
El viernes en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 se tiñó de un dorado intenso para la delegación argentina. En una jornada donde la épica, la precisión y el recambio generacional se entrelazaron, hubo tres medallas de oro gracias a las consagraciones de Julieta Benedetti en ciclismo de ruta, Julián Gutiérrez en tiro (rifle de aire 10 metros) y el equipo de sable femenino, integrado por Candela Espinosa, Catalina Borrelli, María Perroni y Belén Pérez Maurice.
El telón se abrió con una definición atrapante en la ruta. Tras casi tres horas de desgaste, la mendocina Julieta Benedetti se consagró campeona en la prueba de pelotón con un sprint infartante. El reloj se clavó en 2h47m47, tiempo idéntico para las seis primeras, pero la joven de 22 años cruzó la meta antes que la colombiana Lina Hernández y la boliviana Elizabeth Vásquez.
Al notar su victoria, Benedetti levantó los brazos incrédula y luego se quebró en llanto cuando escuchó el Himno. “Estamos hace un mes concentradas en Rafaela, así que corrimos esta carrera mentalmente muchas veces. El equipo fue clave para llegar a un sprint limpio”, relató, visiblemente emocionada.
Su triunfo tiene un trasfondo de enorme esfuerzo. Para llegar a la gloria, sus padres invirtieron sus ahorros para que se prepare en España. “Fue un año difícil. Mis papás invirtieron mucho para que yo pudiera llegar de la mejor manera. Esta medalla es para ellos”, confesó, asumiendo que correr en casa terminó siendo su gran motor.
De la adrenalina de la ruta, el oro pasó a la tensa calma del tiro. Porque en la prueba individual masculina de rifle de aire 10 metros, la jerarquía de un finalista olímpico se hizo sentir con fuerza. Julián Gutiérrez demostró por qué fue diploma en París 2024 y se colgó su segunda medalla dorada, luego de ganar la prueba mixta con Fernanda Russo.
El catamarqueño firmó el récord del torneo con 247,4 puntos, remontando una final durísima ante el chileno Daniel Vidal Molin. El podio tuvo doble presencia nacional por el valioso bronce del santafesino Alexis Eberhardt (225,4).
“No me salía una y el chileno estaba bastante bien. Después de todo esto es mantener la calma”, reconoció Gutiérrez. La frialdad para abstraerse del entorno resultó vital. “Tenemos las pantallas enfrente. No sólo ves lo que el otro hace, sino cuánto te falta para alcanzarlo. Eso te quema la cabeza”, sentenció.
El cierre dorado tuvo una carga poética. Es que el equipo de sable femenino venció a Brasil por 45-37 en una final que significó más que un simple título: fue la confirmación del paso de mando. Candela Espinosa, Catalina Borrelli, María Perroni y Belén Pérez Maurice tocaron el cielo con las manos .
La leyenda de 41 años, tres veces olímpica en 2012, 2016 y 2020, mutó su histórico rol. Pasó de ser la dueña del alto rendimiento a convertirse en mentora que moldea la nueva generación y compitió en la semifinal del 45-27 a Chile. Un recambio donde su experiencia se fusionó con la frescura de sus herederas para mantener a la esgrima en la cima continental, coronando un viernes en el que Argentina alcanzó 34 preseas doradas y suma 120 medallas (35 de plata y 51 de bronce), segunda en el medallero detrás de las 138 de Brasil (54 de oro, 49 de plata y 35 de bronce).
Bruno Carbajo/Enviado especial de Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón