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Racing igual que Unión y Vélez copó Santiago. Pardas en Paraná y Vte. López

El Tatengue y la Academia cerraron un entretenido empate en Santa Fe.

El final del partido encuentra a Racing cerca de la victoria, con un tiro de Darío Cvitanich en un palo y un cabezazo de Carlos Alcaraz que Sebastián Moyano alcanza a manotear sobre el filo del travesaño. Cualquier desprevenido diría que el triunfo debió tener color celeste y blanco. Sería un concepto engañoso, claro. En especial, si se repasan las situaciones de gol: cuatro muy claras para Racing, notablemente resueltas por el arquero santafesino. La realidad es que la Academia reaccionó en el último tramo del partido, especialmente después del empate de Aníbal Moreno.

Unión lamentará no haber aprovechado su oportunidad de sostener el resultado que buscó con intensidad, sobre todo en un primer tiempo en el que fue muy superior. El 1 a 1, en definitiva, terminó siendo un buen negocio, sobre todo por ese desenlace con sufrimiento en su propia área.

Fue el último partido del ciclo de Claudio Úbeda, un breve interinato que terminó abruptamente por decisión de los dirigentes. La posibilidad de que el Sifón llegara a diciembre se había evaporado el viernes, cuando el Cilindro bramó contra la Comisión Directiva. Fueron 13 partidos del ex zaguero central, campeón con la Academia en 2001: 12 por el campeonato (3 victorias, 6 empates y 3 derrotas) y uno por la Copa Argentina, con eliminación por penales ante Godoy Cruz. Será el turno de Fernando Gago, un entrenador que no llega con el 100% del consenso dirigencial, ni con méritos previos. Mucho menos, con el aval de la gente. Deberá meter mano, darle rápida identidad al equipo y lograr el pasaje a la Copa Libertadores. Está ubicado en el 9° puesto de la tabla anual, en el último escalón que lo clasifica a la Sudamericana.

La diferencia de formas y trabajo no se tradujo en el resultado durante el primer tiempo, porque Unión no estuvo fino en la puntada final. Y volvió a dejar expuesto a Racing, tibio, desarticulado, con problemas en el retroceso y endeble por las bandas, donde improvisó con Juan José Cáceres -hace rato viene jugando de lateral, pero su puesto natural es en “la cueva”- y Fernando Prado. Con la excepción de Lisandro López, que mostró amor propio y con una guapeada casi pone en ventaja a su equipo, la Academia navegó en la intrascendencia, sin conexión ni sorpresa.

A bordo de un 4-4-2 con un gran despliegue por la derecha, producto de las trepadas de Federico Vera, el desequilibrio de Imanol Machuca en el uno contra uno y las pinceladas de Mauro Luna Diale, Unión dejó venir a su ilustre visitante y cuando recuperó, golpeó de contraataque. La posesión no es una necesidad para Gustavo Munúa (38%): le bastó con presionar a los volantes lanzados y explotar la réplica. Porque Racing siempre estuvo mal parado.

Entonces, el equipo santafesino generó el mayor peligro. Cuqui Márquez dejó a Enzo Roldán mano a mano con Gabriel Arias y su remate esquinado, a la carrera, no fue gol porque Mauricio Martínez salvó en la línea. Después, el arquero neuquino naturalizado tapó abajo ante Gastón González. Más tarde, Machuca habilitó a Luna Diale y el ex volante de Boca remató por encima del travesaño. Y Vera y Luna Viale tiraron una pared, pero el derechazo del lateral se encontró con los guantes del número uno celeste y blanco.

Lo mejor de Racing fue a través de Lisandro. En una aventura individual sacudió dos veces el arco de Moyano. El arquero respondió con elasticidad y reflejos. Racing había tenido más tiempo la pelota, pero no la supo utilizar. Lovera y Tomás Chancalay fueron inofensivos por los costados.

Entonces, Úbeda movió el banco. Para el segundo tiempo salió con Julián López en el medio y prescindió de Lovera. Equilibró la zona neurálgica del campo y al menos el equipo se acomodó. Unión no llegó tan claro, más allá de su dominio. Y Racing tuvo una muy clara: Enzo Copetti no pudo con Moyano.

Unión llegó al gol tras una serie de rebotes y un giro de Franco Calderón. Parecía liquidado Racing, pero Moreno sacó un gol de la galera -Copetti distrajo, pero no la tocó- para rescatar un punto.

Clarín/Deportes

Mancuello abrió el marcador en Santiago y agradeció a Guidara su preciso centro.

Vélez extendió su racha a once partidos sin perder, se acomodó en tercer puesto del torneo, sigue siendo el equipo que más puntos sumó en el año y no se baja de la pelea por el título. Le ganó bien a Central Córdoba pero sin dejar de sufrir, con intermitencias que muchas veces no le permite cerrar los partidos mucho antes. El equipo santiagueño fue pura garra pero no levanta y sigue último.

Parece que no le alcanza a Vélez con dominar gran parte del partido. Tiene la pelota, la hace circular, abre la cancha por izquierda y por derecha, pero no es punzante en la definición, no tiene el cambio necesario de ritmo para transformar en la red esa superioridad en el juego.

Sin embargo, cuando logra aceitar y terminar todo el circuito de juego que pregona Mauricio Pellegrino, construye goles para aplaudir. Porque la definición de Federico Mancuello es un detalle exquisito de acción que merece destacarse. De izquierda a derecha, El Fortín siempre tiene variantes, y la pelota se movió en ese sentido, le llegó a Guidara que metió un centro bárbaro para una mejor definición del ex volante Independiente.

Pero antes y después, deja traslucir cierta parsimonia, cierta falta de contundencia para lograr una diferencia más amplia y no exponerse a un empate fortuito. El equipo santiagueño resultó visiblemente inferior al de Liniers. Sin embargo, una falta de concentración de la visita, una gran acción personal de Silvio Martínez, le permitió igualar con un gran zurdazo desde afuera del área.

Con el empate, se pinchó el juego de Vélez y creció el del Ferroviario. En los minutos finales del primer tiempo y también en el arranque de la parte final. Ya el dominio velezano no fue tan pronunciado. A los 15 minutos de la parte final el partido estaba para cualquiera de los dos. Por eso se apuró el técnico Pellegrino en meter dos cambios a falta de media hora: Luca Orellano y Juan Martín Lucero y Bouzat y Tarragona.

Apenas cuatro minutos pasaron y llegó el segundo visitante. Aceleró Almada, que cuando lo hace siempre cambiar el ritmo del equipo de mitad de cancha hacia adelante y luego de un rebote la pelota le quedó Mancuello, metió un centro milimétrico y Lucero, de cabeza, continuó con su racha goleadora (cinco goles en los últimos seis encuentros).

La historia se repite cada vez que se pone en ventaja: Vélez baja la intensidad y permite el crecimiento de su rival y se expone a perder puntos valiosos para el tramo final del torneo. Con mucha garra, el local casi llega al empate a través de Giménez y en una salvada de Brizuela. También la visita pudo aumentar de contra pero falló en la definición.

EMPATARON PLATENSE Y CENTRAL

Platense y Rosario Central necesitaban una victoria, pero se llevaron un empate por 1 a 1 de Vicente López, con goles de Matías Tissera y Lucas Gamba.

El local comenzó el encuentro con algo más de dominio que su rival, aunque sin crear mucho peligro para el arco de Jorge Broun. Sin embargo, el juego del equipo de Claudio Spontón fue creciendo y en el minuto 18, luego de una asistencia de Facundo Curuchet, Tissera anotó para el Calamar con un remate cruzado e inalcanzable para el arquero.

Con la tranquilidad del gol, Platense controlaba el partido sobre todo con su experimentado mediocampista Hernán Lamberti, siempre bien ubicado. Pero faltando 15 minutos para que Facundo Tello terminara la primera etapa, Gamba fue optimista y aprovechó un mal remate de Emmanuel Ojeda para convertir el empate luego de quedar cara a cara con el arquero Luis Ojeda.

En la segunda parte, las imprecisiones fueron protagonistas y ningún equipo pudo generar chances claras de gol. Si bien el conjunto del Kily González tuvo buenos pasajes con el ingreso de Vecchio, que junto a Marco Ruben intentaron crear jugadas para alcanzar el triunfo, no pudieron encontrarlo y terminaron en empate.

Platense y Central perdieron puntos con respecto a sus diferentes objetivos en el campeonato: el local, para engrosar el promedio de cara a los futuros descensos; el Canalla, para acercarse a los puestos de clasificación a torneos internacionales.

Clarín/Deportes

PARTIDAZO EN PARANÁ

Breve crónica de un partido urgente, en el que pasó de casi todo. Repasemos.

El primer tiempo se pareció bastante a un intercambio de buenas intenciones, con estilos diferentes y con situaciones (y aproximaciones) que le dieron cierto atractivo an encuentro. En ese contexto hubo un momento que duró un cuarto de hora. Y que incluyó lo más deseado: goles. Tres entre los 21 y los 36 minutos.

El gol que inauguró la tarde que se hizo noche en Paraná fue a través de un penal convertido por el arquero local, Matías Ibáñez, tras una falta sobre Gudiño. Diez minutos después, en una jugada a lo Defensa (el de los mejores días), empató Pizzini, tras una jugada colectiva y una rápida aparición sobre la derecha.

Pero le duró poco el desahogo al Halcón. Cuatro minutos más tarde, llegó el tanto de Junior Arias. Y al partido no le quedaba nada para que Patronato se fue contento al descanso. Pero apareció Tripicchio y establecí el dos a dos. Y un poco más para las situaciones cambiantes en el entretiempo: el final caliente entre Beccacece y Delfino, los entrenadores. Fue un entrevero más visual que violento. Pero ambos entrenadores resultaron expulsados, con razón.

¿Y qué quedó para el segundo tiempo? Una mínima diferencia entre ambos en favor del visitante, el gol de Rotondi, el 3-2 que parecía definitivo. Pero no. Patronato fue, intentó y empató con el gol del ingresado Palavecino. Al cabo, una suma de sensaciones y de goles.

Clarín/Deportes

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