
Para florecer en el caos, primero hay que cantar a pesar de las llamas. Y nadie lo sabe mejor que los músicos de No te va gustar. De enfrentar los dolores e injusticias, tienen más de tres décadas de experiencia. La banda uruguaya vuelve a presentar un disco de estudio después de cinco años, el 25 de abril en el estadio de Ferro. Después lo hará en otros 16 países, con un mensaje clásico, pero renovado, vestidos como siempre de rock y murga, entre otros estilos.
Vuelven a hacerlo con un trabajo enteramente conceptual. Son diez canciones (incluida una participación de Andrés Ciro) que, en su orden original, van contando una historia de supervivencia y resiliencia. Una decena de temas que por separado son muy buenos, pero en conjunto toman un espesor mucho mayor, donde la madurez de No te va gustar y los años de ruta recorridos la hacen imprescindibles en tiempos que ellos definirían como de halcones y payasos.
•Marzo del 2026, CABA. El verano resiste contra las cuerdas, pero a fin de cuentas resiste. Son casi las cinco de la tarde y el sol pega fuerte en esa terraza de la City porteña. Vamos al encuentro de Emiliano Brancciari (cantante y compositor) y Denis Ramos (trombonista y corista) de NTVG, que esperan entre mates (no podíamos tardar más de tres párrafos en nombrar la infusión icónica de nuestros países), gaseosas y café. La excusa es la presentación de una gira por Sudamérica y Europa para mostrar el onceavo disco: Florece en el caos, estrenado en enero, pero el encuentro promete bastante más.
Emiliano, su cantante y líder, es argentino. Nacido en Munro, provincia de Buenos Aires. Es hijo de una uruguaya y un bonaerense. Su familia llegó al país escapando de la dictadura de la nación oriental. El último 24 de marzo, estuvo en la marcha por los 50 años del último golpe de Estado en Argentina, lo cual “todavía lo emociona”. A simple vista se observa su reciente tatuaje: El pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, ubicado justamente al lado de un 10 maradoneano “Hay luchas a las que no podemos renunciar”, asegura ni bien comienza la entrevista. “Nunca dejamos lo que creemos afuera de nuestra obra. En todos nuestros discos hablamos de las cosas que pasaban alrededor y este no es distinto”. A su lado, el charrúa Denis Ramos, de impecable sombrero y gafas oscuras, agrega: “Son muchos años de estar en este viaje (músical). Fuimos viendo el mundo expandirse a nuestro lado. Crecimos junto a la banda, y de todas esas vivencias se alimentan estas canciones”.
De ese mundo recorrido y heredado es de lo que la ya mítica banda se nutre desde fines del siglo pasado. De lo hermoso y espantoso de la humanidad. Y este trabajo parece encontrarlos a la mitad de ese camino, con muchas ganas de cantar y pocas cosas que callar.
“No tengo ningún argumento, sólo convicciones. No tengo palabras bonitas que te hagan mejor. Pero creo que hay refugio en algunas canciones. Y lo que se rompió, con el tiempo lo cura el amor”, canta Emiliano en Cartas por jugar, la canción que da el cierre al disco. Y desde ahí los “Note”, se paran ante el mundo. Como siempre. Como en 1994 o en 2026. Con su mate cebado y sus canciones urgentes.
-¿Cómo se preparan para presentar un nuevo trabajo tan potente como Florece en el caos en más de 17 países?
Emiliano: La verdad que muy felices. Orgullosos del disco que sacamos. Fueron primero 20 canciones, después nos quedamos con 10. Algunas son del 2014 y encontraron su lugar acá (La noche de ayer había quedado afuera de El tiempo otra vez avanza). Es un placer seguir grabando y creando, así como contar el mundo que vamos viendo Y todo esto genera ansiedad por empezar ya la gira.
-Es un disco que parece hecho hace 40 años, en el sentido de ser un trabajo conceptual con canciones con un orden que lo transforman en una historia con comienzo, nudo y desenlace, no un rejunte de temas listos para un playlist de YouTube. ¿Eso fue pensado?
Emiliano: Sí, claramente. El orden de las canciones está pensado. Inclusive con Lado A y Lado B. El disco se está fabricando y se va a poder conseguir en vinilo. Y parte desde allí, de disfrutarlo como un concepto. Después la gente lo escuchará como quiera. Si quiere con el orden que nosotros lo planteamos, que es la lógica que nosotros le encontramos, o no. Sabemos que la gente lo escucha como se le canta hoy en día.
-Si, pero la lógica está clara. Cada track se disfruta mejor pensado en el anterior y el posterior.
Denis: Sí. Todos nuestros discos son así. Somos fieles creyentes que el formato físico genera otra cosa. Nosotros creemos en eso, en poner track por track, en darle el tiempo para disfrutarlo. Que es como decía Emi: que tenga un lado A y un lado B para un futuro vinilo. Nos gusta mucho eso todavía, más allá que los tiempos cambien.
Argentina y Uruguay. La murga y el rock. Los vinilos y Nicki Nicole. No te va gustar hace más de treinta años que une mundos. Que se corre del estancamiento. Que logra en su esencia la búsqueda de sonidos y paisajes tan diversos como armoniosos. Al respecto su líder, cantante y guitarrista argumenta:
“Nos gusta que sea así. Nos sentimos cómodos de ese modo. Tenemos mucho que ver con artistas de diferentes géneros. Nosotros no es que hagamos una sola cosa, sino que nuestra música es muy heterogénea y nuestro público también. Tenemos públicos mayores que nosotros y muchos menores, y que escuchan de todo. Eso ayuda a que nuestra búsqueda sea constante. Estamos como en el medio y trayendo música todo el tiempo”.
-Florece en el caos es un disco que toma posición fuerte desde el comienzo.
Emiliano: Es algo que hicimos siempre, en todos nuestros discos. Lo tomamos con total naturalidad. Siempre tomamos posturas en cuanto a diferentes temas. No es algo nuevo para nosotros, ni para nuestro público.
-Tal es así que el estribillo del primer corte de difusión con que llegaron a la popularidad en Argentina en 2006 denunciaba: “Con hambre no se puede pensar”.
Emiliano: Sí, por supuesto. Y fue así desde siempre. Hay temas a los que no esquivamos y mostramos nuestra forma subjetiva de ver la realidad. Siempre fueron cosas más generales. Que se entienden en cualquier lugar. No tienen que ver con política partidaria, no nos interesa eso, pero sí hablamos de cosas que nos parecen importantes.
-Bueno, pero es un momento donde el hate no suele escuchar la respuesta completa para criticar, sino ante la primera definición ya postulan en un lado o en el otro.
Emiliano: Sí, es verdad, pero eso nunca nos importó. Ese es un problema del que haga eso. Nosotros siempre nos hicimos cargo de lo que cantamos y después queda en cada uno lo que quiera interpretar y si te quiere poner en un lado o en el otro; o en donde sea.
-Este disco tiene una participación muy fuerte de Andrés Ciro, ¿cómo fue eso?
Emiliano: Excelente. Muy natural. Con Ciro tenemos un cariño mutuo de muchos años de ruta compartidos. Cuando nosotros elegimos hacer una colaboración con alguien es porque la canción lo pide y acá sentimos que su voz y su armónica tenían que estar ahí. No era meterlo en donde sea, sino en el lugar adecuado y creo que así fue. Por eso es la única colaboración que tiene el disco, no nos faltó ninguna, es la persona que queríamos que esté y estamos muy contentos con el resultado.
-Después de 32 años de historia, ¿cómo es llevar un proyecto tan intenso tantos años y no quedar en el intento?
Emiliano: Se fue volviendo cada vez más fácil para nosotros. Con el correr de los años fuimos creando códigos de comunicación, nos respetamos un montón, más allá del humor ácido que tenemos y que nos decimos las cosas de esa manera, pero convivimos en paz, no tenemos peleas, no tenemos luchas de egos, que muchas veces es muy difícil en un grupo tan numeroso, que convive tanto tiempo, entonces se ha hecho muy fácil, y podemos ser felices viajando por todos lados.
-Sin discutir si Gardel era uruguayo o argentino, hay canciones como La niebla de Agarrate Catalina, o Clara de No te va gustar, que llevan a un lugar melancólico tan poderoso como cualquier tango. ¿Lo ven así?
Emiliano: Es verdad lo que decís. Hay algo muy fuerte en cómo se narra. Es una región con alta carga de melancolía. Entre el tango, la murga, la milonga, hay algo muy poderoso en ese sentido. Es así y nosotros somos parte de eso, por supuesto.
-Hoy hablaban de los egos y la convivencia ¿Aprendieron a manejarlo con los años?
Denis: Sí, sin duda. Nos tocó crecer juntos. Las cosas que nos van pasando en este camino te van marcando. Nos han pasado un montón de cosas divinas y otras que no están tan buenas, que tenés que sobrellevar. Son cosas que te hacen crecer, también las cosas malas.
Gabriel Dávila/Especial para Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón