
Es la mañana en Estados Unidos, el mediodía en Argentina, la tarde en Europa y la noche en Asia cuando a la hora señalada Armand Duplantis aparece en el Zoom con una gorra con visera y una remera gris, dentro de un cuarto en el que el blanco de las paredes y del armario empotrado que tiene detrás potencia la luz solar que entra por la ventana que tiene a su derecha. Ochenta periodistas de 30 países, incluido este cronista, se disponen a escuchar a quien resultó elegido Mejor Atleta Masculino de 2025 por los colegas de la Asociación Internacional de Periodismo Deportivo.
Dueño del récord mundial de salto con garrocha desde el 8 de febrero de 2020, el sueco de 26 años lo batió 14 veces y lo llevó de 6,17 a 6,30 metros. Bicampeón olímpico en Tokio 2020 y París 2024. Séxtuple campeón mundial, tres veces al aire libre y tres bajo techo. Claro que los resultados asombran, pero su carisma va más allá: sabe que es un portento y todos, hasta sus rivales, quieren verlo seguir en racha.
“Siempre soñé con ser el mejor del mundo en mi deporte, pero no que lograría todo esto. Siempre trato de llegar a mi mejor versión. Lo hago desde que era un niño pequeño en el patio de mi casa”, cuenta
“Mondo”, el apodo con un origen muy especial. “Mi padre creció en Louisiana, donde había una extensa comunidad de italianos. Su mejor amigo, que luego fue el padrino de su boda, era siciliano y me puso Mondo”, recuerda.
Hace rato que tiene el mundo a sus pies. En el atletismo y en el deporte de alto rendimiento. Y lo ve desde lo alto, hacia donde llega con la velocidad de su carrera, el impulso de su salto y el esteticismo de sus movimientos en el aire para contorsionarse y pasar la vara.
Se exige, no se conforma y confiesa algo que sorprende: “Tuve un montón de fantásticos saltos en mi carrera, pero no sé si existe el salto perfecto. Siempre creo que hay algo para ajustar. No creo que la perfección sea posible”.
¿Duplantis no se considera perfecto? “Yo no soy un perfeccionista. Soy más bien un competidor que da todo -contesta-. Desde chico fui duro conmigo. Sé el nivel que puedo dar y cuando salto sé lo que puedo esperar. Me empujo muy duro, pero no soy un perfeccionista. Nunca sabés hasta dónde podés llegar porque siempre hay algo más”.
¿Qué es ese “algo más” que cree que puede alcanzar “Mondo”? Pavaditas como saltar 6,40 metros y ganar dos medallas doradas olímpicas más para alcanzar las cuatro en una misma disciplina atlética, honor que lograron los estadounidenses Al Oerter en disco, entre Melbourne 1956 y México 1968, y Carl Lewis en salto en largo, entre Los Ángeles 1984 y Atlanta 1996.
“Me encantaría ganar cuatro medallas de oro olímpicas porque sigo disfrutando lo que hago. Sería increíble y creo que es posible. Tengo que estar preparado y con confianza”, comenta.
¿Podrá saltar 6,40 metros? “Estoy en el camino. Física y técnicamente estoy haciendo todo para pasar la vara a 6,40. No va a pasar automáticamente, pero creo que tengo la capacidad para lograrlo. Voy a seguir empujando y veré hasta dónde llegaré”, dice confiado.
“Mondo” Duplantis, como todo atleta de elite, único en su especialidad, es referente. Es modelo para los más jóvenes. “Es cierto que cuando te convertís en eso tenés un poco de peso en tus hombros. Trato de hacer un buen trabajo para promover a mi deporte y poner a la garrocha en el centro de la escena para inspirar a que más se sumen al deporte”, describe.
Puede ser remanido preguntarle al sueco qué consejos les daría a los más jóvenes, pero siempre es interesante escuchar a los que recorrieron un extenso camino, saltaron obstáculos y se desafiaron a ir por lo imposible. Más aún cuando hablan desde el corazón.
El monólogo de “Mondo” es sencillamente para enmarcar: “Lo más importante es seguir tu pasión, lo que amás, sea lo que sea en lo quieras mejorar. Así estarás más motivado. Cuando escuchás a tu corazón y a dónde te lleva, eso te va a dar la mayor motivación. Sentir el fuego interno, sea lo que sea. No lo podés forzar. Habrá días duros, pero seguirás mientras tengas la pasión y el deseo ardiente de ser bueno en algo. Mis hermanos tenían la misma pasión que yo. Pero yo me enamoré. Estaba determinado y enfocado, deseando ser el mejor. Es clave esa mentalidad y creer que es posible”.
Claro que los logros, las medallas, los récords y la gloria traen con ellos ese arma de doble filo que es la presión. Entonces hay que trabajar para cuidar la salud mental. ¿En qué lo afecta a Duplantis que todos le pidan otro récord? “Te acostumbrás. Mi mejor preparación antes de las competencias se da cuando siento menos presión
-reconoce-. Todavía me agarran mariposas en la panza antes de los torneos, pero nada que ver con lo que sentía antesl. Es una cuestión de confianza y tener un buen estado mental”.
¿Se aburre “Mondo” algún día? Duplantis prefiere hablar de cómo se motiva para seguir en la búsqueda de más objetivos. “Yo trato de ser mejor en cada salto. Es imposible sentir un salto igual al otro, por más que sea repetitivo, porque todo es muy físico. Por supuesto querés tener consistencia, ritmo y timming en el salto. La motivación se mantiene en cuanto a la búsqueda de un mejor salto o tener más energía o más velocidad. El viaje hacia maximizar me hace seguir”, responde.
Armand Duplantis acepta las últimas preguntas con la misma parsimonia con la que habló durante una hora. Entiende el juego de charlar con los periodistas y, como se leyó, deja frases interesantes en forma de reflexiones.
El Zoom se cortará antes de que Clarín tenga la chance de preguntar entre 80 colegas de medio mundo: de Portugal a Estonia, de Uganda a Trinidad y Tobago, de Nigeria a Nepal, de Azerbaiyán a la Argentina. Quedará en el camino la intención de indagar sobre un fenómeno que pocos deportistas han logrado en la historia: los rivales de “Mondo” son sus principales fanáticos.
Sólo basta revisar las fotografías y los videos tras los 6,30 metros que le dieron su último récord mundial en Tokio, en septiembre pasado. El griego Emmanouil Karalis, el australiano Kurtis Marschall y el estadounidense Sam Kendricks -segundo, tercero y cuarto en la pruebafueron los primeros que lo abrazaron luego de la hazaña.
Pero se lee la pregunta de un colega colombiano que va por el mismo camino y es un digno broche final para la charla.
-¿Sentís que competís más contra vos que contra tus rivales?
-Por supuesto que compito más contra mí, pero no lo digo porque no tenga competidores. Es la naturaleza del deporte que practico. De joven, cuando no ganaba las competencias, también competía contra mí. Si en el golf jugás contra el campo, en mi deporte yo compito contra la altura, contra la vara. Es una dinámica diferente. Por eso puedo decir que compito más contra mí que contra mis rivales.
Hernán Sartori/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón