
Recién llegado de una maratónica estancia en Europa que duró 8 meses, Alejandro Guyot no piensa echarse a descansar. Muy por el contrario, dispuso los días posteriores a su llegada para la publicación y propalación de Gualicho de Tango, su nuevo disco solista.
Lo vivificante del trabajo que presentará el sábado 26 de septiembre a las 21 en La Tierra Invisible (Del Barco Centenera 1100) es que las siete piezas que lo pueblan fueron compuestas, en su totalidad, en el siglo XXI. Así llamado el disco porque –dice el hacedor- el repertorio “engualicha” y da ganas de seguir indagando en el dueto guitarra y voz. Pasa esto no solo por la estirpe del cantor y el tenor de los temas, sino también por los músicos que ejecutan: Pedro Cecchi, Kalen Ortiz y Alejandro Bordas en guitarras solistas, y Jessi “La Maleva” Leventoux. “Con esta yunta brava hicimos tangos de Marisa Vázquez, gran cantora, compositora y letrista”, sostiene Guyot, en referencia a cuatro canciones: “En este Bar”, “Madrugada y Soledad”, “Gualicho de Luna” y “Zavaleta”, cuya poesía pertenece a Mariano Pini.
El resto de las piezas tiene como plumas las de Juan Serén (“Retazos”), Guido Iacoppetti (“Felicidad”) y los Cinzarazi (Juan Cinza y Gino Arrazi), en “Metafísica y Barrial”. “Son compositores que están trabajando la escena tanguera en tiempo presente y son, para mí, una especie de anzuelo para el desprevenido que no se enteró de que hay un montón de tangos nuevos buenísimos. Grabé sus temas por puro hedonismo tanguero”, asevera Guyot, que por otro lado acaba de publicar junto al guitarrista Edgardo González y Hernán Brienza dos temas alusivos al 17 de agosto: el “Himno al Libertador General San Martín” y “Carta a un cuadro de San Martín”, este último compuesto por el mismo Brienza.
La elección de un repertorio totalmente concentrado en tangos del siglo XXI como es el de Gualicho de Tango no es para nada extraña a los gustos y placeres estéticos del Guyot cantor de banda, tanto en la pasada era de 34 Puñaladas como en la actual de Bombay Bs.As. Tampoco es extraño el concepto que une a las piezas. “Hay un hilo conductor entre estos tangos que arma en sus distintas aristas un crisol que resume la flora y fauna, la escenografía poético musical en la que se mueve el tango de hoy”, sostiene el cantor.
La mejor manera comprobarlo es vía “Metafísica y barrial”, tema de inconfundible impronta marechaliana. “Es un tangazo de los Cinzarazi, que son altamente metafísicos y tangueros. Sin duda, podrían ser personajes de una novela de Leopoldo Marechal”, refrenda Guyot. La mejor manera de seguir comprobando lo dicho es a través de “Gualicho de Luna”, donde el vozarrón del cantor entra en dueto sensual con la voz maleva de Leventoux. “Ella es una cantora que tiene mucha personalidad, y me pareció que era interesante poder encarnar esta historia, la de un amor imposible entre una chica bien de barrio y un muchacho enamorado de las bitcoins, en una suerte de amor imposible al estilo de un Romeo y una Julieta, o de un unitario y una federala”, ríe Guyot.
-¿Y qué hay de la fina y ríspida “En este bar”? ¿por qué decidiste grabarla?
-La primera vez que escuché este tema en vivo fue en Escuela de Música de Avellaneda, a través del cantorazo Pablo Olivera. Con su agudeza interpretativa me voló la cabeza y me acordé de cómo conocí a Marisa Vázquez, su autora. Fue en la Fábrica IMPA. Se me acercó y me dijo “¿ustedes hacen tangos carcelarios? Yo soy cantora y abogada penalista, ¿quieren que les cuente algunas historias?” Así arrancó el impulso que me hizo grabarla.
-“Zavaleta”, otro de los tangos, tiene un puente estético con Argot, aquel disco aciago que grabaste con 34 Puñaladas en 2007. ¿Estás de acuerdo?
-También hay una cosa de sintonía con varias letras del gran Ricardo Iorio. El tema es una denuncia de un hecho de violencia policial que tuvo lugar en ese barrio. Es en memoria de un pibe de un barrio humilde que fue asesinado. Es desgarrador y, como decía Pugliese, el tango es el libro de quejas del arrabal. “Zavaleta” muestra la manera que tiene el género de hacer un trabajo de crítica social descarnado.
El largo viaje europeo de Guyot que precedió a la edición de Gualicho Tango tuvo que ver centralmente con su participación en una nueva puesta de María de Buenos Aires, la operita de Piazzolla-Ferrer, en la que encarnó el personaje del enigmático duende. Esto fue en la Deutsche Oper am Rhein de Dusseldorf, Alemania, pero también tuvo tiempo de recalar en París para despuntar el vicio. Esto es, poner su voz al servicio del Quinteto del Plata, agrupación conformada por músicos argentinos residentes allí, que se dedica a recrear la obra de Astor. Incluso grabó un disco con ellos, donde interpreta piezas del bandoneonista. Entre ellas, “Jacinto Chiclana”, “Balada para un Loco”, “Balada para mi muerte” y “El Gordo Triste”. “También grabamos `La bicicleta blanca`, que es como una especie de “Balada para un loco” lisérgica, un poco circense, y medio beatlesca también, con algo de polka, en la que se recrea poéticamente la llegada de Dios a la tierra”.
La tercera parada de la larga estancia de Guyot en Europa fue Barcelona. Allí grabó otro disco (Piano canción, volumen II) en este caso con Elbi Olalla, pianista mendocina y fundadora de Altertango, radicada allí. “En este trabajo registramos tangos propios, alguno más tradicional del repertorio cancionístico del tango del siglo XX, y también una versión en español de “Enjoy the silence”, de Depeche Mode. Hasta nos dimos el gusto de componer un tango nuevo que tiene algo del “Sturm und Drang” alemán… algo de esos poemas de Goethe, que se convertían canciones operísticas. Lujito”, concluye el cantor.
Cristian Vitale/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón