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River no fue River en Tucumán y le dejó el título servido a su eterno rival

Matías Suárez empató el partido y encendió la llama de la esperanza millonaria.

La desazón fue enorme. Otro vestuario en silencio, con caras largas. Que no parece de este ciclo histórico de Marcelo Gallardo, pero lo es. River recibió otro duro golpe. Dos golpazos en menos de cuatro meses. Tras la pérdida de la Copa Libertadores en Lima ahora se quedó sin campeonato local. Pero esta vez con el agravante de que el campeón fue Boca. Y no River. De una Superliga que parecía tener en el bolsillo hace dos fechas. Y que terminó perdiendo con dos empates consecutivos con sabor a derrota en las últimas dos jornadas. Al igual que contra Defensa y Justicia, River volvió a empatar 1-1 ante Atlético en Tucumán. Y se quedó sin nada, con las manos vacías.

Podrá quejarse River del arbitraje de Patricio Loustau. Y tendrá razón. Porque el desempeño de la terna arbitral en el Monumental José Fierro fue horrible. Sobre todo del árbitro principal (que se devoró dos penales para River) y del asistente número dos, Gabriel Chade, que le anuló mal un gol a Rafael Borré.

Pero también River deberá analizar el bosque. Y si llegó colgado del árbol a la definición fue por error propio. Y no por cuestiones ajenas. Porque perdió puntos increíbles durante el torneo, varios de local, donde cayó cuatro veces (con Talleres, Vélez, Rosario Central y San Lorenzo). Y los dos que dejó en el Monumental contra los de Florencio Varela los pagó muy caro. Porque de haber ganado ese partido, con un punto se llevaba la gloria del Jardín de la República. Y no esta enorme decepción que se lleva a cuestas a Núñez.

También en el momento más caliente del partido el equipo no apreció. Se consumió en el segundo tiempo. No tuvo ni fútbol ni alma. Ni la mentalidad de otras definiciones, una marca registrada de este exitoso ciclo del Muñeco.

De La Cruz no fue el jugador lúcido del primer tiempo, el que conducía y habilitó con claridad a Casco para que éste tirara el centro que Suárez mandó a la red para el empate.

Suárez justamente era uno de los mejores de River. Pero erró el gol del campeonato abajo del arco. Justo segundos antes de que Carlos Tevez convirtiera el tanto de Boca. Así y todo, el cordobés no estaba para salir.

Hizo figurita por figurita Gallardo con el cambio de Scocco por Suárez. Boca ya ganaba y River necesitaba el triunfo. Se imponía otro tipo de modificación. Tardó el Muñeco. Y recién quemó las naves poniendo a Pratto por Casco cuando faltaban menos de cinco minutos. Ni Nacho ni el Oso son los mismos de hace un tiempo. Quedó muy claro en Tucumán.

River había hecho un primer tiempo bueno y hasta mereció irse en ventaja. Pero en el segundo tiempo se desdibujó. Y su juego decayó. Nacho Fernández y De La Cruz bajaron el nivel. Borré no se conectó. Solo se sostuvo Enzo Pérez. Y atrás Rojas se la pegó a Toledo, aunque el delantero ya había hecho su trabajo en el primer tiempo. Con un cabezazo letal, ganándole a Martínez Quarta, tras una mala salida de Armani, le clavó una daga a River.

Otra vez fue verdugo, como en la Copa de la Superliga del año pasado. Como lo es también -y en mayor medida- Ricardo Zielinski, un verdadero villano para la historia millonaria.

Maximiliano Benozzi/Clarín

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