
“A veces pareciera que cuidar la tradición significa no tocar nada y yo creo exactamente lo contrario: cuidar una tradición también es animarse a llevarla hacia lugares incómodos. El tango no necesita custodios, necesita artistas”, se planta Mariano Godoy. El músico estará presentando Nontango los miércoles 6, 13 y 27 de mayo en La Fábrica (Fitz Roy 1245), el mítico estudio de Charly García, siempre desde las 22.30 y con la participación de grupos invitados.
Nontango está nominado en los Premios Tango Siglo XXI en la categoría Mejor Disco de Electrotango, aunque –como muchos otros músicos de esa corriente- Godoy prefiere correrse un poco de la etiqueta. “El electrotango muchas veces trabaja desde la cita: tomar elementos reconocibles del tango y llevarlos a otro contexto. Yo no me identifico con la idea de fusionar géneros, no quiero ponerle electrónica al tango; simplemente me interesa hacer canciones y que el bandoneón respire dentro del presente”, explica. Y agrega: “Igual me siento cercano. Creo que el electrotango abrió una puerta muy importante: permitió que nuevas generaciones volvieran a mirar al tango desde otro lugar, sin solemnidad y sin la idea de que era lejano o intocable”.
-¿Vos cómo abordás el género?
-Intento no abordarlo como género sino como lenguaje. Si pienso al tango como una formula, se vuelve decorativo. Si lo pienso como conflicto, como contradicción, como algo vivo, entonces aparece música nueva. Hay canciones mías en las que alguien puede preguntarse “¿esto es tango o no?”. Y para mí esa duda ya es una buena noticia, porque el tango nunca fue cómodo. Gardel, Troilo, Piazzolla, D’arienzo… todos fueron cuestionados. Eso habla de un género vivo. Y si genera debate, mejor. Porque si todos estamos de acuerdo demasiado rápido, probablemente no está pasando nada importante.
-Todo el disco parece una reflexión sobre qué es el tango hoy. ¿Es así?
-Sí, totalmente, pero no desde la intención de definirlo sino más bien de habitar esa pregunta. Creo que cuando uno intenta definir demasiado al tango corre el riesgo de convertirlo en una pieza de museo. Para mí, el tango de hoy no es solamente un género, es una forma de intensidad. Está presente en cómo se dice una frase, en una pausa, en una forma de mirar el dolor, el deseo o la nostalgia. NonTango nace de ahí. No quise hacer un disco “de tango”, sino un disco en el que esa identidad aparezca sin pedir permiso. Creo que Piazzolla entendió eso profundamente: no modernizó el tango sino que lo volvió inevitable.
-¿Cómo preparás el show de La Fábrica?
-Las canciones de Nontango van a estar intervenidas por fragmentos, guiños y citas a canciones de Charly, como si el espacio también estuviera tocando. Vamos a tocar con quinteto de bandoneones y violín, lo cual también abre otra dimensión sonora en vivo. Tocar en la casa-estudio de Charly tiene una carga simbólica enorme. Ahí nacieron discos que cambiaron la manera de entender la canción en la Argentina. Charly hizo algo fundamental: rompió el molde sin perder la canción. Eso me interpela mucho: no llegar al experimento por capricho sino porque la emoción necesita una forma nueva. Creo que ahí hay un punto de encuentro entre su universo y la idea de hacer “tango nuevo” no como una consigna sino como una forma de hacer música verdadera.
Andrés Valenzuela/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón