Goleó el mejor River. Avellaneda repartió puntos. El Ciclón sopló en La Plata

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Apenas una leve sonrisa, una mueca risueña, fue lo que esbozó Leonardo Ponzio cuando Pablo Dóvalo marcó el final del gran triunfo de River por 3-0 ante Belgrano. El entrenador interino llegó a Córdoba con la certeza de que un traspié terminaría con su breve ciclo al mando del elenco de Núñez. Pero el equipo (con cambios) le respondió y logró meterse, después de mucho tiempo, en zona de clasificación a los playoffs: culminará la fecha, al menos, en la sexta posición. De todos modos, lo más positivo para el DT fue la imagen mejorada que evidenció el Millonario, que tuvo a Ángel Correa en gran nivel y que festejó un golazo de Thiago Almada.

Brindaron espectáculo Belgrano y River, que se disfrazaron de dos equipos ofensivos y regalaron varias situaciones de peligro a lo largo de los 90 minutos. Los partidos del fútbol argentino suelen ser cerrados y con escasas oportunidades en los arcos, por eso lo primero que conviene es celebrar un choque como el que se produjo en el Mario Alberto Kempes.

Llegó sin margen de error Ponzio, con la sombra de Ramón Ángel Díaz, que se hace cada vez más grande porque son los dirigentes los que hacen trascender que el acuerdo con el entrenador riojano ya está cerrado. En la semana se especuló con que una victoria de Belgrano produciría la salida del técnico interino, que llegó para dar una mano y que ahora se esperanza con seguir en 2027. Y Ponzio metió cambios para su duelo clave. Por lesión, Marcos Acuña se quedó afuera y en su lugar ingresó Francisco Ortega. Las otras modificaciones fueron tácticas: Lucas Beltrán por Driussi y Aníbal Moreno por Vera. ¿Se notaron los retoques? Sí, más allá de que River siguió abusando del juego interno, aunque también continuó generando varias ocasiones de peligro. Beltrán aportó algo más de movilidad y presión, pero tiene menos peso que Driussi adentro del área. Y Ortega, a diferencia del Huevo, es un lateral que puede llegar dos veces seguidas al fondo. El mejor fue el de siempre: Ángel Correa. El atacante rosarino de 31 años se mueve por todo el frente de ataque, gambetea y prueba mucho al arco. Anoche, pateó tres veces desde afuera en la etapa inicial y Thiago Cardozo le ahogó dos festejos con disparos desde adentro del área grande.

Belgrano es un elenco atildado, que crece desde el pie del Mudo Vázquez y que encuentra su mejor versión cuando Lucas Zelarayán aparece entre líneas. Hubo dos buenas participaciones de Santiago Beltrán en la primera parte.

Un párrafo especial merece Pablo Dóvalo, el juez amigo del poder por el que River se quejó. Y el árbitro tuvo una noche de dudas en Córdoba. En la etapa inicial, le mostró la roja a Lisandro López por una infracción de último hombre a Correa. Era finita porque cerraba un futbolista desde atrás. Pero desde el VAR, a cargo de Silvio Trucco, lo llamaron a revisión y anuló su cobro argumentando que Correa había provocado el choque. Lo que sí puede ser es que no haya sido falta, aunque el defensor de Belgrano pareció estirar un poco más el pie izquierdo para impactar con el taco.

La otra polémica fue el gol de Tomás Galván en el final del primer tiempo. El volante recibió de Montiel -en un pase similar al que le dio a Messi contra Egipto en el Mundial-, que estaba en offside cuando Correa intentó gambetear. Lo que sucedió en el medio es que Maldonado la despejó y Sánchez buscó llevársela con el taco. “Dos futbolistas jugaron el balón de manera deliberada”, explicó Dóvalo.

Lucas Beltrán justificó su titularidad al recuperar alto y servirle el gol a Correa. Iban apenas 4 minutos del complemento. Ahí se terminó el duelo: ya no tuvo fuerzas ni ideas el local. Es verdad que el otro Beltrán atajó un par de cabezazos. Hasta eso le salió a Ponzio: recuperó la confianza del arquero.

Al choque le restaría el espacio para el golazo de Almada, que la llevó cortita y la colgó del ángulo cuando soltó el pie derecho.

Ganó, gustó y generó aire River. Ponzio, entonces, ríe y respira.

Ramón Gómez/Corresponsalía Córdoba de Clarín

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Los silbidos bajan con furia desde las tribunas. Y el “que se vayan todos” viene acompañado de insultos para el presidente Diego Milito. La decepción domina a Racing, que jugó un primer tiempo con atrevimiento y dientes apretados. Sin embargo, se quedó sin combustible a mitad de camino y fue una colección de voluntades dispersas, carentes de la jerarquía que requiere un duelo de esta naturaleza.

El punto, en cambio, se valora a dos cuadras. Porque Independiente fue superior en el complemento y logró un empate que lo deja bien posicionado de cara a los playoffs y todavía expectante de la clasificación a la Sudamericana por la vía de la Tabla Anual. La Academia tenía la urgencia de ganar o ganar. Y aunque todavía posee chances matemáticas, necesitará de una auténtica martingala.

Por eso era “la final del mundo” para Racing. Lo había declarado Maravilla después de la caída ante Belgrano en este mismo estadio. Y de ese modo salió a jugar el equipo celeste y blanco. Con intensidad, con agresividad en la recuperación y enfocado en el arco de Rey.

Algo olfateó Romero en los días previos. Por eso metió mano en la formación inicial. Y se la jugó con la experiencia. Chirola apostó por Barinaga en el lateral derecho, Kranevitter en el medio, y el 4-4-2 con Zaracho muy activo tuvo supremacía. Los centrales empujaron con el desenfado juvenil y todos corrieron mejor la cancha que Independiente, que solo inquietó con la presencia aérea de Ezequiel Ávila.

La configuración del conjunto que presentó Jadson Viera tuvo problemas porque sucumbió ante la fibra de su adversario. Fue muy lento, perdió las segundas pelotas y no lastimó por las bandas. El doble cinco sufrió porque ni Iván Marcone, muy a pesar de su currículum vitae, ni Mateo Pérez Cursi, algo nervioso, pesaron en la contención y, a excepción de Sebastián Valdez, todos dejaron espacios. Por afuera, el brasileño eligió a Santiago Montiel por la derecha para aguijonear hacia adentro con la zurda, pero se encontró con un embudo. Con la salvedad de los primeros minutos, entre Nacho Rodríguez y Gonzalo Escudero lo controlaron.

Por la izquierda, Maxi Meza mostró que no está físicamente apto para ser extremo. Le ganó un par de veces a Barinaga, pero no pudo con Zaracho, de extraordinario ida y vuelta. Luciano Cabral jugó suelto y no estuvo preciso en el último pase. Y cada vez que intentó, cayó en la red de Kranevitter, impecable en el anticipo.

Racing llegó tres veces antes del gol, pero terminó mal cada jugada. Hasta que Lodico recuperó una pelota que él mismo había perdido y liberó de marcas a Conechny con un taco. Llegó el centro desde la izquierda, Rey salió mal y Maravilla ganó con un cabezazo bombeado que Zaracho aseguró con una arremetida. El árbitro Facundo Tello se lo dio al mediocampista.

Independiente llegó a los dominios de Cambeses por primera vez al borde de los 33 minutos, cuando Santiago Arias metió un centro que Chimy cabeceó desviado. Hubo otro testazo de Avila tras un envío de Montiel y otro anticipo, todos mal resueltos. Fueron llegadas aisladas. Racing casi lo liquida en el epílogo de esa etapa inicial con un córner que Escudero no pudo definir en el segundo palo; su zurdazo se perdió en la cabecera local.

El complemento tuvo un giro de 180 grados. Con una variante, Viera acomodó el equipo. Entró Matías Abaldo en lugar de Cabral, Meza jugó detrás del “9” e Independiente se hizo cargo del protagonismo. Lo tuvo Montiel en una triangulación que no terminó en gol porque cruzó Lodico. Después, Meza sacudió desde 25 metros y Cambeses tapó con esfuerzo.

Racing había consumido toda la energía en el primer tiempo y no hacía pie en tres cuartos de cancha. Entonces, llegó un pelotazo de Rey, la bajó Avila y Meza se le escapó al pibe Escudero, que en su afán por rechazar lo terminó revoleando. Tello cobró el indiscutible penal y el propio correntino, después de unos minutos de protestas, lo empató con un tiro rasante, inatajable. La igualdad dejó groggy a la Academia, que buscó un revulsivo desde el banco, pero Ulises Ortegoza -que desperdició una mediavuelta abajo del arco- y Duván Vergara no pesaron. Tampoco Elías Torres. Y si Montiel hubiera estado fino, lo podría haber resuelto, pero Pérez -entró en la parte final- recuperó cuando el “7” bravo de González Catán quedaba mano a mano.

Fue un tiempo para cada uno, ambos supieron aprovechar su momento, pero lejos estuvieron de brindar un gran espectáculo. En definitiva, un clásico descartable que tiene mejor sabor para Independiente por el contexto, mientras que Racing sigue acumulando pagarés con sus hinchas.

Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

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En el fútbol podés pasar del cielo al infierno, o viceversa, en apenas un ratito. Facundo Gulli lo vivió en carne propia porque en los primeros minutos del partido contra Estudiantes no pudo convertir con el arco vacío, pero fue quien terminó dándole un triunfo importantísimo a San Lorenzo, sobre la hora, con un golazo tremendo.

El Ciclón arrancó el partido con todo, yendo a buscar y de hecho en pocos minutos tuvo una doble chance cuando Auzmendi sacó un remate cruzado que obligó a una gran intervención de Iacovich y Gulli, en el rebote, definió al medio y le dio tiempo al arquero de llegar.

Pero apenas un ratito después recibió un golpazo. Es que tras un córner desde la izquierda llegó un penal polémico para el Pincha. Tomás Palacios cabeceó mientras estaba a los agarrones con Ezequiel Herrera y el VAR llamó a Martínez Beligoy, quien decidió cobrar penal y Edwuin Cetré lo cambió por gol.

Mientras Farías, de lo mejor del Ciclón y del partido, aprovechaba un mal pase atrás de Joaquín Correa para probar de 50 metros con un arquero adelantado y el travesaño le ahogaba el grito, el juez no era tan estricto cuando Rojo llegaba tarde contra Gulli en los alrededores del área o golpeaba en la cara a Auzmendi.

De todos modos, el equipo del Gallego siguió yendo y sobre el final del primer tiempo encontró el empate. Agustín Ladstatter metió la bocha al área y el uruguayo metió un testazo cinco estrellas para empatarlo.

El ST tuvo la misma intensidad, pero bastantes chances de gol menos. El juego pasó principalmente por la entrega y la simpleza de Bautista Kociubinski y el potrero de Farías.

El local parecía tener más claridad y generó la más clara del complemento, cuando Tiago Palacios sacó un remate que se desvió y casi se le mete a Devecchi, pero el arquero impidió el gol con una volada tremenda.

El empate parecía empezar a ser negocio para ambos pero nadie contaba con la astucia de Gulli. Es que en uno de los avances que intentó el conjunto azulgrana, Alan Salas tocó para el 10 que se acomodó, apuntó y la clavó en un ángulo para lograr un triunfo agónico que cortó una racha de casi un año exacto sin dar vuelta un resultado, le da a Boedo dos victorias al hilo, algo que no pasaba hace nueve meses y lo deja vivo en la pelea por buscar un lugar en los octavos del Clausura.

Diego Paulich/Edición impresa de Olé/ole.com.ar

OTRO RESULTADO

Estudiantes (Río Cuarto) 2 – Aldosivi 1

LOS PARTIDOS DE HOY

19.00 – Sarmiento vs. Barracas Central – ESPN Premium

19.00 – Newell´s vs. Central Córdoba – TNT Sports.

21.15 – Deportivo Riestra vs. Unión – ESPN Premium

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