
Su rostro es reconocible en infinidad de trabajos para el cine italiano, aunque algunos no asocien su nombre, Toni Servillo, con su cara. El intérprete de La grande bellezza, Il Divo y Gomorra, que fue Silvio Berlusconi y el Papa Paulo VI, es celebrado como uno de los mejores actores italianos de hoy.
Ahora interpreta a Luigi Pirandello, nada menos, en Extrañeza, la película italiana más taquillera del año, que bucea sobre los orígenes de Seis personajes en busca de un autor y se estrenó ayer en la Argentina.
De estudiar psicología a abrazar el arte dramático, Marco Antonio Servillo -nacido en Nápoles hace 64 años- ganó 33 premios internacionales, entre ellos cuatro David di Donatello y la Copa Volpi en el Festival de Venecia por El rey de la risa.
-¿Conoce algo de la Argentina?
-Nunca fui, pero aprecio mucho su extraordinaria riqueza cultural. Mi verdadera pasión es la música, y por eso recuerdo grandes autores como Alberto Ginastera y Astor Piazzolla. En cine estoy siempre encantado con los filmes de Mariano Cohn y Gastón Duprat, y por excelentes actores como Ricardo Darín y Oscar Martínez. Entre los autores teatrales, conozco las obras de Claudio Tolcachir y Rafael Spregelburd.
Extrañeza
-¿A qué atribuye que haya sido la película italiana más exitosa de 2022? No responde a los cánones masivos del cine actual…
-El motivo principal es el equilibrio perfecto entre una dimensión de cine popular y de cine de autor.
-Para interpretar a Pirandello, ¿leyó alguna bibliografía en particular? ¿Cómo fue el proceso de elaboración para su interpretación?
-Soy hombre de teatro y desde que salgo al escenario he leído diversos textos de Pirandello. El más reciente, Diventare Pirandello, de la estudiosa italiana Annamaría Andreoli. Puse en escena una obra de él y profundicé muchas veces sobre su producción literaria, ya sea la narrativa como las obras teatrales.
-Interpretar a personajes reales ¿es mucho más difícil, al tener que ceñirse a cómo fueron en vida?
-Interpretar personajes famosos de la realidad es más difícil, especialmente cuando, como en el caso de Giulio Andreotti o Silvio Berlusconi, hay que confrontarse con la imagen de estos personajes construida por la televisión. En cuanto a Pirandello, fue menos difícil porque no estábamos condicionados por el lastre de la comparación con la crónica cotidiana de los medios.
-¿Cómo nace Extrañeza?
-Participé desde el primer momento en el proyecto, desde la idea inicial hasta la confección del guion. Extrañeza es mi tercer filme con Roberto Andó, después de Viva la libertad y Las confesiones. Fue muy bello y apasionante trabajar sobre una dimensión popular con dos actores cómicos de gran talento como Salvo Ficarra y Valentino Picone.
-¿Qué obras de Pirandello ha dirigido en escena, y por qué las eligió?
-En los años ’90 trabajé dos montajes de L’uomo dal fiore in bocca (El hombre con la flor en la boca). Había elegido ese texto porque mi puesta en escena permitía multiplicar el juego de espejos típicamente pirandelliano entre autor y personaje.
-¿Dónde ubicaría usted a Pirandello en el mundo del teatro?
-Tiene un rol central en la historia del arte dramático, no solo italiano. Con una obra como Seis personajes en busca de un autor puso en el tapete una serie de cuestiones que cambiaron la historia del teatro.
-Fue fundamental en la ruptura de la cuarta pared. ¿Cómo se lleva usted con ese teatro de vanguardia?
-Comencé a trabajar a fines de los ‘70 en mi ciudad, fundando un grupo de teatro de vanguardia que se llamaba Teatro Studio di Caserta. Después encontré al grupo Falso Movimento de Nápoles, con el que fundamos en 1987 la compañía Teatri Uniti, que además produjo los primeros filmes de Mario Martone y Paolo Sorrentino. Partiendo de la experiencia del teatro de vanguardia, trato de reflexionar siempre sobre las formas del lenguaje con las cuales nos proponemos al público, evitando montajes convencionales.
-A esta altura de su carrera en el cine, ¿los directores lo consultan?
-Siempre tuve una relación de colaboración creativa con los directores de cine, a partir del análisis del guion. Interpreté las primeras obras de Martone, Sorrentino y varios otros, pero también trabajé con maestros como Marco Bellocchio y Theo Angelopoulos, con los que tuve un bellísimo desafío artístico.
-¿Cuándo descubrió que quería que la actuación fuera su medio de vida?
-Los estudios de psicología favorecen la profundización de la relación entre persona y personaje. Los abandoné a mitad del camino a principios de los ‘80, para dedicarme a la labor artística.
-¿Sigue haciendo teatro? Su carrera teatral ha sido muy importante.
-Nunca abandoné la escena. Para un actor, la relación entre teatro y cine es muy importante. Creo que los directores me eligen por eso.
-Como napolitano, ¿vio jugar a Diego Maradona?
-Sigo el fútbol con simpatía. De joven vi jugar mucho a Diego Maradona en el estadio San Paolo de Nápoles, hoy estadio Diego Maradona, y tuve la suerte de asistir al gran amor de la ciudad por este gran símbolo argentino-napolitano.
-¿Qué piensa de los premios?
-Son una gratificación importante, pero hay que interpretarlos como un estímulo a continuar el camino recorrido, liberándose de la idea del cine como puro entretenimiento.
Pablo O. Scholz/Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón