
“Tenés que salir campeón, éste es el año”, cantan los hinchas. Y la ilusión que se hace estribillo en la tribuna tiene argumento en esa victoria indiscutible ante Atlético Tucumán, un rival que llegaba encumbrado, a bordo de una campaña impensada.
Entonces, estos tres puntos son mucho más valiosos. Porque un estigma que perseguía a Racing en el ciclo de Gago eran estos partidos clave. Y porque se logró el pasaje a la Libertadores 2023. No cabía lugar para otro resultado bajo la luna de Avellaneda. Y no tuvo que sufrir como en las dos últimas y angustiantes fechas.
Los tucumanos pelearon en desventaja producto de un error no forzado, impropio de un arquero de Selección. Lo perdieron de entrada con ese grito inesperado. Y en el final de esa primera etapa a puro vértigo, cuando el Decano estaba groggy, lo terminó de noquear con un golazo.
Racing impuso condiciones. Y tuvo un comienzo furioso, plantado en un 4-3-3 en el que Johan Carbonero fue una flecha. El colombiano, diestro lanzado a la izquierda, fue punzante, lastimó con el desborde y también, con su diagonal. Resultó imparable, por momentos, para Martín Garay. Y por ese sector también fluyó Eugenio Mena, rápido, apoyado en su mejor versión, la proyección ofensiva.
Tenía razones para ilusionarse con un triunfo Racing, pero se encontró con el gol gracias a una increíble falla de Lampe. Nadie suponía semejante colapso del número uno boliviano, quien jugó corto y permitió que Enzo Copetti, con olfato de goleador, la empujara suavemente a la red.
A partir de ese momento, el partido se volvió de ida y vuelta. Porque Racing no cesó en su búsqueda y los tucumanos atacaron con el juego largo para los dos atacantes, Ruiz Rodríguez y Mateo Coronel. Eso sí, no pasaron sus laterales porque se vieron obligados a contener. No pudo Garay con el tándem Mena-Carbonero y por el otro andarivel, le costó a Matías Orihuela sostener la sociedad que armaban su tocayo Rojas y Lolo Miranda. Emiliano Vecchio, esta vez, no tuvo tanto protagonismo.
Lo pudo haber empatado Atlético Tucumán con un zurdazo de Carrera que se perdió muy cerca del poste y con una jugada maradoneana, a pura gambeta, que no terminó en gol porque a su remate le faltó justeza en la definición. Y también pudo hacer el segundo un rato antes Racing. Fue a partir de un envío cruzado de Rojas que Carbonero rescató al límite de la cancha y terminó en un bombazo cruzado que dejó sin chances a Lampe. Tello anuló a instancias del VAR. Interpretó offside de Sigali.
El partido pedía un gol más de Racing. Y a dos minutos del epílogo, Mena encaró, ganó el duelo individual, tocó, buscó la devolución de Copetti, sacudió de zurda y marcó el 2 a 0.
Atlético Tucumán salió envalentonado a disputar el complemento. Tuvo el descuento en una pelota parada, un córner de Carrera que Bruno Bianchi cabeceó al travesaño. Racing eligió otro camino. Con dos goles de ventaja, dejó de preocuparse por la posesión y buscó de contragolpe con la velocidad de Carbonero, que apiló adversarios y no marcó su propio gol porque tapó Lampe.
Lucas Pusineri movió el banco. Y terminó jugando con tres delanteros. Gago incluyó otro marcador central (Galván) como respuesta. Hasta se dio el gusto de incluir a Cardona en el final. Un capricho porque ingresó y le peleó un tiro libre a Carlos Alcaraz.
Pero estaba dulce Racing para pensar en ese chispazo. Arriba está Boca. Y tiene un partido más. No depende de sí mismo, pero gana. Y el sueño de su multitud no tiene freno.
Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes
OTROS RESULTADOS
Argentinos 1 – Huracán 1
Central Córdoba 0 – Newells 3
Rosario Central 0 – Defensa y Justicia 0
Estudiantes 3 – Lanús 1
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