Así llegaron estos dos guerreros a escuchar la campanada final en el Tokyo Dome y la decisión de los jueces, quienes coincidieron en otorgar la victoria al púgil nacido en Zama y radicado en Yokohama: el estadounidense Patrick Morley y el mexicano Juan Carlos Pelayo puntuaron 116-112, mientras que el también estadounidense Raúl Caiz registró 115-113.
De esta manera, Inoue, de 33 años, defendió por séptima vez las cuatro fajas de las 122 libras de los organismos rectores principales, que reunió cuando derrotó al filipino Marlon Tapales en diciembre de 2023. Además, sumó su 33ª victoria profesional consecutiva (27 por la vía rápida), la 28ª en fila en pleitos con al menos una corona ecuménica en juego y la 17ª ante un campeón o excampeón mundial.
En cambio, Nakatani, de 28 años y exmonarca mosca, supermosca y gallo, sufrió su primer traspié como peleador rentado, tras haber enlazado 32 triunfos (24 antes del límite). La de este sábado fue apenas su segunda presentación encuadrado en la división de las 122 libras, a la que ascendió con el objetivo de retar a Inoue: la primera había sido una ajustada victoria por puntos ante el mexicano Sebastián Hernández en diciembre pasado en Riad.
La noche tokiota fue completa para la familia Inoue, ya que en el pleito coestelar de la velada, Takuma, el hermano menor de Naoya (tiene 30 años), defendió por primera vez el título gallo del Consejo Mundial de Boxeo al derrotar por puntos y en decisión unánime al veterano Kazuto Ioka (37), otrora campeón de las divisiones mínimo, minimosca, mosca y supermosca.
Inoue derribó a su adversario en el segundo y en el tercer asalto, dominó la contienda de principio a fin, se impuso con holgura en las tarjetas (120-106, 119-107 y 118-108) y mejoró su récord a 22-2. Ioka, quien perdió dos veces ante el argentino Fernando Martínez en julio de 2024 y mayo de 2025, mostró una versión muy lejana a la de sus años de esplendor, sufrió el quinto revés en su extraordinaria carrera (además tiene 32 triunfos y un empate) y seguramente protagonizó este sábado su última gran función.
Clarín/Deportes