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Ailén Lascano, la esperanza argentina en el Mundial de Natación de Invierno

El torneo se desarrolla en la ciudad de Bled, en Eslovenia.

Bled es una pintoresca ciudad eslovena ubicada al pie de los Alpes Julianos, junto al lago glaciar del mismo nombre, que desde ayer es el escenario del Campeonato Mundial de Natación de Invierno en el que se presentarán once argentinos. Entre ellos estará Ailén Lascano, una rionegrina de 27 años que descubrió el placer de nadar en aguas frías y heladas hace solo dos años, casi por casualidad, y hoy ya es una de las grandes embajadoras argentinas en esta disciplina.

Ailén nació en Viedma y sintió desde chica una fascinación por el agua. Comenzó nadando en piletas. Luego descubrió las pruebas de aguas abiertas y la libertad que sentía en esa disciplina alimentó aún más su pasión por este deporte. Cuando terminó la secundaria y se mudó a Bahía Blanca para estudiar Licenciatura en Administración, la natación pasó a un segundo plano. Sin embargo, su amor por el agua nunca se apagó.

“Cuando me estaba por recibir, volví a las aguas abiertas, que era lo que más me gustaba. Y mientras estaba retomando eso, en un viaje a mi ciudad me encontré con un grupo de nadadores que seguían nadando, aunque ya estábamos en abril o mayo y el agua estaba ya muy fría. Ahí probé y me di cuenta de que podía hacerlo yo también”, cuenta Lascano en charla con Clarín desde Eslovenia.

De ahí en más todo se dio muy rápido aunque de forma paulatina. Dos meses más tarde, en julio de 2017, compitió en una prueba organizada por NAF (Nadadores de Aguas Frías de Argentina), con el agua a 6° C. En octubre de 2018, se zambulló en Ushuaia a 4° C. Todo sin traje de neoprene. En la temporada 2018/2019 empezó a competir a nivel internacional y terminó primera en su categoría -20 a 29 años- en el circuito de Copas del Mundo de la Asociación Internacional de Natación de Invierno (IWSA, por sus siglas en inglés), la misma que organiza el Mundial que se disputa en Bled. En este 2020, uno de sus objetivos es repetir ese logro.

“La primera vez que me tiré al agua me sorprendí porque necesité un ratito para aclimatarme, pero después de ese primer momento, me sentí muy cómoda. Y no lo podía creer porque veía que la gente alrededor estaba toda abrigada”, recuerda. Aunque igual reconoce que tuvo que un período de adaptación: “Hay muchos mitos que tenés que romper para arrancar, como el miedo a la hipotermia o a que te puede hacer mal cuerpo a largo plazo. La gente te dice que estás loca y lo escuchás tanto que lo empezás a creer. Por eso es un proceso de adaptación mental. Y también físico por todas las sensaciones nuevas que experimentás. Las bajas temperaturas son un shock para el cuerpo, una alerta de que te está pasando algo raro. Hoy siento el frío, pero no lo sufro. Porque me enfoco en lo positivo y el frío pasa a un segundo plano, ya no existe”.

Ailén recalca que cualquier persona puede hacer natación de invierno. Solo hay que animarse, informarse y rodearse de gente que conozca la actividad para arrancar. Aunque aclara que si la idea es competir como lo hace ella, es necesario hacer un entrenamiento serio. Y hay que prepararse tanto para nadar como para la recuperación. “El nado no termina cuando salís del agua, sino cuando termina tu recuperación. Y el tiempo que necesitás depende de la distancia que nadás. Cuanto más tiempo estás en el agua, más va descendiendo la temperatura del cuerpo y cuando salís es cuando se produce el descenso más fuerte. Por eso hay que entrenarse para competir, pero también para salir, sentirte bien y recuperarte rápido”, reflexiona Lascano.

Tanto en Copas del Mundo como en el Mundial, la rionegrina nada desde pruebas de 25 metros en piletas (la de velocidad son sus favoritas) hasta los 1.000 metros, la más difícil de las competencias, en la que le gustaría mejorar mucho. “Te puede tocar competir con 16° bajo cero, como pasó en diciembre en la Copa del Mundo de Tyumen, Rusia. Había un viento tan helado que el toallón con el que te ibas a secar se quedaba duro de lo congelado. Entonces no importaba si nadabas 25 metros, igual necesitabas una muy buena recuperación. A veces la hacés en saunas o en tinas calientes. Aunque hay torneos en Europa en los que no hay nada de eso. Hay que estar listo para todo”, cuenta Ailén, que se entrena en piletas climatizadas y complementa con trabajo en aguas frías y heladas para entrenar las sensaciones y la recuperación.

Con una experiencia mundialista encima -fue 19ª en Rusia en la prueba de 1.000 metros en el torneo de la Asociación Internacional de Natación en Hielo (IISA), la otra organización que rige el deporte a nivel mundial-, Lascano encarará el certamen de Bled con objetivos claros. “En las pruebas cortas, que son mi fuerte, la idea es conseguir el mejor resultado posible y subir a algún podio. En el kilómetro, tratar de mejorar mis tiempos y sentirme cada vez más cómoda. Y además sumar puntos, porque este torneo cuenta también como fecha de la Copa del Mundo”, afirma.

Y si de sueños a largo plazo se habla, Ailén no duda: “Me encantaría nadar en cada charco de la Patagonia. También ir a la Antártida, a Islandia y hacer algunos desafíos de aguas abiertas. La verdad, me recorrería el mundo nadando”.

Luciana Aranguiz/Clarín

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