24 de Setiembre: comienza la 2º edición del Festival Vinilo con notable grilla

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Hay espacios cuya existencia trasciende la simple logística de una cartelera y un par de botellas bien servidas para convertirse en verdaderos territorios de pertenencia, memoria y refugio y desde ahí conquistar la categoría de “culturales”. Es el caso de Café Vinilo, la casa de buena música y demás que se prepara para celebrar la segunda edición de un festival pensado a su imagen y semejanza.

Momento que resume muchos de los momentos vividos en estos años de autogestión, desde el 24 de septiembre y el 10 de octubre el Festival Vinilo reunirá a artistas de distintas vertientes en un proyecto cuenta con el acompañamiento de Fundación Santander Argentina a través del Régimen de Promoción Cultural (Mecenazgo) del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. La gran novedad de esta edición del festival tiene que ver con el espacio, la sala de Estados Unidos 2483, en San Cristóbal, que ha sido declarado oficialmente de Interés Cultural por la Ciudad de Buenos Aires.

Hace unos meses Teresa Rodríguez y Eduardo Misch descubrieron que el lugar donde actualmente funciona Café Vinilo, una casona construida en 1913, albergó en su momento los pasos y la cotidianeidad del poeta Armando Tejada Gómez, la cantante Mercedes Sosa y su entonces marido, el guitarrista y compositor Oscar Matus. Fue antes de los exilios, en épocas en las que estos artistas habían lanzado la idea del Nuevo Cancionero y dando sus primeros pasos en la “gran ciudad” buscaban consolidar sus presencias en el panorama de la música argentina. Un gran hallazgo que refuerza las simetrías del destino para refundar la mística singular de un espacio siempre dispuesto a cobijar la audacia estética y las búsquedas generosas que suelen distinguir a las formas independientes del arte.

La programación de esta edición 2026 da cuenta de esa diversidad sonora que elude de manera deliberada las lógicas del mercado comercial. Tras un concierto didáctico de Valor Vereda este lunes en la Escuela Normal N° 8 de Boedo, la apertura oficial del festival será el próximo jueves a las 21 con la potencia interpretativa de La Ferni. El viernes 25 el dúo de Manuela Argüello y Sebastián Gangi abordará un valioso repertorio de obras inéditas de la maestra Hilda Herrera, mientras que el sábado 26, el quinteto Vuela Chiringa desplegará su particular cruce entre lenguaje folklórico y exploración instrumental. El domingo 27 el violinista Elías Gurevich inaugurará un Nuevo Ciclo de Música Clásica. La segunda semana abrirá el jueves 1 de octubre con Sebastián Zanetto Trío, continuará el viernes 2 con Ernesto Snajer y culminará el sábado 3 con la presentación oficial del nuevo material del Guillo Espel Cuarteto.

Lugar común

Para la comunidad de artistas que frecuentan su escenario, la vigencia de Café Vinilo no se mide únicamente en cantidad de funciones, sino en la escala humana y en la complicidad de su curaduría. “A Café Vinilo y a sus artífices le tengo un cariño muy especial, porque desde el inicio apostó por propuestas personales, aunque no garantizaran un gran éxito comercial”, reflexiona el guitarrista Ernesto Snajer, quien en el marco del festival se presentará a dúo con Lucio Balduini para adelantar piezas de un álbum en gestación.

“Incluso muchos grupos y proyectos especiales se iniciaron acá. Me parece fundamental que existan espacios de estas características, que intentan generar el desarrollo de las músicas creativas y le dan lugar a compositores inagotables en la búsqueda de su propia voz”, agrega Snajer.

Esa misma calidez de hogar es la que destacan Manuela Argüello y Sebastián Gangi, para quienes tocar en la casa de San Cristóbal implica un acto de entrega mutua: “Nos alojan desde el corazón, con respeto, dedicación y un gran compromiso por la música”, expresan quienes presentan en el festival su trabajo sobre el legado de la gran Hilda Herrera y su diálogo entre la música popular y la académica. En la misma velada Gangi mostrará además las excelentes miradas criollas sobre músicas académicas junto al violinista Pablo Farhat.

Desde la perspectiva de Guillo Espel, –que al frente de su cuarteto en el último concierto de la muestra presentará su nuevo disco disco Papel máquina–, la clave distintiva del espacio reside en una ética de trabajo que prioriza la mirada artística sobre el negocio. “Lo que diferencia a Vinilo de otros lugares es la firmeza de su identidad. La programación se hace con artistas específicos que trabajan en una línea de producción en la que se confía, partiendo de una manera de entender la cultura en movimiento”, afirma Espel. “En términos más simples, la filosofía de Vinilo está por encima de las músicas y las personas: nosotros somos el objeto visible de una idea de comunidad y producción alternativa, y no al revés. La coherencia hace a la identidad de un lugar, y tocar acá es, verdaderamente, tocar en casa”, asegura Espel.

Ese sentido de resistencia y evolución constante es compartido también por Vuela Chiringa, la agrupación integrada por Silvia Juan Bennazar (Voz), Santiago Torricelli (piano y arreglos), Titi Chiapero (violoncello), Santiago Álvarez (armónica) y Lucas Trosman (percusión), que en la celebración de una década de vida mostrará la música y sus dos discos y mucho de lo que está por venir. “Vinilo representa el esfuerzo sostenido, la resiliencia frente a los diferentes contextos. En este lugar se grabaron discos en vivo que son icónicos de nuestra cultura, y en momentos muy complejos supieron transformarse para abrir una nueva sede que nos albergue a todos los que buscamos un espacio para músicas que no siempre encajan en un género concreto”, coinciden los Vuela Chiringa.

En una sintonía similar se posiciona Sebastián Zanetto, que presentará las composiciones de su proyecto La otra familia: “Existe un paralelismo muy hermoso entre la autogestión del lugar y la de los músicos independientes. Con mucho esfuerzo buscan mantenerse en pie para generar este ambiente cuidado donde la música no solo se escucha, sino que se vive. Cuidar estos espacios es cuidar nuestra propia libertad de creación”, concluye el pianista y compositor, para redondear la idea sobre lo que en definitiva es un espacio necesario.

Santiago Giordano/Página 12-Espectáculos

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