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Turandot vuelve al Colón bajo la batuta de la italiana Beatrice Venezi

La joven directoria peninsular dirigirá la puesta insertada en el ciclo Divina Italia.

Turandot, la última ópera de Giacomo Puccini, vuelve este hoy al Teatro Colón después de cinco años, en el centenario de la muerte de su autor, con la idea original y concepción escénica de Roberto Oswald, y la realización de Aníbal Lápiz. La reposición cuenta con la colaboración de la Embajada de Italia en Buenos Aires y el Instituto Italiano di Cultura de Buenos Aires, en el marco del ciclo Divina Italia.

Turandot cuenta la historia de una cruel princesa china que exige a sus pretendientes que respondan a tres acertijos si quieren casarse con ella; en caso de no lograrlo, morirán. Calaf, un príncipe extranjero que oculta su nombre, acepta el reto y resuelve los tres enigmas. Turandot se resiste a entregarse a Calaf y él le propone un acertijo: que antes del amanecer adivine su nombre. Si lo hace, él morirá; si no, ella accederá a casarse con él.

“Es interesante que la primera y la última ópera de Puccini, Le Villi y Turandot, son las únicas con temas fantásticos. Hay algo cíclico, como si Puccini supiera que era su última ópera”, reflexiona la directora musical italiana Beatrice Venezi, que debutará en el Teatro Colón al frente de la Orquesta Estable.

“Esta ciudad me encanta”, dice llena de entusiasmo la joven directora de 34 años, a punto de cumplir uno de los sueños de su vida: dirigir en el Colón. “Estoy muy orgullosa -confiesa-. Es una gran responsabilidad, es un teatro muy importante reconocido en todo el mundo. Y también tengo algo muy personal con la Argentina porque mi novio es de aquí. Estoy realmente muy contenta”, cuenta en un muy buen castellano y asegura que no lo aprendió de su novio.

Es su tercera vez en el país, nunca se había quedado tanto tiempo como ahora en Buenos Aires, dirigió varias orquestas en otras oportunidades, pero el Teatro Colón era un sueño que parecía inalcanzable.

En lugar del traje negro desapercibido, Beatrice elige dirigir con vestidos de gala de una diseñadora en particular. “Hombres y mujeres dirigimos diferente, tenemos proporciones de brazo diferentes, la disposición interna de los órganos también. Somos diferentes. Creo que una mujer puede ganar en cualquier ámbito cuando asume las diferencias. Sé perfectamente que es un trabajo históricamente de hombres, pero lo hago con la certeza de que soy mujer, lo puedo hacer porque estoy preparada y tengo derecho”, afirma.

-¿Es la primera vez que dirigís Turandot?

-Sí.

-¿Cuál es tu visión de la partitura y que quisieras transmitir?

-Una de las cosas que quiero entregar al público es, por ejemplo, el sentido de dirección hacia la muerte que hay en todo el primer acto, sobre todo en el final de ese acto. Es una constante de toda la obra. Un segundo elemento, es la magia. Porque es un cuento, una fábula, en un tiempo suspendido y no real, que Puccini lo indica con el uso suspendido de la armonía.

-En general, la particularidad del lenguaje de Puccini es que en la narrativa hay una dinámica muy parecida al cine. ¿Influye de alguna manera en tus indicaciones sobre la dinámica de la obra?

-Si, es una particularidad que me gusta que llegue al público. Por eso elijo algunos tempi para no perder la velocidad y continuidad en la narración. Al mismo tiempo, está la estructura típica de la ópera italiana, con recitativo y arias. En el aria con la expresión de un sentimiento o emoción. El punto de encuentro entre la innovación, la velocidad y la modernidad, por una parte, y la tradición de la obra italiana, por la otra, es algo que me emociona cada vez. Sólo puedo imaginar la profundidad y cuánta reflexión hay detrás de todo este trabajo.

-¿Qué nos puede contar hoy la historia de Turandot?

-Todas las obras de Puccini ser refieren a la condición humana. Me toca mucho la reacción del pueblo en Turandot, que es el coro, con un protagonismo y un peso que no tiene en obras anteriores. Es un personaje de verdad, como en la tragedia griega. Y es también la voz de nuestra sociedad: de repente quieren matar a alguien y luego todo lo contrario. Creo que el coro, más que Calaf y Turandot, nos cuenta mucho sobre nosotros, sobre nuestra sociedad.

-Otra singularidad, además del coro, es la dimensión de la orquesta.

-Sí es enorme, sobre todo por el tema de las percusiones. También hay una banda, el coro también es enorme, incluye también coro de niños.

-El personaje de Liù es bien pucciniano, dispuesta a entregar su vida por amor a cambio de nada, no existía en la historia original. Circula una teoría que sostiene que Puccini puso al personaje para exculpar el suicidio de su amante. ¿Cuál es tu visión?

-Sí, existe el cuento original de Carlo Gozzi, y también otra versión de Turandot escrita siete años antes, en 1917, de Ferruccio Bussoni. El sentido es muy diferente y no existe Liù. Y, sí, dicen que la incorporación de Liù es autobiográfica: Turandot, la princesa de hielo, es Elvira, la esposa de Puccini, y la amante, Doria Manfredi que se inmola, es Liù. Eso no lo sabemos, pero sí que Puccini nos quiere decir algo a través de Liù: el amor como valor universal. Y también la magia que hace el amor, al transformar, humanizar, a la princesa del hielo.

– Los personajes no tienen la profundidad de las otras óperas de Puccini, tal vez tiene que ver con el género menos realista, ¿no?

-Los personajes son mas cliché que en otras óperas, no tienen la tridimensionalidad de Tosca, Scarpia, Cavaradossi, cada uno tiene su propia psicología, todo expresado a través de la música y la dramaturgia. Si pienso en Turandot, Calaf y Liu, son como figurines orientales, Puccini usa esa expresión de Madama Butterfly. Aunque Turandot tiene más tridimensionalidad, teóricamente es la princesa de hielo que nunca cambia, y es un contraste que sigue teniendo efecto.

-¿Cuál es tu momento favorito de la ópera? Sé que me vas a decir que es muy difícil responder, pero podés tomar lo primero que te viene a la cabeza cuando pensás en Turandot

-Hay muchas. Seguro donde participa el coro, por ejemplo, en el primer acto. El final, con ese sentido de dirección hacia la muerte, es electrizante. In questa reggia es una obra maestra. Y, la verdad, la muerte de Liù es mi favorito, todo se va disolviendo: queda el primer violín tocando solo, la flauta sola, y las sopranos del coro cantando. A mí me gustaría terminar ahí, con la muerte de Liù, en el silencio, hasta donde Puccini llegó.

Alfano, su discípulo terminó la ópera, y agregó un final al que es difícil volver musicalmente después de la muerte de Liù. El piccolo con una línea super aguda ascendente, como el espíritu de Liù que se eleva, y el resto de los instrumentos descendiendo. Es divino. Parar ahí deja a todos con los pelos de punta. Es un estado de verdadera catarsis. Tal vez podría también terminar con el himno a la eternidad que canta el coro en el final. Pero, claro, si sacamos lo de Alfano, pobre Turandot, cantaría poco.

-Puccini tuvo muchos problemas para terminar la ópera, no podía encontrar el final.

-Sabemos a través de biografías y gracias a las cartas que él quería hacer el gran dueto final entre Calaf y Turandot. Y no mucho más. Con el final de Alfano parece que algo no cierra, al menos esa es mi impresión. No se entiende cómo Turandot, mientras unos compases antes quiere matar a todos los pretendientes, en poco tiempo cambia de actitud. Entonces, la magia del amor sí puede explicarlo.

-La mitad de las nueve funciones va a estar bajo tu dirección musical y la otra a cargo de Carlos Vieu. ¿Cómo es trabajar con tres elencos y otro director?

-Nos encontramos acá, hace tres semanas, conversamos y sobre algunas cosas tenemos visiones muy parecidas y para otras muy distintas. Pero al final, trabajamos los dos con los tres elencos. Entonces mezclamos un poco todo. Claramente es complicado, sobre todo para los músicos de la orquesta, el coro y cantantes. Pero si tenemos visiones distintas, como trabajamos juntos desde el principio, funciona. La orquesta y el coro son muy receptivos, también los cantantes.

-¿Qué cosas entran en negociación sí o sí?

-La velocidad de algunos pasajes, por ejemplo.

-Estás por publicar un libro sobre Puccini, por el centenario de su muerte, ¿qué reflexiones te surgieron sobre su legado?

-No es un recorrido biográfico el que hice, porque hay muchísimas biografías. Hablo de sus óperas a través de su vida y viceversa. Cada capítulo tiene una obra de referencia y cuento lo que le pasaba a Puccini en ese período, su relación con los libretistas, con Ricordi. Y también su relación con las mujeres y la política. Es un personaje muy moderno. No se conoce mucho sobre su gusto por la colección de arte, era mecenas, y también tenía interés por los coches.

-Y por la caza. Cuando estuvo en Argentina una larga temporada lo llevaron a cazar a la provincia de Buenos Aires.

-Sí. ¡Y las fotos! Descubrieron recientemente las fotos que él tomaba. Tenía un gusto por la imagen, una mirada increíble. Algunas, como las que sacó en el lago Massaciuccoli, donde él tenía la isla, son extraordinarias. En otras, más vanguardista, se ve una composición con la horma de su zapato, de su sombrero. Y en su otra casa, en Viareggio, estaba todos los días en contacto con los arquitectos. La casa tiene cosas muy modernas para la época, como un sistema de riego automático en le jardín.

-¿Cómo te llevas con la dura realidad de que el número de mujeres dirigiendo ópera es casi inexistente? Después de 174 años, Simone Young será la primera mujer en dirigir Wagner en Bayreuth.

-Mirá, yo empecé a estudiar piano y mi primer maestro de dirección fue Piero Bellucci, alumno de Leonard Bernstein. Era excelente. Él nunca habló de la diferencia de género. No tuve limitaciones. Me daba cuenta que no había muchas mujeres, pero pensé que era cuestión de tiempo… (risas). Después me enfrenté a los prejuicios, siendo mujer tenés que demostrar que estás preparada, trescientas veces más que un colega varón. Vivo con eso de manera muy tranquila y pienso que estoy trabajando por las generaciones que vendrán.

Habrá nueve funciones en total de Turandot en el Teatro Colón, con tres elencos distintos. La primera es hoy a las 20. Sigue mañana (20 horas), el domingo (17 horas), el martes, el miércoles y el jueves (a las 20), domingo 26 (a las 17), martes 28 y miércoles 29 (a las 20).

Laura Novoa/Clarín-Espectáculos

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