
El debate está abierto desde hace tiempo en el alto rendimiento. Y los propios deportistas hacen público el drama para visibilizar una lucha que suele transitar por dentro aunque sea lo menos recomendado por los especialistas en depresión.
Ahora también el capitán de la Selección argentina de voleibol, Luciano de Cecco, reveló la “caída anímica” que sufrió en medio del éxtasis de su carrera deportiva: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 celebrados en agosto.
“Sufrí depresión; no mucha gente lo sabe. Afronté torneos como si nada y después me iba a mi casa y estaba tirado con la luz apagada mirando películas todo el tiempo, sin hacer nada -contó-. No sé si depresión, pero sí tuve una caída anímica en la que te sobrepasan todas las situaciones porque te exigís al máximo para llegar adonde querés llegar. También el extrañar te lleva al desgano, a la falta de concentración. Hay un sinfín de cosas que te pueden llevar a una baja tensión. Y la cabeza piensa no en lo que tenés que hacer ahora sino en cualquier cosa que pasó o que puede pasar. Lo viví, lo sentí en los Juegos Olímpicos. Hay que saber manejarlo. La forma de ser de cada uno te lleva a encerrarte en vos mismo y a tratar de hacer lo mejor porque tenés que rendir en ese momento y estás jugando lo que, en mi caso, eran los últimos partidos en la Selección argentina”, confió De Cecco, de 33 años.
En una entrevista con la revista Acción, el santafesino de 33 años completó: “Hubo muchos suicidios en el fútbol por este tema. Es algo que no se debe dejar pasar porque nadie sabe el infierno que vive cada uno, lo que uno pasa afuera de la cancha para llegar a ese momento en el que todos te miran por la televisión y dicen: ‘Uh, mirá lo que hizo Luciano’. Todos tenemos dificultades y problemas que se ocultan dentro de un jugador, dentro de la camiseta. Y el que tiene problemas tiene que decirlo y tratar de dejarse ayudar. La parte fundamental de la persona y del deportista es la mente y si no se está bien de la mente es imposible vivir. Cuando se sufren esos mecanismos puede pasar cualquier cosa”.
Uno de los mejores armadores del mundo en 2021, campeón con Civitanova en la Superliga italiana, brindó su fórmula para el éxito individual y colectivo de colgarse una medalla de bronce olímpica con la Selecció 33 años después de la proeza de Seúl 1988.
“Mientras juego nunca me hago expectativas de lo que podría haber sido el punto anterior o lo que puede ser el próximo. Vivir el momento en el voley es fundamental. Pero pensar adelante te da ese milisegundo. Cuando todos me preguntan en qué pensaba cuando Loser metió el bloqueo que nos dio la medalla digo que si Brasil nos hacía el punto tenía que pensar en a quién le tenía que dar la pelota después. Inconscientemente pensaba que si metíamos el punto ganábamos la medalla. Pero fue una reacción tardía. Lo que hago es meterme en un tarro de mayonesa cerrado y hermético y vivir el momento. Y te das cuenta de todo después, cuando termina. Por suerte, apareció San Agustín”, sostuvo en relación a su compañero.
Y, a pura reflexión, también bajó un buen mensaje en tiempos en los que se suelen ver los resultados en vez del camino que se transita para lograrlos. “El éxito es prepararse para tratar de conseguir algo sabiendo que puede ser que no lo consigas. El éxito es entrenarse todos los días y tratar siempre de llevarte al límite de tus posibilidades para ser el mejor jugador posible y poder compartir eso con tus compañeros para tratar de hacer un logro colectivo. Eso genera llegar a ser exitoso. Nosotros, en la Selección, logramos el éxito porque durante muchos años competimos y tragamos y escupimos un montón de cosas que nos llevaron a ser lo que somos hoy, un equipo hecho y derecho”, cerró.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón