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Racing ganó 2-0 y pasó a cuartos. River goleó y habrá Superclásico

Tomás Chancalay convirtió los dos goles que le valieron la clasificación a la Academia.

Dos grandes se disputan la clasificación mano a mano y ambos entrenadores, el puesto. Saben Racing y San Lorenzo que, después de estos noventa minutos, habrá consecuencias. Y no sólo tendrán que estar pendientes de lo que suceda en Avellaneda; también, en Núñez y Vicente López.

Entonces, el clásico se juega a bordo de una enorme presión. Y lo termina ganando la Academia. Porque hace los dos goles que necesitaba en el comienzo de cada tiempo. Porque Platense se destapa en la despedida del Chocho Llop, otra vez salvador como en aquella Promoción de 2008.

Porque afronta el partido con personalidad, con la convicción de superar a su rival desde el primer minuto y, en el peor momento, aparecen sus estandartes: Gabriel Arias para cerrar el arco, Nery Domínguez para liderar la defensa y Enzo Copetti para aguantar todas arriba. Tomás Chancalay ya había hecho lo suyo, un doblete, ni más menos, para sostener a Juan Antonio Pizzi, siempre cuestionado.

Y lo pierde el Ciclón, claro. Porque especuló con el resultado y nunca entendió que para clasificarse a los cuartos de final tenía que armar un circuito de juego aceitado. Algo que, en definitiva, nunca pudo establecer durante el breve paso de Dabove. Oscar Romero no puede hacer magia entre tanta soledad creativa. Y si estuvo cerca del descuento fue producto del retroceso de Racing. Empujó en el último cuarto de hora. No tuvo puntería ni suerte. Arias y el travesaño le bajaron la persiana a su ilusión y al desangelado ciclo del técnico.

Consciente de la urgencia, Racing salió decidido a jugar en el campo de San Lorenzo. A tal punto, que ganó la primera pelota, un anticipo de Copetti a Federico Gattoni, que buscó meter un bochazo desde el puntapié inicial. Y lanzó a Eugenio Mena casi como extremo, desprendiéndose del fondo y profundizando, a bordo de un 4-3-3 que tuvo a Darío Cvitanich como referencia de área, pero movedizo para conectar con los volantes encargados de construir el juego.

Y en los primeros quince, especialmente, la Academia dominó al Ciclón. Por eso encontró el gol, justo cuando llegaban noticias de Platense-Central y River-Aldosivi. Cvitanich abrió para Mena, el chileno desbordó y Chancalay cabeceó de frente a Sebastián Torrico. Apareció libre el entrerriano, sin marcas. Atrás quedaron los centrales azulgranas.

No le alcanzaba la victoria corta a Racing y todavía seguía vivo San Lorenzo. Y aunque el partido proponía intensidad y había espacios, faltaba claridad en uno y otro equipo. La Academia buscaba con el tándem por izquierda, en el que poco intervenía Ignacio Piatti. Insistía Copetti, más volcado a la banda. Y el Ciclón soplaba bajito. Aparecía poco Oscar Romero, que no encontraba socios. Y se avanzaba al área celeste y blanca con pelotazos para aprovechar la velocidad de Uvita Fernández, o centros que siempre encontraban alguna cabeza de los zagueros locales.

Un tirito de Ramírez y tiro libre de Romero que controló sin problemas Arias. Un remate apenas alto de Julián Palacios que se perdió por encima del arco. Sólo eso produjo San Lorenzo en cuarenta y cinco minutos.

Y al vestuario viajaron con sus incertidumbres. Racing, porque a pesar de la victoria parcial y el dominio no había logrado generar demasiado riesgo. San Lorenzo, porque además de la derrota no había mostrado luces. Pero mucho peor fue la desconcentración que sufrió en el inicio del complemento. Salió dormido. Sacó del medio Racing y en ¡13 segundos! se encontró con el segundo gol. Metió un pelotazo Sigali, Copetti anticipó a Braghieri y Chancalay sacudió con un derechazo.

San Lorenzo recién pudo reaccionar con los cambios. Y Racing empezó a jugar más cerca de su arquero. Pizzi sacó a Cvitanich y mandó a la cancha a Matías Rojas. ¿Habrá pensado que podía desequilibrar con una pelota parada? Piatti, impreciso, pedía salir hace rato. Jugó 20 minutos más. Lo reemplazó Julián López.

Daba la sensación de que al Ciclón lo podía salvar la pelota parada o un centro. Y hubo dos cabezazos, uno de Braghieri que encontró una sensacional respuesta de Arias, y otro de Troyansky que pegó en el travesaño. A esa altura, estaba Di Santo para acompañar arriba. Lovera desperdició el tercero. Pero ganó bien Racing.

Y jugará con Vélez. San Lorenzo se quedó sin técnico y envuelto en una crisis deportiva e institucional.

Daniel Avellaneda/Clarín

Borré puso en ventaja a River tras el empate parcial del Tiburón.

Será en la Bombonera, el tercero del año, pero esta vez con el premio de llegar a la semifinal. La Copa de la Liga Profesional entra en su etapa decisiva y tendrá también a Independiente, que le ganó a Huracán. Más Racing y Talleres. Ya estaban Boca, Vélez, Colón y Estudiantes.

River hizo lo que tenía que hacer. Solamente le servía la victoria y ganó en el Monumental. Sentenció por 4-1 la goleada ante Aldosivi y habrá Superclásico en los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional, porque el equipo de Marcelo Gallardo terminó tercero en el Grupo A y Boca quedó segundo en el B. Talleres podía pasar a los dirigidos por Miguel Russo y evitar el cruce entre los dos equipos más populares, pero el conjunto cordobés cayó 1-0 contra Lanús.

El fin de semana habrá un nuevo Boca-River en la Bombonera, ya que los Xeneizes quedaron mejor clasificados y ganaron la localía, por más que se jugará obviamente sin público. Será el sexto cruce mano a mano para definir una clasificación que disputarán los eternos rivales desde 2014. Y el 19° en la historia. El gran atractivo de la siguiente fase.

A pesar de la holgura en el resultado, a River no le resultó sencillo sacarse de encima a Aldosivi. Recién en el último tramo del partido pudo convertir los dos goles que dejaron el marcador en el 4-1 final, un resultado exagerado para lo que se vio en el campo de juego.

Es que el visitante se le animó a River en el Monumental. Y hasta en varios pasajes, el equipo de Fernando Gago le manejó la pelota y lo complicó con cambios de frente. Los cuatro mediocampistas que estaban delante de Gil Romero abanicaban bien el balón de un lado a otro. Y Braida, por el sector derecho, fue el más punzante. De todos modos, al equipo marplatense le faltó profundidad. Sobre todo en la segunda mitad, en la que casi no inquietó a Armani.

Esta vez River no ganó la posesión de la pelota, que fue de Aldosivi: 59% a 41%. Pero hizo cuatro goles, vaya paradoja. El equipo del Muñeco fue consciente de que el visitante mostraba un buen juego de tenencia y no tuvo problemas en pararse, a partir del marcador, unos metros más atrás y jugar a presionar y a contraatacar. Ayer fue eficaz y contundente.

En la primera mitad consiguió la ventaja con un penal convertido por Montiel, luego de que Schunke metiera inocentemente una mano. Pero luego sufrió el empate de Braida y Armani evitó dos goles con tapadas fenomenales. Hasta que llegó el 2 a 1 del alivio gracias a Borré, tras una combinación a puro toque entre el delantero colombiano, su compatriota Carrascal y Angileri.

A River se le complicó recuperar la pelota porque casi no tuvo marca en la mitad de la cancha. Con Enzo Pérez afuera (sufrió un cuadro gastrointestinal y lo desafectaron antes del partido), Gallardo eligió jugar con Palavecino y De La Cruz como “doble 5”. Por momentos, el uruguayo se paraba más adelante y Palavecino hizo “de Pérez”. Posicionalmente, cumplió, pero le faltó darle recuperación al equipo. Al uruguayo también –en mayor medida- le costó esa faceta.

Es por eso que tal vez River se agrupó más en su campo en el complemento. Para tratar de no darle espacios a su rival. Y a pesar de tener poco la pelota, no sufrió demasiado. Parecía estar cómodo. Sin embargo, el resultado era exiguo.

Para no sufrir, el local apostó a los contraataques, al contar con mucho espacio desde la mitad de la cancha hacia el arco de Assmann, pero la tranquilidad no llegaba. El arquero de Aldosivi había sacado dos mano a mano: uno a Borré; el otro a Paradela. Hasta que Paradela encontró el hueco, se fue derecho al arco y liquidó el partido. Antes intervino Matías Suárez para asistirlo. Y después el cordobés sentenció la goleada con una gran jugada y una mejor definición. Se hizo un autoregalo el día en que cumplió 33 años.

La goleada a Aldosivi trajo a alivio en River después de dos derrotas consecutivas en el certamen local y le sirvió para pasar de fase. Lo necesitaban los jugadores, que se abrazaron al final. Lo necesitaba el entrenador, que se desahogó a puro festejo en los goles. Lo necesitaban los dirigentes, que aplaudieron a rabiar desde la platea San Martín Baja cuando la victoria se había consumado. Y ahora se viene Boca.

Maximiliano Benozzi/Clarín

PLATENSE GOLEÓ A CENTRAL EN LA DESPEDIA DE LLOP

En Vicente López la goleada de Platense a Rosario Central quedó en un segundo plano, más allá de que la visita tuvo la gran chance de meterse entre los mejores de la zona. Toda esa ilusión, potenciada durante la tarde por los resultados en las otras canchas, se trituró por un muy mal segundo tiempo y por el buen partido del local, que cerró su participación en el torneo con su primera victoria en su estadio. Pero toda la emoción se la llevó Juan Manuel Llop, quien dirigió su último encuentro en el club y además de llevarse los tres puntos también dejó una imagen poco habitual en el fútbol argentino: su despedida fue con una plaqueta, agradecimientos y saludos de todos sus dirigidos.

“No habíamos ganado de local, aunque jugamos contra rivales duros como River, Racing, San Lorenzo… Fuimos competitivos. Nos vamos con el reconocimiento, con el club en Primera después de 22 años… me voy muy feliz y eso es lo mejor. Le agradezco a Platense por todo y me voy muy emocionado. Le tomé un cariño enorme a esta institución”, destacó Llop entre lágrimas, luego de saludar uno por uno a sus futbolistas. Esos con los que ascendió hace un puñado de meses. Si hasta hubo tiempo para otro homenaje, con ese gol de penal que marcó el arquero Jorge de Olivera. “Me lo había pedido porque me dijo que quería irse de la Primera División con un gol. Por suerte se pudo dar”, contó el ahora exDT de Platense.

El partido, caliente y con expulsados, fue cambiante. Pero a Central le pesó la responsabilidad de ir por el triunfo. Y el desgaste que hizo en la semana en la Sudamericana, en Chile, más errores individuales groseros lo condenaron en la segunda etapa.

Clarín/Deportes

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