
Mejor, imposible. Así fue el bautismo de la Selección Argentina Sub20 en el Grupo B del Sudamericano de Venezuela que entrega cuatro tickets para el Mundial de Chile. El equipo de Diego Placente fue una tromba y demolió a Brasil, siempre candidato, luego de una memorable actuación en el estadio Misael Delgado, en Valencia, 170 kilómetros al oeste de Caracas. Fue un espectacular y a la vez exiguo 6-0 porque la diferencia debió haber sido mayor. La victoria se edificó con una ráfaga en los primeros minutos de cada tiempo y fue fruto de una notable actuación colectiva sustentada en aún mejores rendimientos individuales, con Claudio Echeverri y Valentino Acuña como grandes figuras. Inolvidable.
Fue, además, la máxima goleada histórica en un duelo protagonizado entre los dos gigantes del fútbol sudamericano y mundial si se cuentan todas las categorías -desde la Sub-15 hasta la Mayor-. Para encontrar un registro similar hay que retroceder 85 años: la mayor diferencia, hasta anoche, se había dado el 5 de marzo de 1940. Fue un 6-1 con un triplete de Carlos Peucelle, un doblete de Herminio Masantonio y el aporte de Emilio Baldonedo.
El primer golpe de este efecto dominó llegó cuando nada parecía que sucedería. Corrían 6 minutos y Acuña, el pibe que alguna vez fue doble de Lionel Messi en el documental de Alex de la Iglesia, se metió de lleno en el personaje e hizo equilibrio por la banda derecha y por la línea de fondo antes de meter un centro atrás que Ian Subiabre, una de los joyitas de River, mandó al fondo de la red.
No tuvo Brasil tiempo de asimilar el impacto. Apenas dos minutos después Acuña robó el balón y con el mismo movimiento habilitó al Diablito Echeverri, que controló con derecha y apenas pisó el área se abrió un poco y sacó un zurdazo que volvió a dejar sin chances al arquerito rival. El chaqueño se agranda contra Brasil: en los cuartos de final del Mundial Sub-17 de Indonesia 2023, con muchos de estos chicos como socios, le había metido un triplete para el 3-0 final.
Nadie lo podía creer. Ni los que ganaban ni los que perdían en un abrir y cerrar de ojos. Y ni qué hablar cuando llegó el tercero y el reloj señalaba 11 minutos. Gorosito, el marcador lateral de Boca, recuperó y enseguida cedió para Acuña. El pibe de Newell’s, encendido, avanzó unos metros a paso redoblado hasta que vio a Echeverri haciendo la diagonal del centro hacia la derecha. El pase fue perfecto para el del Manchester City, que mandó un centro rasante que Igor, en el afán de despejar, mandó al fondo de su arco. Lo festejó con ganas Agustín Ruberto, pero el árbitro paraguayo Derlis López se lo dio al defensor brasileño. El partido apenas había empezado y ya estaba terminado.
No pasó mucho más en aquella primera mitad de la calurosa noche caribeña con el termómetro merodeando los 30°. Pudo aumentar Subiabre a la media hora de juego, pero Robert Pinto por fin pudo saber cuán inflada estaba la pelota. También estuvo cerca Maher Carrizo, pero el chico de Vélez demoró demasiado la definición.
Pedro Menezes, DT de Brasil, metió tres cambios en el complemento para intentar una reacción. No sirvió de nada. Es que Argentina, en otra ráfaga, estiró distancias y se puso 5-0 antes de los nueve minutos de la parte final. Ruberto tuvo por fin su premio con un remate ajustado contra el primer palo luego de una asistencia de Echeverri. Y el jugador del Manchester City volvió a dejar su huella en el marcador con un derechazo desde la medialuna.
Enseguida Placente metió tres cambios para cuidar a Echeverri, Acuña y Carrizo, que había visto la amarilla. Pero lejos estuvo de sacar el pie del acelerador. A los 33 minutos, Santiago Hidalgo, que ya había tenido un par de ocasiones para aumentar, metió la cabeza para decorar una goleada de colección. Ojo, pudieron ser más. Muchos más.
Mañana, a las 20.30, se viene Colombia. Pero esa será otra historia. Ahora solo queda disfrutar.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón