Colapinto completó Imola en el 16º lugar. Verstappen superó a los McLaren

Colapinto completó Imola en el 16º lugar. Verstappen superó a los McLaren

Después de las nueve carreras con Williams en 2024, Franco Colapinto al fin pudo regresar a la máxima categoría, su sueño desde que a los 14 años decidió vivir solo en Europa. En Imola, cumplió lo que le pidió Briatore: terminar el Gran Premio (fue 16°) y devolver el Alpine intacto.

La sonrisa, al final, aparece. ¿Cómo no va a dibujársele en el rostro si dejó de aburrirse en ese rol secundario que tuvo que aceptar cuando se le acabaron las nueve carreras que le había dado Williams y enseguida se completaron los 20 asientos de la temporada 2025? Si, por fin, volvió a completar una carrera de la Fórmula 1, la categoría con la que soñaba y por la que trabajó cuando a los 14 años se quedó solo en Italia, desde el GP de Las Vegas del año pasado. Aunque no haya logrado sobrepasos, aunque el día anterior haya sufrido el choque que no imaginaba ni en pesadillas y ayer en la carrera la estrategia se haya hecho añicos por los autos de seguridad, Franco Colapinto se fue feliz de Imola porque el objetivo era terminar, llevar sano al A525 al garaje de Alpine y sumar kilómetros en un auto que no es dócil y se comporta muy distinto al Williams de 2024.

Un coche en el que, además, los mecánicos trabajaron a destajo. Es cierto, el choque había sido frontal, por lo que no había afectado la parte trasera -donde están el motor y la caja de cambios-, ni tampoco el chasis, lo que le permitió a los mecánicos de Alpine meter mano sin romper el parcferme, lo que hubiera mandado al bonaerense a largar desde boxes, como lo hizo Yuki Tsunoda.

Desde un minuto antes de entrar en el parque cerrado hasta que terminaron a las 10, cinco horas antes de que el semáforo se apagara y el séptimo GP de la temporada diera comienzo en Italia, los empleados trabajaron enfocados en la trompa del A525. “Muchas gracias por el trabajo duro de anoche y poner las piezas nuevamente juntas”, les dedicó Colapinto en la comunicación por radio de la vuelta previa.

Poco después de la largada, en la mitad de la vuelta, salió mal y perdió dos posiciones, aunque enseguida recuperó una porque Esteban Ocon pasó imprevistamente a cambiar de compuesto. No le iba mejor a Pierre Gasly en el otro Alpine, que unos giros después, en su intento de pasar a Charles Leclerc, cometió un error y se fue afuera con dureza, perdiendo posiciones hasta caer al 14° lugar. Pero lo peor es que, según comentó después, comprometió el rendimiento y pasó de partir décimo a llegar 13°, fuera de los puntos.

Franco no estuvo ni cerca de entrar al top 10, algo que de por sí era complicado en un circuito como éste largando 16°. Y aunque hizo un muy buen trabajo con un stint largo con el neumático amarillo (23 giros), el desarrollo de la carrera le mató la estrategia. Pasó a Ocon para abandonar ese último puesto en el que había caído, pero enseguida el francés paró el Haas y obligó al ingreso del Virtual Safety Car, ese que no solo aprovechó Max Verstappen para hacer la parada gratuita que lo encaminaba hacia el triunfo, sino también los rivales directos por las posiciones del argentino que no habían parado y aquellos que sí lo habían hecho (Bortoleto, Lawson y Gasly) pero ahora quedaban detrás aunque con neumáticos frescos.

No sorprendió, entonces, que Alpine mandara enseguida la orden de equipo: “intercambien posiciones”, se escuchó en la radio luego de que en la última vuelta girara un segundo más lento que Gasly. Si bien el auto de seguridad que salió cuando Kimi Antonelli abandonó le permitió a Colapinto colocar otro juego de duros, ya estaba condenado al 16° lugar.

¿Lo positivo? Aunque empujó, el rendimiento del motor no le permitió sobrepasar y solo se fue una vez a la leca con las ruedas derechas pero sin dañar el auto.

Fue, al final y al cabo, el primer fin de semana en un coche cuyo rendimiento no sólo es inferior al que ahora tiene Williams sino también al que el equipo británico le había dado para esa última parte de la temporada pasada, cuando las mejoras surgieron efecto y colocaron transitoriamente a la escudería en un sexto puesto que luego perdió -empujado también por los choques y abandonos-.

No por nada Alpine está penúltimo, pero sólo por un punto de diferencia con Sauber, cuando en la pretemporada se creía por lo mostrado en los ensayos que iba a liderar ese ranking del mejor del resto. No, Alpine no tiene ese potencial e incluso parece estar más enfocado en la temporada 2026 de las nuevas reglamentaciones.

“Seguramente que el año que viene con los cambios podamos hacer un poquito más”, anticipó Colapinto cuando Clarín le consultó si no lo frustraba no pasar rivales, cuando el año pasado ganó el premio de mejor adelantamiento de la F1 por el que hizo frente a Fernando Alonso en el Gran Premio de Estados Unidos, donde sumó uno de sus cinco puntos en la categoría.

Aunque todavía no haya incorporado actualizaciones a este monoplaza -lo que hará más adelante, lo que más preocupa es el rendimiento del motor, una pieza en la que en el pasado Renault supo ser tan fuerte que alimentaba a muchos de los equipos de la parrilla. Ahora, el último año con esa unidad de potencia, ya que firmó un vínculo con Mercedes a partir de 2026, se vive como la peor despedida.

Con excepción del Gran Premio de Bahrein, donde quedó séptimo, Gasly, quien como piloto número 1 es quien tiene la prioridad en las mejoras que puedan realizarse, quedó al borde de los puntos en Australia (11°) pero fue desclasificado en China -donde tampoco peleó por el top 8 en la SprintRace-, terminó 13° en Japón, Miami y ahora en Emilia Romagna y abandonó en Arabia Saudita por el golpe de Yuki Tsunoda.

Con ese panorama de su compañero de equipo, Colapinto sabe que el auto tiene un límite grande y que el foco lo deberá poner en la comparativa con el francés. Allí estará la clave de su rendimiento, uno que fue de menor a mayor en Imola, un circuito donde había cosechado alegrías en el pasado (con triunfos en la Fórmula 3 y, exactamente hace un año, en la Fórmula 1) y del que se fue con una media sonrisa, porque, en definitiva, marcó su regreso al GranCirco, el lugar que nadie quiere abandonar aunque no se cuente con el mejor auto. Y ahora se viene nada menos que el Gran Premio de Mónaco.

Sabrina Faija/Enviada Especial de Clarín

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VERSTAPPEN, EN MODO CAMPEÓN DEL MUNDO, LE GANÓ A LOS MCLAREN

Si había una carrera en la que Max Verstappen podía resurgir luego de un inicio de temporada arrasador de los McLaren, una hegemonía que sólo el mismo neerlandés había logrado quebrar en el Gran Premio de Japón (tercera fecha), pero luego había sido contrarrestada por tres triunfos al hilo de Oscar Piastri, era el Gran Premio de Emilia-Romagna. En el mítico Autodromo Enzo e Dino Ferrari, donde los tifosis son locales y la marea roja se hace sentir en cada rincón del circuito, el verdadero rey es el tetracampeón del mundo. Y así lo volvió a demostrar este domingo: tras sorprender al puntero Piastri en las primeras curvas de carrera, se acomodó en la punta y no la volvió a soltar más hasta el final. Así, logró su segunda victoria en la temporada y la cuarta consecutiva en Imola.

Verstappen ya había demostrado en clasificación que tenía auto de sobra para pelear adelante. Aunque un giro perfecto de Piastri, con el que sin dudas es el mejor auto de la temporada, lo dejó en el segundo lugar para la largada. Pero el que avisa no traiciona y sólo los curvas le bastaron a Max para recuperar en carrera esa posición de privilegio que había perdido en la clasificación. Desde ahí, poco a poco el neerlandés comenzó a amasar una importante ventaja sobre sus grandes rivales, los McLaren, que probaron distintas estrategias para intentar acercarse a la punta.

Por el lado de Piastri, fue quien más penó con la elección del equipo. La escuadra con base en Woking pensó en un rápido ingreso para australiano que, hay que decirlo, de rápido no tuvo nada. Porque una demora para reemplazar el neumático delantero derecho -casi imperceptible para el ojo humano, pero catastrófica a este nivel- terminó siendo crucial en sus aspiraciones. Piastri quedó muy relegado en la pista, atrás de aquellos que demoraron su ingreso a boxes, entre ellos Verstappen y su compañero de equipo, Lando Norris, y lo obligó a arremangarse y a desgastar el auto para intentar avanzar.

En contrapunto, quienes eligieron seguir en pista, se encontraron con un neumático medio que rindió tal vez más de lo que se podía prever antes del inicio de la carrera, por lo que se vieron ampliamente favorecidos con respecto a quienes eligieron una parada temprana. Y, como si esto fuera poco, los que estiraron aún más su detención, vieron como les caía del cielo un virtual safety car en el giro 29, para finalmente ingresar a boxes y hacer ese ya necesario stop, pero minimizando al máximo el tiempo perdido. Norris fue el primero en entrar y en el giro siguiente lo siguió Verstappen, quien regresó a pista primero y todavía conservando esa ventaja de casi 20s con respecto a sus perseguidores.

Ante esto, y ya con 17 giros de desgaste, McLaren llamó a Piastri para que haga un segundo ingreso y, un nuevo stop no tan veloz, lo devolvió a pista en la cuarta colocación.

Pero lo que ya a esa altura parecía una victoria segura para Verstappen, estuvo cerca de complicarse en el tramo final de carrera. Porque el ingreso del auto de seguridad por la detención de Kimi Antonelli, pulverizó la cómoda ventaja que traía Max en la punta. Pero lo que para algunos podría haber sido una complicación, para el neerlandés terminó siendo una nueva ventaja. Por el equipo nuevamente lo llamó a boxes para encarar esas últimas vueltas con neumáticos nuevos. Misma estrategia eligió McLaren para Norris, pero no alcanzó. Si bien pudo superar a su compañero, Piastri, quien ya llegaba a esa instancia con un neumático más desgastado, no tuvo chances de acercarse al rey de Imola en estos tiempos modernos.

De esta manera, con su segundo triunfo en la temporada, Max alcanzó su 65ª victoria en la Máxima y, de paso, le dejó una picante advertencia a los McLaren de cara a lo que resta de la temporada: no sólo recortó las distancias en el campeonato, sino que también demostró que tiene con qué pelearlo.

Redacción Olé/ole.com.ar

 

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