
Narváez es un apellido ilustre para el boxeo argentino. Desde Trelew, en la provincia de Chubut, el Omar, el Huracán, llevó su nombre a lo más alto cuando se coronó campeón mundial mosca y supermosca. Aunque hoy tiene 51 años y lleva 12 retirado, su legado sigue vigente a través de su hijo Junior Narváez, quien con 21 años es uno de los mayores proyectos del pugilismo nacional y sigue el recorrido y los consejos de su papá.
El hijo del Huracán incursionó en agosto de 2024 en el profesionalismo con una victoria. En total, su récord es de ocho victorias, una por nocaut, y un empate. Además, ya tiene un título: el cinturón gallo Fedelatín de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) que obtuvo en enero cuando superó por decisión unánime al dominicano Yeuri Otañes Paredes.
Desde entonces, hizo dos defensas exitosas de su cetro y en ambas se impuso por nocaut en el primero y segundo round, respectivamente. La última fue el 26 de septiembre en la Federación Argentina de Box (FAB), cuando superó con autoridad al venezolano Jonathan Cisneros. Así, paso a paso, el chico que supo formar parte de la selección argentina empieza a escribir su camino.
Su pasión por el boxeo vino desde la cuna. “Yo empecé desde muy chiquito. Siempre estaba con mi papá en los gimnasios, en las peleas. Aprendí todo de él. Desde chico subía al ring a hacer demostraciones y me gustaba. Después a los once años ya lo empecé a tomar como algo más serio y a entrenar todos los días. Esto es lo que me gusta y lo que quiero ser. Mi futuro es el boxeo”, contó hace tiempo en Diario Jornada quien hoy es acompañado desde el rincón por el dos veces campeón mundial.
Sin embargo, no fue un mandato. «Desde chico le inculqué varios deportes. Hizo fútbol, atletismo y natación. Siempre le dije lo mismo: si vas a hacer algo, tenés que sentirlo, y más si vas a boxear porque es un deporte duro», reveló Omar, que disputó los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Sídney 2000, en una entrevista con Canal 12 de Trelew.
La llegada de Junior a la vida de Omar, quien es el argentino con más defensas de un título mundial con 16, fue lo que toda la familia esperaba. «Con la madre queríamos el varón, ya había nacido Sharon y los dos esperábamos que fuera un nene. Llegó en el mejor momento de mi carrera, ya con 30 años«, relató.
Aunque intenta hacer su propio recorrido, Junior tiene presente la grandeza de su papá. «De chico no dimensionaba la magnitud de todo lo que había logrado. Cuando fui creciendo y siguiendo sus pasos, empecé a tomar conciencia. Cada vez le atribuyo más mérito a lo que hizo«, expresó. En su cabeza está el objetivo de hacer historia con los puños. Ganas y apoyo le sobran, y por sus venas corre una herencia de grandeza.
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MG Radio 24 Villa Pueyrredón