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River-Boca: no pudieron ganar en la previa del SuperClásico

Romero entró en el segundo tiempo y señaló el empate.

Ese disparo final de media vuelta de Jorge Carrascal desde el punto penal, rodeado de ocho jugadores visitantes, entre ellos el arquero Marcos Díaz, que se fue arriba del travesaño, fue la síntesis perfecta del entretenido empate 1-1 entre River y Huracán en el Monumental. Un River errático al que no le alcanzó el vendaval del final y un Huracán que resistió hasta el último segundo para llevarse algo de Núñez.

Al fin y al cabo, a los dos le quedó un sabor agridulce. A River, el dulce fue porque estuvo cerca de perder el encuentro y pudo evitarlo con el cabezazo de Braian Romero, el único que pudo vencer a Marcos Díaz, tras una gran jugada colectiva que incluyó un pase milimétrico de José Paradela y un centro de Angileri. Y el agrio vino por el lado de que no pudo ganar y subirse a la punta y otra vez repitió viejos errores. Para Huracán, que tal vez antes de empezar el partido firmaba un empate, pero después de haber estado a un puñado de minutos de llevarse los tres puntos, le quedó un poco de bronca.

Después de haber tenido tres partidos fabulosos ( ante Argentinos, Unión y Lanús), River fue contra Huracán una película repetida de otros encuentros anteriores que le hace un llamado de atención de cara al Superclásico del miércoles frente a Boca en La Plata por los octavos de final de la Copa Argentina.

River pensó en Boca pero también se olvidó por un momento de su rival de toda la vida. Es que Marcelo Gallardo cuidó a algunos jugadores en el mix que armó para enfrentar a Huracán, pero el equipo inicial tuvo más titulares que suplentes. Y cuando estaba en desventaja, mandó a la cancha a Fabricio Angileri, Nicolás De La Cruz y Braian Romero. Terminó jugando con siete titulares y si se cuenta a Julián Alvarez (de muy buen partido), quien reemplazaría a Matías Suárez contra Boca, ocho.

La evolución que había mostrado River se detuvo contra Huracán. Con cierta lógica, tal vez, por ausencias importantes. Pero también por algunas presencias que están lejos de mostrar el nivel de los que juegan habitualmente. Como por ejemplo, Jonatan Maidana, quien en medio del partido reemplazó a Paulo Díaz, y quedó a destiempo en el gol de Huracán. O Federico Girotti, quien no está fino como hace unos meses. Y otros que no terminan de despegar como Jorge Carrascal. El colombiano volvió a retroceder casilleros.

Las piezas de recambio no pudieron engranar en el equipo titular. Entonces, el funcionamiento se resintió. Más allá del protagonismo y del dominio del encuentro, con una alta posesión de la pelota, salvo en los primeros minutos y en el final del encuentro al conjunto local le costó abrir el cerrojo quemero.

Con un 4-1-4-1, Frank Kudelka le complicó las cosas a Gallardo y le dio apuntes a Miguel Angel Russo de cara al Superclásico del miércoles. Claudio Yacob se paró entre las dos líneas de cuatro y su presencia en esa zona fue clave para que River no pudiera llegar a moverse con facilidad, tal como había pasado con Lanús. Si bien Zuculini se soltó (Enzo Fernández se quedaba detrás como cinco tapón), esta vez a Bruno le costó llegar libre al área rival.

Huracán se defendió bien en su campo. Y más allá de los desajustes en el lateral izquierdo, por donde Gonzalo Montiel y Álvarez volvían loco a César Ibáñez, se sostuvo en sus marcadores centrales, fundamentalmente en Lucas Merolla, impasable

y rápido en los cruces. También, hubo un gran desgaste para doblegarse en las marcas de Jhonatan Candia y de Nicolás Silva, quienes ayudaron en la recuperación. Y Enrique Triverio era el primero en correr a todos allá solo arriba.

Más allá del laborioso esfuerzo de los jugadores vestidos de rojo, Huracán resistió con las manos de Marcos Díaz. El ídolo del Globo, que venía de flojas actuaciones, se reivindicó en el Monumental a pura atajada. En varios tiros libres, en pelotas que se desviaron y casi se le meten en un palo y en un mano a mano con Carrascal cerca del final, entre otras jugadas. También, contó con los palos de su lado cuando Julián Álvarez casi le hace un gol olímpico.

Y de una jugada de ataque de River, salió la contra del gol de Huracán. Maidana salió lejos y dejó un hueco que fue aprovechado por Silva, quien recibió una gran asistencia de Triverio antes de definir de zurda al primer palo, descubierto por Armani.

River mostró reacción a partir de los cambios. Esa es la buena sensación que quedó en el Monumental. Pero, por cómo se dio el partido, también se llevó preocupaciones de cara al partido del miércoles. Sobre todo, si Boca vuelve a cerrarle los caminos como pasó en algunos clásicos recientes.

Es que, cuando al equipo e Gallardo le ponen el micro por delante, le cuesta abrir la puerta y las ventanas. Y ese es un problema de River, no de sus rivales.

Maximiliano Benozzi/Clarín

Juan Ramírez hizo su debut con la casaca xeneize en el Mario Alberto Kempes.

El 0 a 0 de Boca y Talleres en Córdoba dejó un sinfín de preguntas por resolver para los de Miguel Ángel Russo en la antesala del juego frente a River por la Copa Argentina.

Es que después de los cruces con Atlético Mineiro, en donde el escándalo del VAR le negó avanzar en la Copa Libertadores, tras los días de aislamiento y los partidos que debió afrontar con chicos de las Inferiores, el Boca A saltó a la cancha y la dejó con muchas menos certezas de las que se creían.

Se trató de la cuarta fecha pero Boca otra vez parece estar empezando de nuevo. Porque de una pretemporada que se diagramó y pensó con una idea se empezó a deshilachar con la lesión de Agustín Almendra (se lo exigirá en la semana) y la decisión de Sebastián Villa (titular indiscutido) de no jugar. Del 4-3-3 que se probó en amistosos al 4-2-3-1 en menos de dos juegos. Del rodaje que se pensaba después de juegos acomulados a los días de aislamiento que hicieron que saltara a la cancha en Córdoba un once que recién estuvo listo para entrenarse hace 72 horas.

¿Y Juan Ramírez? De estar apartado en San Lorenzo a estar de titular en Boca en solo dos días. Aun así fue de lo mejor del equipo, aunque se pasó de generoso en la más clara del partido cuando debió definir él y eligió darle el tanto a Cristian Pavón. Igual se sacó un aprobado, como para creer que el técnico lo tirará a la cancha en el mano a mano contra los de Marcelo Gallardo.

En este recambio interminable de un mercado de pases al que aún le falta un mes para cerrarse, con todavía muchos apellidos afuera (Edwin Cardona, Frank Fabra, Nicolás Orsini, Almendra y Eduardo Salvio) y piezas que buscan encontrar rodaje mientras se conocen con el Mundo Boca, el equipo de Miguel Russo sobrevivió el primer cuarto de hora en Córdoba.

En ese rato Diego Valoyes, Enzo Díaz y Angelo Martino, siempre por las bandas, llenaron de dudas a la última línea y también a un mediocampo que no hizo pie. En ese contexto fue Agustín Rossi quien sostuvo todo: con una atajada impactante a Michael Santos a metros de distancia del gol y otra a Valoyes, muy clara.

Por momentos estático con lo posicional de Esteban Rolón y Cristian Medina, en otros mucho más veloz cuando Ramírez y Norberto Briasco conectaron. Cambiante, mejor y otras peor, pero nunca constante. Así transitó Boca una primera etapa en la que solo Pavón pateó al arco: ninguno de sus remates pasó a menos de 5 metros del arco de Guido Herrera.

Los segundos 45 minutos en el Mario Kempes fueron mucho más parejos. Y Boca hasta contó con oportunidades para ganar, pese a que Talleres siguió mostrando mejores armas. Pero al ritmo de los de Alexander Medina, constante pero al mismo tiempo desgastante, lo emparejó el buen pie de Ramírez, quien comenzó a darle soluciones a la mitad de la cancha de Boca con apariciones en pinceladas pero oportunas.

¿Y los hombres de punta? Briasco, a puro forcejeo, se fue sin patear al arco. Pavón, otro que luce con un semblante más parecido al de Villa que al de un jugador que busca mostrarse para intentar una transferencia.

La estadística marca que Boca solo ganó uno de los últimos 13 encuentros: a The Strongest, todavía en el semestre anterior, con Carlitos Tevez en el campo de juego y otros tantos apellidos que ahora ya no están.

El gol, también esquivo: solo Agustín Obando marcó en este inicio del segundo semestre (ante Atlético Mineiro lo habían hecho Pulpo González y Marcelo Weigandt, pero los anuló el VAR) y no abundan las chances de gol.

El centro que buscaba otro destino casi le da la victoria a Boca en Córdoba pero que pegó en el travesaño también fue una muestra de ello.

Los ingresos de Alan Varela, Diego González y Luis Vázquez no cambiaron la ecuación. ¿Y qué puede cambiar hasta el miércoles? Solo quedan por ingresar y probar el peruano Luis Advíncula -estuvo en Córdoba pero no fue ni al banco- y sin Villa tampoco hay mejores alternativas en el ataque.

La vuelta del Boca titular después de ver a los chicos de Inferiores dejó un punto como saldo (a 5 de los líderes del torneo) pero una gran preocupación pensando en River.

¿Cómo hace Boca para ganar?

Matías Bustos Milla/Clarín

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