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Sin jugar bien, Racing logró una victoria muy necesaria

El delantero proveniente de Rafaela es el valor destacado de la Academia en este pobre comienzo.

Termina guarecido contra su arco, sufriendo una tormenta de centros, pero de repente, asoma el sol para Racing. Son los primeros tres puntos en el ciclo de Juan Antonio Pizzi. Y aunque de ningún modo se despejarán los nubarrones, al menos tendrá un pronóstico más estable esta semana. Hasta la próxima caída, claro. A fin de cuentas, el propio técnico sabe que no cuenta con el respaldo de los dirigentes y lo hizo público. El triunfo le dio alivio, aún entre las limitaciones que mostró. Lo ganó con un gol de Enzo Copetti, ese delantero tozudo que llegó con hambre del Ascenso y no da ninguna por perdida.

Central es un conjunto de voluntades dispersas, con algo de orden y salida prolija desde el fondo, pero muy poca creatividad en el medio y sin peso en ataque. Y si Pizzi estaba en la cuerda floja, ni hablar del Kily González, un referente canalla que no logró sostener los niveles de la Copa Diego Maradona. Recién inquietó en el último tramo del partido, cuando atacó con desesperación, a puro envío largo, apostando a la altura de Nicolás Ferreyra, el grandote que reemplazó al lesionado Avila.

Fue muy malo el partido. Sobre todo en el primer tiempo. Entonces, quedó claro porqué unos y otros navegan entre incertidumbres y tienen a sus técnicos cuestionados. Jugaron poco y nada. Y las estadísticas no mienten en el ítem “tiros a puerta”. El cero se dibujó bien grande. Sí, ninguno pateó al arco en los cuarenta y cinco minutos iniciales.

Jugó apenas mejor Racing. Y como si supiera que ya no le quedaban cartuchos, Pizzi no sólo escondió la formación; además, mandó a la cancha a casi todos los refuerzos: Ezequiel Schelotto, Joaquín Novillo, Maximiliano Lovera, Aníbal Moreno, Tomás Chancalay y Enzo Copetti. Y cometió una injusticia con dos futbolistas que no dieron la talla ante River, pero sacrificados en puestos poco naturales para ellos: Fabricio Domínguez y Lorenzo Melgarejo, volantes improvisados como laterales en Santiago del Estero, salieron del equipo.

Hubo algo más de intensidad, sobre todo en el comienzo, pero muy poca claridad. Schelotto, pesado, fuera de ritmo, atacó mucho por derecha pero sus centros terminaron en facilidades para los zagueros canallas. Recién en el desenlace de la primera etapa se proyectó Eugenio Mena. En el medio, una lucecita se encendía cuando Lovera dominaba la pelota y encaraba, suelto en un 4-3-1-2. Pero Racing repitió los errores de los últimos partidos, muy a pesar de los cambios de intérpretes. No tuvo elaboración por adentro, no pesó por afuera y cayó en el bochazo largo para Copetti.

En uno de esos envíos, Jorge Broun anticipó al ex atacante de Rafaela con un puñetazo y le lanzó el cuerpo encima. Llegó antes a la pelota, es cierto. No obstante, en el impulso lo terminó derribando. Parecida a la falta de Neuer a Higuaín en Brasil 2014. Para el árbitro no hubo penal.

Central jugó a bordo de un 4-2-3-1 en el que intentó salir claro desde el fondo, pero no encontró líneas de pases. Emiliano Vecchio estuvo muy impreciso y el único punta, Luca Martínez Dupuy, se encontró aislado. A excepción de una pelota parada, le costó horrores llegar. Y mucho más sufrió en la recuperación.

Racing pateó por primera vez al arco a los 61 minutos, un tiro de Carlos Alcaraz que dominó Broun. Y empezó el show de los cambios. Porque Lucas Gamba y Diego Zabala no gravitaban, González buscó vigorizar el equipo con los ingresos de los pibes Marinelli y Luciano Ferreyra. Pizzi contestó con Fabricio Domínguez por Aníbal Moreno. El uruguayo jugó de volante interno. Pero forzó un tiro de esquina. Y de esa jugada llegó el gol: centro de Lovera y cabezazo goleador de Copetti.

No lo pudo cerrar en la contra, más allá del esfuerzo de Copetti, al que Villagra lo tomó del brazo, un penal que Mastrángelo no cobró. Melgarejo entró para jugar de 3 “bis”. Mauricio Martínez, por su altura. El Kily cambió al lateral derecho (Martínez por Almada) y mandó al césped al histórico Ruben. Racing se metió cada vez más atrás. Le dio aire a Central, pero terminó ganando el duelo de las Academias. Fue un desahogo para el entrenador, que -por ahora- se sacó la soga del cuello.

Daniel Avellaneda/Clarín

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