
De pronto, la euforia se apaga. Del éxtasis del primer tiempo, con ese golazo de Matías Rojas que en Mozart y Corbatta trajo a las mentes celestes y blancas la imagen de Rubén Walter Paz, a ese final con murmullos y broncas porque Tigre, que nunca se dio por vencido, logró el empate.
¿Cómo se explica este cimbronazo? Racing pasó de la alegría, del “traigan vino” –como cantan sus hinchasa los vasos rotos. En los cambios de uno y otro entrenador es posible entender el resultado. También, en el garrafal error de Gastón Gómez, que le dio vida al Matador. Que había mejorado a partir de los ingresos de Ijiel Protti y Agustín Obando, es cierto; pero estaba dos goles abajo.
Y tal vez, el peor pecado de Fernando Gago haya sido intentar cerrar el partido con una línea de cinco cuando la coyuntura ameritaba otras decisiones. Si Tigre estaba lanzado en ataque, con sus extremos y laterales a toda intensidad, ¿por qué no pensó en Johan Carbonero para explotar
la contra a toda velocidad? Eligió al otro colombiano, Edwin Cardona, que baja el ritmo. Así y todo, pudo ganar 4 a 1, pero Manuel Roffo terminó reivindicándose después del su grosera falla en el segundo gol de Racing. Tapó dos remates de media distancia de Carlos Alcaraz y la última pelota, un cabezazo de Tomás Chancalay. Fue al cuerpo, es verdad. No obstante, su reacción fue magnífica.
Nada hacía prever ese desenlace en el primer tiempo, cuando Racing había sido un canto a la eficacia. Tantas veces se había lamentado de las posibilidades perdidas que en esos primeros cuarenta y cinco minutos redondeó una gran cosecha y no necesitó tantas llegadas. Remató seis veces al arco y marcó tres goles.
Esa eficacia que mostró la Academia, aquella que tantas otras tardes y noches le había faltado, marcó la diferencia con Tigre. Y la jerarquía, claro. Con la confirmación del gran momento de Enzo Copetti, un toro en el tramo final de la cancha, goleador del equipo, y otro futbolista que también había sido víctima del escarnio popular, el paraguayo Rojas.
Y cuando Tigre ya había pisado el área de Gómez en dos ocasiones, apenas arrancó el partido con Alexis Castro, que enganchó hacia adentro y remató muy alto con su pierna menos hábil, y con Lucas Blondel, que se proyectó con libertades y le quemó los guantes al Chila, encontró el gol tan necesario. Hubo un gran cambio de frente de Emiliano Insúa, recibió Rojas por afuera, le ganó la marca a Sebastián Prieto con la velocidad de un extremo y metió el centro atrás con el pie derecho. Copetti arremetió y Roffo no tuvo reacción.
El partido estaba abierto por las características de ambos equipos. Cortos, con sus últimas líneas plantadas lejos de sus arcos. Racing, por su identidad bien marcada. Tigre, porque necesitaba descontar. Y lo perdió Colidio, mano a mano. Pero Copetti recuperó en un costado, asistió a Eugenio Mena y el chileno metió un centro atrás; dejó correr Hauche y Leonel Miranda remató de media distancia. A Roffo se le escurrió. Y la Academia aumentó su ventaja.
Entonces, se produjo un error no forzado. Una falta de Jonathan Galván sobre Castro en el vértice del área. Y Mateo Retegui canjeó por gol.
El propio goleador se perdió el 2 a 2 y Copetti forzó el tiro libre que terminó en el golazo de Rojas, de notable pegada. Era una fiesta el Cilindro.
Llegaron las modificaciones de Martínez. Salieron Castro y Menossi y entraron Obando y Protti, bien abiertos. Gago respondió con el reemplazo de Rojas, justo en el mejor partido que se le recuerde. Y cuando más apretaba Tigre, Gómez colapsó. Recibió de Insúa, controló mal, apuró Protti, le quitó la pelota y la goleada que todos imaginaban se esfumó.
Chila dejó vivo a Tigre. El otro Gómez no entró bien; Cardona, tampoco. Le quedaba un córner al Matador. Llegó desde la zurda de Obando, saltó Protti, su remate de cabeza pegó en el travesaño y Retegui capturó el rebote para empujarla al 3 a 3.
Para la desilusión de todo Racing, el equipo grande que más encumbrado está. Para la merecida igualdad de Tigre, que pegó el zarpazo cuando nadie lo esperaba.
Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes
ALDOSIVI VOLVIÓ A LA VICTORIA
Aldosivi pasó del drama y la angustia por el golpe sufrido por Ian Escobar, a la emoción y la euforia por ese puntazo final de Santiago Silva, que le dio un triunfo necesario para salir de la zona de descenso directo y seguir sumando puntos en su lucha por permanecer en Primera División. En el debut de Frank Kudelka como técnico, Lanús no pudo levantar cabeza y sigue último en el torneo.
Más allá del accidente del lateral de Aldosivi, el final del encuentro tuvo la emoción que faltó durante su desarrollo y fueron los goleadores más veteranos los que volvieron a ser protagonistas. Primero José Sand (42 años) con un cabezazo que pegó en el travesaño y después, en el último minuto, el Tanque Silva (41) peleó en el área con Matías Pérez la pelota, que quedó boyando y el uruguayo primereó a todos para conseguir el gol del triunfo.
En su estreno, Frank Kudelka tomó dos decisiones. Una táctica, ubicando a Lautaro Acosta como volante por izquierda y apostando a un 4-33 inicial con una transición a 4-2-4 en ofensiva. La otra de nombre, le dio la chance al paraguayo Iván Cazal como extremo derecho en lugar de Mateo Sanabria, quien había sido expulsado ante Vélez y retornó al banco de suplentes. Lanús tuvo la posesión del balón, algunas chances de gol pero le faltó un conductor para romper el esquema defensivo visitante.
Hubo dos jugadas polémicas en las que Pablo Dóvalo no siguió las sugerencias del VAR. La primera, a los cinco minutos, tras una falta Braghieri sobre Maciel, que aún estado cerca no cobró. La revisó y sólo amonestó a Braghieri. En la parte final, un penal de Valentini a Laucha Acosta, que tampoco había sancionado. La vio y mantuvo su primera mirada, en una clara muestra de autoridad aún en el error.
Tras la reanudación después del susto, Aldosivi fue un poco más ambicioso que en la primera parte y por primera vez logró poner en acción al arquero Monetti, que reaccionó bien ante una atropellada de Maciel primero y un remate de Silva después.
Sobre el final, a los 44 minutos, el local casi lo gana con ese cabezazo de Sand en el travesaño. Después, el gol de Silva. La derrota y el fondo de la tabla preocupa y mucho en un club poco acostumbrado a estar en esta situación. El ciclo de Kudelka será muy cuesta arriba.
Oscar Barnade/Clarín-Deportes
EMPATE EN VICENTE LÓPEZ
Con el antecedente del escandaloso partido frente a Patronato, Barracas Central visitó a Platense y esta vez el árbitro y el VAR no vivieron grandes sobresaltos.
El partido fue intenso y entretenido desde el comienzo con un nivel por parte de los equipos de fue de mayor a menor en cuanto a la generación de juego. El local, de a poco, se hizo dueño de la pelota, fue más vertical y el que más intentó buscar el arco rival. Barracas esperó y en la segunda parte el local lo encerró en su campo pero no tuvo claridad ni contundencia. Fue un cero repartido.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón