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River se quedó con la Supercopa y el primer festejo grande del 2024

Recién ingresado, Rodrigo Aliendro le dio la victoria y la Supercopa al Millonario.

Con un golazo de Aliendro en el descuento, el Millonario le ganó 2-1 a Estudiantes y se quedó con la Supercopa Argentina. A los 3 minutos el Pincha se puso en ventaja, pero River lo revirtió en los últimos 10 cuando ya se escuchaban insultos para Demichelis en el Estadio Kempes cordobés. Enzo Pérez y el DT de River apenas se estrecharon la mano, dejando en claro que no quedaron bien las cosas tras la salida del ex capitán del club de Núñez.

Se vislumbraba un final. O algo parecido. Estudiantes le ganaba 1-0 a River y se quedaba con la Supercopa Argentina. El elenco de Martín Demichelis jugaba mal, muy a pesar de convertir en figura el arquero rival. Entonces los hinchas millonarios explotaron y por primera vez insultaron al DT. Le pidieron también por los pibes. Pero hubo un momento de quiebre, como una señal del destino: Eduardo Domínguez sacó a Enzo Pérez y en la primera jugada River empató cuando restaban 10 minutos. Y en la última, Rodrigo Aliendro dibujó un golazo desde afuera del área para el 2-1 y para que Demichelis festejara furioso de cara a la platea que lo había reprobado. Así de intenso fue el epílogo del River campeón de la Supercopa 2023.

Demichelis transitó los días más calientes desde que es entrenador de River. Al silencio tras el empate contra Independiente le siguió un hermetismo total respecto a los titulares para jugar ante Estudiantes en el Kempes. El entrenador escondió los nombres y el esquema hasta minutos antes del comienzo de la entrada en calor. Y sorprendió a todos con la elección, incluidos los dirigentes del conjunto de Núñez: mandó a la cancha a Matías Kranevitter, quien había jugado desde el inicio por última vez el 26 de noviembre de 2023, frente a Instituto. Bastante más: el Colo solo había arrancado de titular 5 veces en 22 juegos desde que regresó a River, a fines de 2022. Todo un síntoma del momento de incertidumbre que atraviesa el técnico.

La apuesta de Demichelis se dio en una posición determinante: la del volante central. Sí, ahí donde jugaba Enzo Pérez, el ídolo que se fue enemistado con el DT. River, para suplir ese vacío, pagó alrededor de 15 millones de dólares por Villagra y Fonseca. Y Demichelis incorporó a Kranevitter, relegando también a Aliendro.

De todos modos, la sorpresa mayor fue el esquema y la idea de juego de River, que se plantó con un 4-2-3-1, con Ignacio Fernández al costado de Kranevitter y con Barco encima de Enzo Pérez. El futbolista clave fue Milton Casco, que rompió con todos los pronósticos. Demichelis lo puso a jugar como lateral izquierdo cuando defendía y de volante central cuando River tenía la pelota para liberar a Nacho.

La propuesta no resultó, como era de esperar. Lo que intentó Demichelis, algo que suele realizar Pep Guardiola con Manchester City, requiere de mucho ensayo y de una inteligencia por arriba de la media de los protagonistas. Y en River no hubo demasiado tiempo para trabajar y, en un mercado devaluado, la jerarquía de algunos de los jugadores no es tan alta.

Hizo agua la idea, entonces, al punto que el entrenador se mostró más enérgico y ofuscado que de costumbre. ¿Qué pasó? River lució desordenado para atacar, para defender y para manejar la pelota. La sensación era que nadie seguía bien su libreto. La palabra improvisación podría caber.

También conviene remarcar que el entrenador puede ser responsable de la táctica, pero no tiene culpa si los jugadores erran pases a dos metros de distancia. Eso sucedió no menos de cuatro veces.

Estudiantes hizo la lógica con una particularidad: 4-4-2, pero con Cetré como extremo derecho (todos creyeron que iría por izquierda). Pleno total para Domínguez, porque aprovechó la doble función de Casco y el colombiano fue profundo. De un centro perfecto de él llegó el gol de cabeza de Correa.

Estuvo cerca de empatar River en la primera parte, se dirá con razón. Mansilla se estiró en un par de ocasiones para negarle los gritos a Paulo Díaz y a Borja. Estudiantes se refugió en el complemento y pagó caro ese pecado. Mansilla siguió atajando mucho, más allá de que River no jugaba bien. Todo hasta que salió Enzo Pérez y River se liberó. Solari metió un centro y la pelota se metió luego de desviarse en Romero. Y una buena hay que colgarle al entrenador, que metió al volante defensivo Aliendro por el delantero Colidio. Un murmullo se escuchó en el Kempes. Pero fue Aliendro el que marcó un golazo para que River sea campeón y para que Demichelis se saque una mochila pesada de encima. Se vislumbró algo parecido a un final en Córdoba. Tal vez haya sido un nuevo comienzo.

Maximiliano Uría/Clarín-Deportes

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