
Rita Terranova vuelve al escenario para reivindicar el legado de Regina Pacini. La notable soprano portuguesa, devenida primera dama tras su matrimonio con el expresidente argentino Marcelo T. de Alvear supo asumir un rol político activo como gestora cultural en la creación de proyectos que aún siguen vigentes. Con dramaturgia, puesta en escena y dirección de Carlos Iaquinta, y música de Fernando Albinarrate, Regina evoca los años de una mujer que dejó huella.
Encabezado por Terranova, el elenco se completa con un equipo de actores, actrices y cantantes líricos integrado por Cali Mallo, Loly Sánchez, María Luján Mirabelli, Leonardo Estévez, Alberto Jáuregui Lorda, Verónica Díaz Benavente, Adriana Poch y Martín Lira. Las funciones se realizan en El Tinglado (Mario Bravo 948) los domingos a las 20. Y las entradas se adquieren en Alternativa Teatral.
La historia va del presente al pasado para reconstruir la biografía de la fundadora de la Casa del Teatro -la residencia de artistas jubilados que comparte espacio con el Teatro Regina- entre otras instituciones como la Radio Municipal, el Conservatorio de Música y Arte Escénico y los cuerpos artísticos estables del Teatro Colón. Además, en escena se revela la intimidad de su vínculo con el presidente radical, y la resistencia que la unión de la pareja despertó en la familia Alvear y parte de la aristocracia porteña.
“Carlos Iaquinta me propuso protagonizar Regina hace más de dos años», cuenta Terranova en diálogo con Página/12. «Yo en ese momento no podía asumir el compromiso, pero él muy generosamente se ofreció a esperarme el tiempo que fuera necesario. Y así lo hizo, porque él me veía en el papel, y lo cierto es que yo también me enamoré del personaje desde la primera lectura”.
La actriz, de destacada trayectoria en teatro, cine y televisión, estudió en detalle la vida y obra de Pacini para componer el rol. “Fue una adelantada”, sostiene a la hora de caracterizar su compromiso y su trabajo a principios del Siglo XX.
“Ya sea en Europa, cuando fue enfermera voluntaria para curar heridos durante la Primera Guerra Mundial, o en su país de adopción, donde impulsó la creación de Radio Municipal, la Casa del Teatro, el Conservatorio Nacional de Música y Arte Dramático, los cuerpos artísticos estables del Teatro Colón, una iglesia y una escuela, logró todo eso a principios del siglo pasado, en una sociedad marcadamente patriarcal, en un país extraño y con mucha oposición”.
– ¿Qué te atrajo de esta propuesta teatral?
– Me resultó más que interesante, y en cierto modo un desafío, el formato muy original de combinar teatro de texto con un musical concebido para voces líricas. Yo ya había actuado, bailado y también cantado un poco en musicales, un género que me fascina, pero nunca había actuado junto a cantantes líricos. Y creo que esa fue una elección estética del autor más que acertada y eficaz, ya que aquí la protagonista fue precisamente una cantante lírica.
– ¿Qué dimensiones de la vida de Regina te conmueven?
– La vida de Regina Pacini es atractiva en todos los aspectos. Siempre con el elenco comentamos lo raro que es que no se haya hecho antes una película o espectáculo teatral sobre esta artista de enorme talento, que fue internacionalmente celebrada, que nació en Europa y que vivió un apasionante y singular romance con un amante de la lírica al otro lado del mundo como Marcelo T. de Alvear. Ya eso solo, y el hecho de que la familia de Alvear y toda la aristocracia porteña se opusiera ferozmente a esa unión da lugar a una buena historia. Pero entre todas las cosas, lo que más me sedujo fue el espíritu solidario de Regina, su capacidad de dar y de hacer por los demás y por la cultura. Por otro lado, también me conmovió mucho la historia de su romance con Alvear, con todos los pormenores y el mágico y singular recorrido de la relación, que hablan de una profunda capacidad de amor.
– ¿Cómo fue el proceso de composición del personaje?
– Yo desde chica había escuchado hablar mucho de Regina en casa, así que la dimensión del mito ya la conocía. Luego, la lectura de la obra me aportó la dimensión más íntima del personaje, y simultáneamente fui investigando y conociendo más. Siempre estudio todo lo posible al encarar un personaje. Durante todo un primer tiempo, ensayé con Cali Mallo, que en la obra es el sobrino de Alvear que desde siempre fue un aliado incondicional del matrimonio. La obra transcurre el día del cumpleaños número ochenta de Regina y él me viene a visitar. Con Mallo fuimos construyendo esta relación, que es de mucho afecto y complicidad, mientras yo me iba aproximando a Regina, a su edad, a su firmeza y a la dulzura que todos los historiadores destacan de ella. Recién en una segunda etapa se nos sumaron los cantantes líricos, que ensayaban por su lado, un grupo artístico de enorme calidad, y que en la otra mitad del escenario canta y escenifica mis recuerdos de juventud. Al encontrarnos y ensayar todos juntos descubrimos que cada uno de nuestros trabajos se complementaban con un efecto que resultaba cautivante.
– ¿Cuál crees que fue el mayor aporte de Regina a la cultura de este país?
– Por un lado sus emprendimientos, todos aún perdurables y de los que seguimos disfrutando, pero también su ejemplo de generosidad y de una voluntad inquebrantable; ya sea desde el llano, sirviendo como enfermera de guerra, o como primera dama, dedicándose por entero a la labor social y cultural.
– ¿En qué otros proyectos estás trabajando?
– Estoy haciendo un trabajo que me tiene encantada, con Nicolás Pérez Costa, un gran artista argentino que estrena en España su propia versión de Ricardo III como actor y director. Para él, estoy haciendo un entrenamiento actoral a distancia sobre el abordaje del texto clásico, como es Shakespeare en este caso. Y también estoy avanzando con otro proyecto, del que aún no puedo hablar, mientras celebro el éxito sostenido de la película argentina Historias de papel en la que también actúo.
Candela Gomes Diez/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón