
Es un contexto de mucha presión y Marcelo Gallardo y los jugadores lo saben. Por las dos derrotas consecutivas, el golpazo ante Tigre en el Monumental y la caída ante Argentinos en La Paternal, que encendieron las alarmas e hicieron crecer la preocupación de que el presente no se transforme en una continuidad de 2025, sobre todo del último tramo, en el que el equipo se vino a pique. Entonces River necesita reaccionar y encontrar respuestas rápidamente para revertir este duro trance y que no lo azoten las pesadillas del año pasado.
En La Pedrera, San Luis, donde desde las 22 se enfrentará a Ciudad Bolívar por los 32avos de la Copa Argentina, River necesitará empezar a cambiar la energía. Pero aunque una victoria ante un rival de una categoría menor, en la que debutó el viernes con un empate 1-1 con Godoy Cruz tras su reciente ascenso a la Primera Nacional, pueda representar apenas un bálsamo, también es un arma de doble filo, porque de no llegar la necesaria victoria, la crisis se acentuará profundamente.
Es que River viene de perder 12 (contando como derrota el empate con Independiente Rivadavia, que lo eliminó de las semifinales de la Copa Argentina el año pasado) de los últimos 18 partidos y todavía no ganó títulos en este segundo ciclo del Muñeco.
Como si fuera poco, después del partido de esta noche le toca ir al Amalfitani por el Apertura ante un Vélez que viene entonado, le empató a Independiente y le ganó a Boca, dos grandes.
A pesar de este complejo escenario que River vive en febrero, a poco de iniciarse la temporada, Gallardo y su cuerpo técnico no piensan tirarse del barco y bajan un mensaje de confianza para revertir el momento y están convencidos del trabajo que se hizo desde la pretemporada.
“Estamos bien y creemos que vatambién mos a salir con las ideas claras”, afirmó Matías Biscay en la conferencia de prensa tras la derrota con Argentinos, a la que asistió por la expulsión del Muñeco. Y lo que dijo el ayudante de campo del laureado entrenador no se trató de una declaración de circunstancia.
Según pudo averiguar Clarín, siguen convencidos puertas adentro. Sienten el respaldo y el convencimiento del presidente Stefano Di Carlo y consideran que los jugadores están alineados al proyecto. Todo ello a pesar de que las presentaciones de River, los rendimientos individuales de sus jugadores, las propias decisiones del entrenador y las reacciones de su equipo empiezan a verse mucho menos en la realidad que en el deseo.
Para colmo, los nervios se apoderaron del plantel y hasta a Gallardo se le salió la cadena y casi termina a las piñas con Andrés Merlos (que igualmente lo habría informado solo por el aplauso irónico por el que le sacó la roja), un pésimo árbitro que tiene más de un fuerte y feo cruce con protagonistas.
En las discusiones que se vieron entre los jugadores, puertas adentro no ven nada raro. Aseguran que no hay mal clima y que se trata de la vorágine de que las cosas no salgan bien y que los resultados no acompañen. Y, tal vez, inconscientemente, el temor a que no se vuelva al clima de fin de año, cuando se trabajó mucho por hacer un punto y aparte durante la pretemporada para que el 2026 empezara de una manera más amena.
Pero la realidad marca que los jugadores, por el momento, no pueden llevar a cabo el plan y la idea de Gallardo, a la vez que ya demostró en varias ocasiones que es flojo de espíritu y que tiene la mandíbula de cristal. Para colmo, no muestran algo que entusiasme adentro de la cancha y, por otro lado, se están acomodando al cambio de líderes, tras la salida de varios héroes de Madrid.
En este contexto, al no ver respuestas, los hinchas volvieron a explotar. Y esp se manifestó de manera fuerte en la goleada en contra con Tigre en el Monumental y en las redes sociales tras el 0-1 con Argentinos en La Paternal.
Una victoria, por más que sea lógica, es necesaria. Pero, en este contexto, puede haber accidentes futbolísticos como los hay en cualquier partido, más allá de la diferencia de jerarquía. Y -se sabe- la cabeza juega fuerte cuando la pelota rueda. Y para no sucumbir, en eso se trabajó en la previa de este partido por la Copa Argentina, el certamen en el que Gallardo debutó oficialmente como técnico de River en 2014 y del que ganó 3 ediciones (2016, 2017 y 2019).
El equipo que estará enfrente es Ciudad Bolívar, al que River venció en esta misma instancia en 2025, por 2 a 0, en Santiago del Estero.
Ahora el conjunto bonaerense está en la Primera Nacional y ya no en el Federal A. Pero las diferencias siguen siendo grandísimas, sin equivalencias, lógicamente. La tasación de su plantel, según el sitio Transfermarkt, es de 1 millón de dólares, mientras que el de River es de 125 millones. Pero es fútbol y todo se dirime en el campo de juego. “Yo soy bostero y lo voy a vivir como bostero que soy”, picanteó Brian Quintana, mediocampista del equipo dirigido por Diego Funes, quien además aseguró que festejó la victoria de Tigre en el Monumental.
Hay entusiasmo en Bolívar. De ser amo del vóley, con el proyecto que Marcelo Tinelli parió a principios de este siglo, el club ya está en la segunda categoría del fútbol argentino y ahora sueña con un batacazo en el torneo en el que todo puede pasar.
Maximiliano Benozzi/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón