
Que 4-3-3, que 4-2-3-1, que 5-2-3… Del laboratorio de Fernando Gago sale humo y no se ve ninguna fórmula exitosa. El inicio de su ciclo como DT de Boca es un padecimiento constante y todas las pruebas que intenta fracasan. Por ahora, el equipo de Gago no arranca. En LaFortaleza fue superado por un Lanús herido en su orgullo por la reciente eliminación de la Copa Sudamericana. Los del Ruso Zielinski no demostraron desgaste alguno, ganaron bien por 1 a 0 y rompieron la racha negativa de 12 partidos sin festejos. El Boca de Gago no mejora y sigue sin triunfos.
El nuevo sistema no le entregó a Pintita las respuestas para encontrar el juego que anda buscando para su Boca. En el Sur del GBA probó con el tercer dibujo diferente en cuatro partidos. Esta vez pateó el tablero y rediagramó todo en un 52-3, con la intención de reforzar la idea de la tenencia, de la salida por abajo y de la amplitud del campo para dar con los espacios necesarios para alcanzar el área de enfrente. No lo logró y hasta la pasó mal por momentos en un primer tiempo plagado de errores defensivos que por poco no lo hicieron irse al descanso en desventaja.
Mientras Lanús era una lanza que apuntaba directo contra el arco de Leandro Brey, Boca era una boleadora que daba vueltas y vueltas y que, lejos de marear a su rival, se quedaba perdido en el toque sin profundidad. Lo único que rompía con la monotonía del lado visitante era la irreverencia de Exequiel Zeballos. El Changuito y su desacato lograban sorprender, como en una apilada que terminó con la pelota suelta hacia Edinson Cavani, que definió al cuerpo de Nahuel Losada. La mejor y única chance de Boca en la primera etapa.
Del otro lado, la noche se encendía cuando Marcelino Moreno conducía a Lanús hacia adelante. Y, apenas podía, soltaba el remate para probar al pibe Brey. Un par de veces lo intentó, aunque sin éxito. El local le ahogó el doble cinco a Boca y forzó errores en la salida. En uno de esos, Brey se la regaló a Moreno, este enganchó y tiró. La pelota dio en la mano de apoyo de Marcos Rojo. Todo el estadio pidió penal, pero Facundo Tello acertó en no sancionarlo. Desde el VAR ni siquiera lo invitaron a revisarlo. Distinto hubiera sido si el balón pegaba en el otro brazo de Rojo, que estaba extendido a lo alto.
Queda claro: el ímpetu de Gago de lograr que sus muchachos construyan desde el fondo choca de frente contra la realidad. Y la realidad indica que su equipo demuestra estar aún verde para llevar a cabo este estilo. Requiere práctica y error. Y convencimiento, claro. No existe otra ciencia. El problema es si esa prueba y error le cuesta demasiados padecimientos. Por ahora, está más al borde de lamentar una falla fatal que termine con la pelota dentro del arco propio que de una salida exitosa. Será cuestión de arriesgar y seguir. Hasta aceitarlo lo suficiente.
Mientras tanto, sufre horrores. Nicolás Figal entregó mal y generó otra jugada de peligro para Lanús. Brey debió salvarle la ropa con dos tapadones seguidos, primero a Lautaro Acosta y después a Walter Bou. El pibe que se quedó el puesto de Chiquito Romero también se quedó con otro disparo de Juan Cáceres. Y si no lo salvaba Brey, lo perdonaba Lanús y su falta de puntería, como en el enganche y la definición cruzada de Moreno que se fue al lado del segundo palo.
Boca, desconcertado, se desordenó peor con los cambios. Gago hasta hizo debutar al pibe de 18 años Joaquín Ruiz, un volante tandilense de destacada actuación en Reserva. Pero todo empeoró para los de La Ribera. Y la noche se pintó de granate gracias a una jugada de Marcelino Moreno, quien habilitó a Eduardo Salvio. El Toto había entrado tras el descanso y fue el único que supo vulnerar a Brey.
Nahuel Lanzillotta/Clarín-Deportes
OTROS RESULTADOS
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Tigre 0 – Platense 0
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