
Le ganó 2-0 a The Strongest de Bolivia con goles de Aliendro y Borja, y se clasificó como segundo de su grupo. San Lorenzo, en la Sudamericana, consiguió un pasaje agónico: goleó 4-1 a Estudiantes de Mérida y lo ayudó la derrota de Palestino.
Dará pelea River en la Copa Libertadores, qué duda cabe. Tuvo dos partidos chivos el elenco que comanda Martín Demichelis y los sacó adelante, primero ante Fluminense (2-0) y anoche ante The Strongest, con un 20 sin brillo, pero con autoridad. “Quiero la Libertadores”, gritó con fuerza el público que volvió a llenar el Monumental, a pesar del frío. Ganó y clasificó a octavos del final como segundo de grupo el elenco de Núñez y ahora chocará ante un primero. ¿Se puede venir un cruce con Boca?
Fue un primer tiempo raro el que jugó River. Peligroso sería la palabra adecuada. No estuvo fino ni fluido en el juego, pero generó situaciones claras de gol. También fue dueño de la pelota (casi 70 por ciento de posesión). Sin embargo, le faltó fuego, garra. No arrolló el elenco de Demichelis como lo venía haciendo en el torneo local y así le dio vida a un conjunto limitado como The Strongest. La sensación que quedó en el Monumental es que otro equipo no perdonaría tanto. Allí lo peligroso.
Intentó ser paciente el local, tomarse el tiempo para pensar y culminar las jugadas. Sucedió que eso fue sinónimo de pasividad. No fue un River furioso, ese que come piernas en campo rival y que encandila con ataques masivos. Por eso las colmadas tribunas se levantaron para alentar y despertar a los jugadores luego de una buena atajada de Franco Armani ante un disparo desde afuera.
Hizo la más sencilla el entrenador millonario: sacó a Enzo Pérez para incorporar a Pablo Solari. Y River lo sintió no sólo en ataque, sino también en la presión de la salida. De todos modos, y hay que ser justos, el local falló goles abajo del arco: dos mano a mano de Beltrán y un remate cruzado de Aliendro que se fue muy cerca del palo derecho del arquero.
La idea del portugués Ricardo Formosinho -ex ayudante de Mourinhoque dirige a los bolivianos fue plantar un 4-5-1 con las bandas liberadas para que los laterales rivales sean los receptores. Y pronto River encontró la llave: mandar el centro atrás y no a la olla. Luego de un mal despeje, Barco la tocó para Nicolás De La Cruz y este la dejó servida para que Aliendro la colocara a un palo. Golazo. Iban apenas 13 minutos.
Pero no mejoró River y siguió jugando con pasividad. Y eso le dio vida a The Strongest, que inquietó en cinco oportunidades a Armani. La más clara fue un disparo cruzado de Triverio que el nacido en Casilda logró desviar y en el rebote Isnaldo la tiró por arriba del travesaño.
Le pasó a River, además, que Nacho Fernández volvió a lucir impreciso y por eso al local le faltó el pase final. Merodeó mucho el arco rival y se quedó sin ideas en los metros finales.
Rápido en el complemento, Micho mandó a la cancha a Solari por Enzo Pérez y en pocos minutos evidenció que no puede faltar. Extraños son los casos de Solari y Aliendro: arrancaron mal el año y terminan el semestre como futbolistas determinantes. Tampoco jugó bien River con el ingreso del nacido en San Luis, aunque se plantó en campo rival con otro peso. Ya no inquietaron los bolivianos porque Armani les quedó demasiado lejos. Es justo reconocer la lectura del entrenador local: puso a Solari a correr por la banda derecha y cerró a Casco para que sea ladero de Aliendro en la mitad de la cancha.
Se hizo un trámite de un solo campo, el del visitante, y el triunfo ya dejó de correr peligro, como en el primer tiempo. Pero no aprobó en el juego el local porque siguió apurado en los pases finales. Solari las inició todas bien y le costó la definición. Igual, complicó cada vez que corrió por la banda derecha .
Al duelo le quedó espacio para el gol de Miguel Borja, ese colombiano al que se le caen los goles. Merece algunos minutos más el atacante cafetero, más allá de que el presente de Beltrán es muy bueno. Pero Borja entra y el gol se asoma. Tuvo una luego de una habilitación de Nacho y el arquero le negó el grito. Sobre el final, desvió un remate de Solari y puso el 20 definitivo.
Pasó River de ronda, luego de un arranque con dudas y con una goleada dura (5-1) en Brasil ante Fluminense, que terminó como primero en la zona. Se recuperó con fútbol y autoridad el elenco de Núñez y sacó adelante dos partidos en los que tuvo que ganar o ganar. No es un dato menor. Pero también el duelo con los bolivianos le arrojó algunas señales de alerta, especialmente en esa primera parte sin el fuego que lo caracteriza.
Maximiliano Uría/Clarín-Deportes
AL CICLÓN SE LE DIO TODO Y CLASIFICÓ A LA PRÓXIMA RONDA
San Lorenzo tuvo su noche perfecta. Tenía que ganarle a Estudiantes de Mérida por cuatro goles y en paralelo, necesitaba que Palestino perdiera en Chile ante Fortaleza de Brasil. Y se le dieron todos los resultados.
El Ciclón goleó 4 a 1 luego de haber empezado perdiendo 1 a 0, los chilenos cayeron por 2 a 1 con los brasileños y entonces, por un mínimo gol de diferencia, el equipo que dirige Rubén Insúa jugará uno de los repechajes de la Copa Sudamericana ante uno de los terceros de los grupos de la Copa Libertadores que serán sorteados el miércoles de la próxima semana en la sede de la Conmebol en Asunción del Paraguay.
La noche recorrió todos los matices de la emoción copera. Porque a los tres minutos del primer tiempo, San Lorenzo perdia 1 a 0 con un gol del venezolano Luis Arenas tras un grave error de Giay en un cierre. Después, maniatado por los nervios, la ansiedad y la clasificación que se le escapaba, el Ciclón pasó casi toda la etapa en medio del desorden, el apuro, la confusión y la carencia de ideas. Recién sobre el final encontró una veta de esperanza: el peruano Devison Martínez le cometió un penal a Giay y el paraguayo Bareiro anotó el empate.
Fue curioso lo que pasó: iba a ejecutar Gattoni, quien jugó su último partido en el club (continuará su carrera en el Sevilla de España). Pero cuando todo estaba listo para el remate, Insúa llamó al capitán Batalla y dio la orden de que cambie el ejecutor y se haga cargo Bareiro. Batalla lo corrió a Gattoni, lo trajo a Bareiro y el paraguayo no defraudó la confianza.
El propio Bareiro adelantó a San Lorenzo en la carrera con un gol de cabeza a los 9 minutos del complemento tras un córner de Martegani desde la izquierda. Las noticias que llegaban desde Chile eran auspiciosas. Pero el equipo no localizaba el camino para anotar los dos goles que le faltaban.
Hasta que en un minuto, entre los 25 los 26, se aclaró lo que estaba oscuro. Un derechazo desde 30 metros de Malcolm Braida que se metió junto al parante derecho y un arranque electrizante de Nahuel Barrios que aceleró y cruzó su tiro al segundo palo, desataron la locura de la hinchada azulgrana ante el milagro que se concretaba cuando pocos creían.
En los minutos finales, todo San Lorenzo, en la cancha y en las tribunas, estuvo más pendiente del cierre del partido en Chile que de lo que pasaba en el campo de juego. Insúa canjeó a un defensor (Luján) por un delantero (Leguizamón) para armar línea de cinco en el fondo.
La gente explotó cuando desde Chile quedó concretada la derrota necesaria de Palestino. Y se volvió loca cuando el árbitro boliviano Gery Vargas pitó el final. San Lorenzo dependía de si mismo pero también de los chilenos. Y se le dió todo a su antojo. Hizo cuatro goles y desató una fiesta azulgrana en el mismo lugar donde una rato antes mandaban el desencanto y el pesimismo. Milagros de las copas y del fútbol.
Página 12/Deportes
OTROS RESULTADOS ARGENTINOS
LIBERTADORES
Atlético Nacional 0 – Patronato 1 (pasó a la Sudamericana)
SUDAMERICANA
San Pablo 2 – Tigre 0 (quedó segundo en el grupo)
MG Radio 24 Villa Pueyrredón