
Se jugó en Avellaneda pero bien pudo haber sido en cualquier ciudad inglesa. Independiente y Unión se mandaron un partido de la Premier League: ocho goles, polémicas, un clima caldeado, un ritmo frenético y un final que desató la locura. El equipo de Leonardo Madelón sacó la diferencia en una primera etapa en la que bailó al de Gustavo Quinteros.
Pero el Rojo reaccionó, dio pelea a pesar de estar siempre en desventaja (3-0 y 4-2, como máximas diferencias) y metió el 4 a 4 definitivo en la última jugada. La despedida fue una mezcla de silbidos y palmas, un claro ejemplo de lo desconcertante que fue el encuentro.
Hacía tiempo que Independiente no tenía un primer tiempo tan calamitoso. Y eso que en los últimos años, lamentablemente para la gente del Rojo, fueron mucho más las malas que las buenas tarde y noches de fútbol en el Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini. Pero la paliza futbolística que le dio Unión fue histórica.
Terminó 3 a 1 ese primer acto en el que a uno le salió todo y al otro, también pero al revés. El visitante, desde los pies de Rafael Profini -amo y señor del juego en el mediocampoy con una velocidad de toques de primera o, como mucho, a dos toques, superó en cada línea al local que, abrumado desde el vamos, hizo todo mal.
Si los mejores hombres tienen la peor noche, es probablemente que pase lo que le pasó al Rojo. Iván Marcone, que venía siendo de lo mejor del equipo, erró pases inverosímiles y cometió un penal absurdo (de una jugada que devino de una pérdida anterior suya) sobre Profini. Cristian Tarragona puso el primero.
Kevin Lomónaco, siempre de salida certera, estaba perdido al igual que Juan Fedorco, su compañero de zaga (¿por qué va al banco Sebastián Valdéz?). Y los generadores, Lautaro Millán e Ignacio Malcorra, prácticamente no tocaban la pelota. El conjunto santafesino se aprovechó del divague de su rival y jugó un fútbol de alto vuelo.
Vino el segundo por otra falla defensiva y un tiro de Lautaro Vargas que Leonardo Godoy intentó frenar en la línea desde el piso hasta que la empujó Brahian Cuello.
Antes de los 20 minutos, los hinchas explotaron contra un plantel totalmente perdido y sin reacción. Otro horror en el retroceso produjo el tercero de Julián Palacios que fue anulado por un offside de VAR (milimétrico) de Tarragona.
De todas maneras, a Unión no le importó e hizo otro, legítimo, con una definición elegante de Mateo Del Blanco (¿dónde estaba Godoy?) por arriba de un Rodrigo Rey vencido y casi sin ángulo.
Los plateístas se miraban atónitos entre sí. Nadie podía creer ni entender del todo lo que estaba pasando. Desde los cuatro costados llovieron cantos de protesta e insultos de todos los colores. Unión se descuidó una vez e Ignacio Pussetto lo aprovechó para descontar justo antes del descanso. Eso no evitó la lluvia de silbidos, pero le devolvió el pulso a un Diablo muerto.
Santiago Arias (por Godoy) y Luciano Cabral (por Millán) saltaron al campo para el complemento. A los 3 minutos, Gabriel Ávalos metió el penal (polémico) que le hicieron a él mismo: un agarrón leve de Maizón Rodríguez que Andrés Merlos juzgó como falta (no pareció). Desde el VAR ratificaron su decisión. El partido estaba 3-2.
La cancha pasó de las puteadas a empujar con ilusión. Después de la ilusión volvió a las puteadas y luego otra vez a encenderse de esperanza. Es que Maizón Rodríguez puso el cuarto de un córner y cuando todo parecía liquidado la cabeza de Ávalos descontó ante un tiro libre de Malcorra. Del 4-2 al 4-3.
Una locura de partido que atentaba contra corazones sensibles. En un momento el desconcierto fue tal que algunos hinchas no sabían si silbar o aplaudir.
El final fue tan desesperante como todo el trámite. Pudo haber aumentado Unión de la misma manera en la que pudo haber empatado el dueño de casa con un llegada de Montiel (ingresó por Pussetto) en el segundo palo.
Y sucedió lo segundo en el ¡noveno minuto de descuento! Fedorco conectó de cabeza un centro de Lomónaco y la clavó por encima de Mansilla, en el ángulo. No hubo tiempo para más. Y estuvo bien, porque a este partido no le faltó nada más.
Ramiro Scandolo/ole.com.ar
OTROS RESULTADOS
Sarmiento 0 – Racing 0
Tigre 1 – Vélez 1
Newell´s 1 – Platense 1
BOCA-SAN LORENZO, EL CLÁSICO DEL MIÉRCOLES
Equipo que gana, no se toca. Con esa consigna respetada a rajatabla por el técnico Claudio Úbeda, desde las 19.45, Boca recibirá a San Lorenzo en La Bombonera en el clásico que domina la acción de este miércoles por la 10º fecha del Torneo Apertura. Habrá además otros cuatro encuentros. Desde las 17.30, jugarán Banfield (10 puntos)-Gimnasia La Plata (11) y Argentinos (9)-Rosario Central (9) y a las 22 lo harán Atlético Tucumán (5)-Aldosivi (3) e Independiente Rivadavia (17)-Barracas Central (9).
Boca viene de jugar ante Lanús su mejor partido del año. Ganó, goleó y gustó y por eso Úbeda repetirá la formación que tan bien anduvo. Volverá a ser titular el juvenil Tomás Aranda, la nueva joyita azul y oro, y el paraguayo Bareiro y el uruguayo Merentiel compondrán de nuevo la doble punta de lanza ofensiva. Los once iniciales serán Marchesín; Weigandt, Di Lollo, Ayrton Costa, Blanco; Ascacíbar, Paredes, Delgado, Aranda; Merentiel y Bareiro. El equipo xeneize está 6º en la zona A con 12 puntos y debe romper una racha de tres empates consecutivos (Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza) en La Bombonera.
San Lorenzo ocupa el octavo puesto en la zona con doce unidades y presentará una formación con novedades respecto de la que igualó 0 a 0 con Talleres en Córdoba: el veinteañero Facundo Gulli irá desde el arranque por Luciano Vietto, Ezequiel Cerutti por Gonzalo Abrego e Ignacio Perruzzi por Mauricio Cardillo. De esa manera, y a la espera de la confirmación por parte del técnico Damián Ayude, el probable equipo iría con Gill; Herrera, Romaña, Hernández, De Ritis; Tripichio, Perruzzi, Cerutti, Gulli, Ladstatter y Cuello. En lo que va de su gestión, Ayude no ganó ningún partido de los denominados clásicos. En La Boca, histórico escenario de grandes victorias azulgranas, tratará de hacerlo por primera vez.
Página 12-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón