
River entró en una nebulosa. El miércoles había caído con Talleres en Córdoba con suplentes y ayer no pudo ganarle a Atlético Tucumán con los titulares. Igualó 1 a 1 pero el empate tuvo sabor a derrota. Así, no pudo recuperarse y tampoco encaminar la clasificación a los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional y tampoco podrá confiarse en las dos fechas que quedan de la zona regular porque en caso contrario quedará comprometido.
Faltaba un minuto para que terminara el primer tiempo en el Monumental y River no encontraba los caminos para llegar al gol. Atlético Tucumán se los había cerrado con un trabajo muy bien planificado por su técnico Lucas Pusineri.
Hasta que apareció Julián Álvarez. El “Araña” se disfrazó de Juanfer Quintero y metió un pase milimétrico – como esos que metía Ricardo Bochini en su época- entre los centrales rivales para Matías Suárez y cuando el “7” iba a definir, lo derribaron entre Capasso y Campisi. Enzo Fernández cambió el gol por penal y River encontró alivio y tranquilidad.
Es que durante los primeros 45 minutos, el equipo de Núñez no había encontrado circuitos de juego asociado. Y el fastidio empezaba a aparecer. Bastaba con ver el semblante de Gallardo, quien terminó viendo la primera parte parado sobre un cartel de publicidad estática y ni siquiera gritó el gol.
Al Muñeco no lo convencía el juego de su equipo, que salvo es jugada del pase de Álvarez y el penal que le cometen a Suárez, River no había podido generale peligro a Atlético Tucumán. Apenas un par de remates de Palavecino, otro de Enzo Fernández y uno más de Simón, pero todos desviados y en general forzados.
Lo que Atlético Tucumán logró fue no darle espacios a River y no dejarlo jugar uno contra uno. El plan, para llevarlo a cabo, contó con una gran disciplina de los jugadores visitantes, con gran despliegue y sacrificio. También, bajando el ritmo y sin ponerse colorado para hacer tiempo más de la cuenta. Eso sí, tampoco necesitó meter a todos los jugadores contra su arco. Si bien se replegó en su campo, intentó mantener a River fuera el límite del área.
Y cuando parecía que todo quedaba a pedir de River, con la ventaja a su favor, y un inicio de segundo tiempo más prometedor, sucedió lo contrario. Atlético Tucumán no se apichonó y sacó la cabeza. Aprovechó espacios que dejó su rival, manejó con criterio la pelota y llegó al empate.
Ciro Rius definió cruzado, Armani dio un rebote y Ruiz Rodríguez aprovechó la pasividad de Martínez para empujar de cabeza la pelota a la red.
A partir del empate, Atlético Tucumán replegó las líneas y se sostuvo con Acosta como eje, siendo el termómetro del equipo, desde el centro de la mitad de la cancha.
River entró en un manojo de nervios y Gallardo mandó a tres jugadores a la cancha al mismo tiempo: Pochettino, Romero y Ferreira. Pero el equipo local no encontró claridad tampoco con las modificaciones. Y fue a buscar a los empujones. A tratar de meterlo contra un arco al conjunto tucumano. Y cuando pudo hacerlo, Romero no solo no pudo definir, sino que terminó rechazando la pelota como si fuera un defensor rival.
Para colmo, River perdió a Enzo Pérez, quien se retiró con una lesión muscular. Y la carta de los segundos tiempos no estaba, ya que Juanfer se desgarró en la semana.
Atlético se cerró cada vez más. También, apeló a viejas artimañas. Se turnaban para tirarse y hacer correr el tiempo. A Tello la situación se le fue de las manos y el partido se desvirtuó. Dieron seis minutos de adicionado, pero debieron ser más.
Igual, por más tiempo que le hayan dado, River no pudo meter la pelota en el área rival en esos últimos minutos. Encima, Tesuri casi aprovecha otra desinteligencia defensiva. Le faltó fuerza a su cabezazo bombeado, que quedó en manos de Armani.
En definitiva, River dejó una pálida imagen en su estadio. La seguidilla de partidos le está pesando. Y todavía le quedan varios encuentros en lo inmediato para definir su futuro en ambas competencias. El miércoles visita a Colo Colo por la tercera fecha de la Copa Libertadores y el sábado viajará a Junín para enfrentar a un Sarmiento que aún tiene chances de clasificación. Desde los números está bien. Pero empezó a ser preocupante el juego.
Maximiliano Benozzi/Clarín-Deportes

El aplauso es unánime. No llega acompañado de tres puntos, como en los últimos diez partidos, que le permitieron a Fernando Gago superar la marca de Juan José Pizzuti, nada menos. Pero es un reconocimiento a esa búsqueda permanente, a esa impronta cargada de audacia, aun con algún desnivel y algo de apuro en el segundo tiempo. Racing hizo el gasto en el primero, cuando generó sus mejores posibilidades. No le alcanzó para vencer a Newell’s, pero con el 0 a 0 se clasificó a los cuartos de final de la Copa de la Liga. Los visitantes equilibraron con los cambios y tuvieron chances muy claras en el complemento, cuando aparecieron las firmes manos de Gastón Gómez.
El resultado estuvo lejos de reflejar el desarrollo del partido en los cuarenta y cinco minutos iniciales. Fue abrumadora la superioridad de Racing en ese lapso. Desde la tenencia (75% al cabo de ese período), el traslado, los pases cortos en triangulación, las pelotas cruzadas y las proyecciones de sus laterales. Con una variada gama de recursos, el equipo de Gago se quedó en las puertas del gol y tuvo un déficit entre tantas virtudes: no terminó bien las jugadas.
Racing es un conjunto que se vigoriza con la pelota en su poder. Y si la pierde, enseguida llega la recuperación. Entonces se hace insoportable para sus rivales. Lo sufrió Newell’s en esa primera etapa, porque no pudo articular juego asociado, muy a pesar de contar con un futbolista dotado como Nicolás Castro, diestro y con la “10” en la espalda, de corte riquelmeano. Los rosarinos se sostuvieron en Iván Arboleda y la fortaleza de sus dos marcadores centrales, en especial Cristian Lema, un patrón atrás.
Racing atacaba fundamentalmente por la derecha. En ese sector confluían Mura partiendo desde el costado, Miranda y Hauche. La pasó mal Martín Luciano. Y cuando el juego no afloraba por esa banda, aparecían Piovi y Chancalay por la izquierda. El ex delantero de Colón fue imparable para Armando Méndez. Con el perfil cambiado y gambeta veloz, ganó el duelo individual, pero no pudo resolver en la última estocada.
De entrada, Arboleda salvó a Newell’s cuando Copetti desvió con la cabeza un centro de Piovi. Después, el envío llegó desde el pie de Mura, no conectó el chaqueño y por el otro lado Chancalay remató al primer palo y encontró otra buena respuesta del arquero colombiano. Más tarde, Lema metió un cruce sensacional cuando Copetti se relamía frente al arco vacío tras un gran contraataque iniciado por Chancalay y Mura. Y cuando no pudo Arboleda, como en ese tiro libre de Piovi que rebotó corto, surgió Lema para zafar en la línea.
Si Newell’s quiso ser directo para lastimar, lo mostró sobre los 20 minutos, cuando Arboleda sacó largo, peinó el pibe Funez y Francisco González sacudió de zurda. Tapó Gastón Gómez. Fue la única situación clara de un equipo rosarino maniatado, ahogado por la presión celeste y blanca, que viajó con un premio gordo al entretiempo y con Giani en la cancha, por la lesión de Garro.
Los técnicos hicieron movimientos en el arranque del complemento. Como Hauche no había pesado demasiado, Gago volvió a apostar a Fabricio Domínguez como extremo, una posición a la que le sacó jugo. Y como el pibe Funez prácticamente no gravitó, Sanguinetti le dio pista a Djorkaeff Reasco.
Fue un cambio acertado de Sanguinetti. Porque el ecuatoriano tiene características muy diferentes a Funez. No es un “9” de referencia, se mueve por todo el frente de ataque. Y a partir de su velocidad, fue más punzante. Y al ratito corrigió un problema el técnico de Newell’s: sacó a Luciano y metió a Leonel Vangioni para contener a Domínguez.
Las jugadas más peligrosas en el segundo tiempo fueron de Newell´s, que no pudo con Chila Gómez. Castro probó dos veces de media distancia. Con su pie hábil primero y con la zurda, después. En ambas acciones, el arquero de Racing mostró su gran categoría. En este contexto, Moreno fue un equilibrista.
Terminó siendo decisivo el marplatense por esas dos atajadas ante Castro y después frente a Giani y Reasco. Es que se expuso la Academia en su búsqueda, ya con el otro Gómez, Jonathan, y Javier Correa para sumar conexión y peso en el área.
Racing lamentó la interrupción de su racha. De su fútbol, en cambio, no tendrá arrepentimiento.
Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes
OTROS RESULTADOS
Godoy Cruz 1 – Lanús 1
Defensa 1 – Platense 1
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