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Danza de millones, las poderosas razones por la que empieza el Tour de France

Mañana comienza la mítica competencia con mucha gente involucrada en tiempos delicados.

Es el Súper Bowl del ciclismo internacional. La Champions League. La NBA. El Tour de France mueve millones. De personas y de euros. Es la competencia nodriza de esta disciplina, aquella cuya tracción de pedaleo sostiene toda la estructura detrás. Por eso el ambiente respira con la realización de la edición 107, que comenzará mañana luego de haber sido pospuesta por la pandemia de Covid-19.

El peso de la competencia, cuyo comienzo estaba originalmente pautado para el 27 de junio en Niza, excede lo deportivo. No por nada se habló de potenciales gravísimas consecuencias para la disciplina toda si el Tour se cancelaba este año.

Ya en abril, cuando el Grand Boucle estaba en duda debido a los contagios en gran parte de Europa y particularmente en Francia, distintos analistas temían una catástrofe económica. Sin ir más lejos, todo lo que genera el Tour es el pilar central para las arcas de los 22 equipos que comenzaron el año compitiendo en el máximo nivel del ciclismo en ruta.

Marc Madiot, gerente del equipo Groupama-FDJ, había sido elocuente en aquel momento. “Es simple: si el Tour no se hace, hay equipos que podrían desaparecer, dejando a todos sus staffs y ciclistas desempleados”, pintaba el oscuro panorama.

El organizador del evento, Amaury Sport Organization (también dueño del Rally Dakar, entre otras grandes competencias), obtiene ganancias cercanas a los 50 millones de euros gracias a este certamen, según el Centro Nacional Francés para la Investigación Científica; el grupo Sporsora calculó que la facturación total del Tour del año pasado alcanzó los 130 millones.

Entre el 40 y 50% de ese dinero proviene de los sponsors, cifra similar a la que aportan las compañías audiovisuales por los derechos televisivos, dejando apenas un 5% de aporte en manos de las ciudades que reciben la carrera.

Jean-Francois Mignot, miembro de la primera de aquellas entidades, no dudó en asegurar que la mayoría de los patrocinadores que se involucran en el ciclismo lo hacen exclusivamente para estar en el Tour de France. “Es la única competencia vista por una cantidad tan grande de público”, reconoció.

Según un informe del Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de Francia de 2014, una aseguradora que invertía cerca de 8 millones y medio de dólares en patrocinio terminaba ganando por su presencia en el Tour lo mismo que si pagaba espacios de publicidad en radio, TV, diarios e internet por 60 millones.

Los anunciantes que “menos” invierten desembolsan unos 250.000 euros. El banco LCL, que pone su logo nada menos que en el maillot amarillo del líder, paga unos 10 millones de dólares para ser, con mucha probabilidad, la marca más vista del Tour..

La competencia más icónica de las dos ruedas llega además a casi 200 países y reúne durante las tres semanas de acción a unos 3.500 millones de televidentes. In situ, en tanto, se mueve la friolera de unas 12 millones de personas del público y unos 2.000 periodistas de más de 500 medios.

Esa cantidad de gente movilizada por el Tour es el principal anzuelo para los casi 200 municipios que pujan anualmente por albergar alguna etapa de la carrera. Cada uno de ellos invierte más de 100.000 euros para ser sitio de salida, mientras que ser “llegada” cuesta al menos 60.000.

Hace tres años, en Metz encargaron un estudio para determinar el impacto económico que podía significar el paso del TDF y se calculó que la ciudad tuvo ingresos adicionales de casi 700.000 euros.

Claro que todo eso hoy es imposible de considerar, dado que habrá severas restricciones de público y lo que en años anteriores podían ser aglomeraciones de cientos de miles de personas esta vez será un grupo de no más de 5.000 personas, según explicó el director del torneo, Christian Prudhomme, a la agencia AFP.

Esa gente podrá ver a los vehículos promocionales que se van trasladando por los mismos recorridos que las bicicletas y se encargan de mostrar las marcas al público en forma de caravana.

En este apartado, los socios comerciales oficiales del Tour (los comúnmente llamados main sponsors) tienen su lugar garantizado, pero las marcas que no son partners pueden ganarse el suyo pagándole a Amaury Sport cerca de 40.000 euros por presencia en cuatro vehículos. Debido a la pandemia, que provocará reducciones en todas las áreas, el total de entre 180 y 200 vehículos este año se verá recortado a sólo 100.

Entre tantas cifras, cientos de miles y millones, ¿cuánto de todo eso ven los ciclistas? El total a repartir entre los competidores este año será de 2.293.000 euros. El ganador del Tour se llevará 500.000 de ellos más 500 euros por cada día en que haya sido líder; el segundo cobrará 200.000 y el tercero, 100.000.

Hay premios hasta para los ubicados en el rango del puesto 20 al 160, que se llevan 1.000 euros cada uno.

Los ganadores de cada etapa embolsarán además 11.000 euros; en cada una ganan dinero los primeros 20 clasificados (300 euros, el mínimo destinado a los últimos cinco).

También hay premios en metálico para los ocho mejores en montaña, los cuatro mejores de la categoría “jóvenes” y los cinco mejores equipos.

Ya está casi todo listo para las 21 etapas que se correrán del 29 de agosto al 20 de septiembre, comenzando en Niza y terminando, claro, en París. El ciclismo internacional querrá tener su propia fiesta aunque, como todas, se haya visto afectada por la pandemia.

Mauricio Codocea/Clarín

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