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Abusos en el deporte: Sarah Ehekircher cuenta su calvario

La ex nadadora estadounidense sufrió con su entrenador treinta años atrás.

Son muchas las historias de jóvenes atletas, principalmente mujeres, que sufren abusos por parte de sus entrenadores, quienes ejercen un rol de poder tóxico y altamente traumático para los deportistas. Es lo que le ocurrió a la ex nadadora estadounidense Sarah Ehekircher, quien a 30 años de su calvario ha revelado varios detalles escalofriantes de los abusos sexuales que padeció por parte de su antiguo entrenador, Scott MacFarland.

Ehekircher, de 51 años, la semana pasada presentó una demanda civil en la Corte Superior del Condado de Orange contra MacFarland por el abuso sexual sufrido cuando era menor de edad, negligencia e infligir intencionalmente angustia emocional. Y en las últimas horas, publicó una columna en The Guardian donde relata esos años oscuros de su vida.

“Todo en lo que podía pensar era en ir a los Juegos Olímpicos. Ese es el cuento de hadas que los entrenadores ponen ante cada niño de ojos estrellados que se convierte en nadador. Un sueño que los entrenadores con malas intenciones ejercen absolutamente en su beneficio, preparándolos con la promesa de convertirse en un gran nadador mientras te derrotan y provocan actuaciones de las que no sabías que eras capaz. Los entrenadores utilizan comportamientos depredadores para que los niños hagan cualquier cosa que les pidan. Lo sé porque me pasó a mí”, explicó.

Sarah Ehekircher relata que su madre murió cuando ella tenía 12 años, justo antes de que empezara a competir. Su padre se volvió alcohólico y formó pareja con otra mujer. Su hija mejoraba rápidamente y mostraba talento en las piscinas, aunque tenía muy bajas calificaciones en la escuela. “Nadar era algo que me encantaba hacer y estaba buscando un lugar en los Juegos OlímpicosFue lo único positivo que sucedió en mi vida en ese momento. Un día mi padre vino a la piscina y me sacó del entrenamiento, diciendo que si volvía al día siguiente no volvería a casa. Fui a la mañana siguiente a entrenar y cuando regresé a mi casa, todas mis cosas estaban fuera”, contó Sarah.

Luego de quedarse tres semanas en la casa de una amiga, llegó la propuesta de Scott MacFarland: la invitó a vivir con él a un departamento de solamente una habitación. Sarah, de por entonces 16 años, dice que se convirtió en un “blanco fácil” para su entrenador y que nadie hizo nada para evitarlo.

Todo el mundo sabía que vivía con un hombre de unos 30 años, pero nadie me preguntó si estaba bien o si me estaba pasando algo malo. Los otros niños estaban todos enfocados en ganarse la aprobación del entrenador y sus padres estaban demasiado preocupados por el desempeño de sus hijos”, analiza a más de tres décadas de esa decisión que dio paso al sufrimiento.

Allí empezó su tortura a nivel emocional. MacFarland la hacía subirse dos horas a una bicicleta fija después de entrenar y la pesaba antes de cada cena. “El punto era quebrar la confianza en mí misma para que él pudiera abusar sexualmente de mí más adelante”, dijo Ehekircher en The Guardian, donde reveló que fue violada por primera vez en una competencia de natación en California. Ella no lo denunció porque sentía culpa de que él le daba casa, comida, ropa, pagaba sus viajes y todo lo que necesitaba. Aún soñaba con llegar a los Juegos Olímpicos.

Después de aceptar una beca de natación para la Universidad de Arkansas, Sarah quedó embarazada de su entrenador. Él la llevó de regreso a Colorado para abortar. Ocho meses después, interrumpió un segundo embarazo de MacFarland. “Los abortos fueron una parte muy dolorosa y traumática de mi vida, se convirtió en una maleza que se hacía cada vez más grande. En 1999, fui hospitalizada en Virginia después de mi primer intento de suicidio“, confesó Ehekircher.

Fue allí cuando empezó a dar batalla y fue en 2004 cuando alzó la voz de forma interna en la USA Swimming pero le dijeron “simplemente supéralo” porque no era la única y sucedía todo el tiempo. Más adelante, en 2010, hizo una denuncia formal en la entidad y McFarland admitió que habían tenido relaciones sexuales pero insistió en que Sarah tenía 18 años. Y, en ese momento, USA Swimming no tenía ninguna regla en contra de las relaciones sexuales entre los entrenadores y sus nadadores adultos. Eso cambió recién en 2013. “Mi entrenador de natación me había explotado, abusado y traicionado, y ahora también USA Swimming, no una sino dos veces”, lamentó la víctima.

Pero las leyes cambiaron en California a partir de este año y las víctimas de abuso sexual tienen hasta tres años para presentar reclamos que anteriormente estaban prescritos. Eso motivo a Sarah Ehekircher a buscar justicia nuevamente y ver a su abusador enfrentar las consecuencias de una vez por todas.

Junto a su abogado, Jon Little, casi 35 años después de los episodios presentaron la demanda correspondiente en el condado de Orange contra MacFarland, quien renunció como entrenador en el Magnolia Aquatic Club en Texas en 2018 después de que el caso se hiciera público. “Hay tantos adultos que me fallaron, nada de esto hubiera sucedido si solo un adulto intentaba ayudarme”, dijo Sarah Ehekircher en diálogo con el periódico local The Orange County Register cuando volvieron a dar notoriedad a un caso que ahora sí conmueve a los Estados Unidos.

Infobae/Deportes

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