
Red Bull no podía pedir un mejor desenlace en el Gran Premio de Azerbaiyán, octava cita de la temporada de la Fórmula 1. Porque consiguió un 1-2 por tercera vez en el año y celebró un sólido triunfo de Max Verstappen, en una carrera que el neerlandés dominó en la segunda mitad para afianzarse como líder indiscutido del campeonato. Y porque Ferrari, que se había perfilado como uno de los equipos más fuertes de este 2022, vivió otro día para el olvido: abandono de sus dos coches y un Charles Leclerc desilusionado, que hace tres carreras mandaba con una buena ventaja y ahora cayó por detrás de los dos pilotos de la escudería austríaca.
El vigente campeón manda ahora con 150 puntos, 21 más que Pérez y 34 más que Leclerc. Lo que sorprende es que más del 80% de esas unidades las cosechó en las últimas cinco fechas, para dar vuelta la historia de un campeonato que había arrancado con un claro dominio del monegasco, a bordo de un Ferrari que parecía el mejor auto del Mundial. Hasta hace poco más de un mes,
Leclerc era “el piloto a vencer”. Después de las primeras tres fechas, le había sacado 46 puntos de ventaja a un Verstappen complicado con una falla en el sistema de combustible de su auto. Pero Red Bull identificó el problema. A partir de la cuarta fecha,
Mad Max comenzó la recuperación y ayer consiguió una victoria que lo dejó más puntero que nunca. El neerlandés, que largó tercero, hizo una carrera impecable y aprovechó el retiro de Leclerc en la vuelta 20 para tomar el liderazgo. De ahí en más, no hizo más que ir ampliando la diferencia sobre sus perseguidores, respaldado “no hay que luchar” que le llegó desde boxes a Pérez, bien acomodado como escolta del campeón.
El mexicano aceptó la orden, aunque probablemente poco podría haber hecho ante el impresionante ritmo que llevaba su compañero. Y Verstappen cruzó la meta con más de 20 segundos de ventaja sobre Checo y casi 46 sobre el británico George Russell, de Mercedes, que completó el podio. Lewis Hamilton llegó cuarto, pero con dolores en la espalda producto del porposing que lo podrían marginar del GP de Canadá La contracara de la alegría en el garage de la escudería austríaca, que además amplió su ventaja en el Campeonato de Constructores (ya es de 80), fue la desolación en el box de Ferrari y la tristeza de Leclerc. “Duele mucho. No sé cómo describir esta sensación, estoy muy decepcionado. Tenemos que revisar lo que pasó, porque no podemos dejar que ocurra de nuevo”, comentó el monegasco.
Su desilusión no era para menos. Tras largar en punta, perdió el primer lugar con Pérez, que hizo una gran maniobra en la primera curva y quedó adelante. Pero Leclerc recuperó el mando cuando los dos Red Bull ingresaron a boxes en la vuelta 18. Y venía con un gran ritmo cuando su Ferrari dijo basta. Volvió arrastrándose al pitlane, envuelto en una humareda blanca que salía del motor. Para completar el día negro de la Scuderia, Carlos Sainz también había tenido que abandonar por un problema hidráulico de su coche, cuando apenas se habían completado diez vueltas. La preocupación de Ferrari se potenció cuando vio además como el Alfa Romeo del chino Zhou Guanyu y el Haas del danés Kevin Magnussen, que usan sus motores, también abandonaron.
Leclerc y Ferrari tienen margen para recuperarse. Todavía quedan 14 carreras en el calendario -la próxima, el domingo que viene en Canadá- y, como ellos comprobaron en carne propia, en esta temporada loca de la Fórmula 1, todo puede cambiar en un par de fechas. Eso sí, deberán encontrar rápido la solución porque Verstappen y Red Bull están intratables.
La Scudería se preocupó aún más cuando vio que un Alfa Romeo y un Haas también abandonaron.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón