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Quién es Mariano Longo, el dueño de Airoset, sponsor de Racing

El empresario junto a Víctor Blanco durante la presentación oficial como el sponsor oficial de la Academia.

Faltan minutos para que comience la videoconferencia pero él ya está frente a la pantalla. Desde su casa, debido a la pandemia, negocia con sus clientes: las principales aerolíneas del mundo. Aspas, turbinas o hasta un motor completo, cualquier pieza que necesite un avión Mariano Longo la provee. En medio de la reunión, se pone la camiseta de Racing y muestra hasta donde llegó la marca. Su empresa es sponsor de la Academia. Después de años de trabajo, se dio el lujo de invertir en el club de sus amores.

Sin embargo, nunca lo planeó. Fue un sueño que comenzó a formarse previo a la final del Trofeo de Campeones, que Racing definía con Tigre en Mar del Plata. Longo se encontraba en Portugal y días antes del partido decidió viajar. Mientras buscaba un lugar en el estadio se cruzó con un aviso de la página -si querés ser sponsor clickeá- y enseguida pensó en su compañía, Aeroset: “Negociamos dos o tres meses con Víctor Blanco hasta que llegamos a un acuerdo. Siempre me imaginé estar en el pecho. No veo la camiseta sin nosotros en ese lugar”.

Así fue como, a fines de enero de este año, Longo se unió al equipo de toda su vida, una relación que espera que nunca termine. Porque cuando se trata de Racing, no hay límite que lo frene. Prueba de eso son los US$ 2.500.000 que el hincha ya invirtió en el club, al abonar completamente el primer año de contrato. A pesar del difícil contexto económico mundial, de la caída de sus ventas y que la mayoría de las aerolíneas están al borde de la quiebra, él no se replantea la decisión. “Voy a seguir en la camiseta de Racing hasta que me quede sin plata. Firmamos por dos años pero nuestra intención es quedarnos por siempre. Espero que todas las marcas que se peleaban el lugar, ahora se disputen la espalda (risas). Aspiro a que Aeroset esté en el pecho de Racing por mucho tiempo”, explica.

Aún con la frágil situación, no evalúa el costo de un segundo acuerdo y hasta ya lo da por hecho. Es tanto el delirio por Racing, que no le importa perder millones con tal de que Aeroset siga en la camiseta de su vida. Es más, la inversión, para que la marca aeronáutica defienda el celeste y blanco, ni siquiera le significa un rédito. “Aeroset es una extensión de mi vida, esto es un gusto que puedo darme. Racing tiene mucha exposición, pero comercialmente no me cambia nada. El tipo que compra una turbina no lo hace porque estás en el pecho de un club”, cuenta el fanático, quien se negó a sponsorear a Boca luego de ser contactado por un miembro de la comisión xeneize. Y agrega que mientras sea sponsor de la Academia, no analizará ninguna otra oferta dentro del fútbol argentino.

El fundador de Aeroset ahora está más involucrado con Racing que nunca. A pesar de que vive en Portugal, trata de no perderse ningún partido. Para su suerte, la liga argentina fue recientemente incluida en el paquete fútbol de su señal, y si no está en casa, usa su teléfono y lo ve por internet. Sin embargo, nunca los ve con una camiseta que tenga el logo de su marca. “No las uso porque no las quiero arruinar. El otro día tuve que lavar la negra y hasta usé shampoo de bebé para que no se estropeara”, destaca el empresario que siempre que puede viaja a la Argentina para ver a su club.

Once años atrás, no conocía nada sobre aviación. Trabajaba en la empresa de lapiceras Bic y fantaseaba con viajar mientras recorría países por Google Earth. Hasta unas vacaciones, en las que visitó a su hermano erradicado en Inglaterra, donde se enamoró del país y descubrió las oportunidades que este ofrece. Regresó a la Argentina para renunciar a su puesto de gerente de ventas, y volvió al viejo continente. Sin trabajo y sin inglés, ya que no entendía el idioma, decidió probar suerte.

Al principio, su única preocupación era hacerse entender. Por eso, comenzó a estudiar en Richmond, en el King St Institute. Las primeras dos semanas fueron duras, al punto que sólo comía hamburguesas, ya que no sabía pedir otra cosa. Con los meses, consiguió un puesto como asistente de ventas en AAR Corporation, una empresa de aviación. Si bien sólo había volado cuatro veces en su vida, y no tenía experiencia en el sector, comenzó a crecer en el rubro. La inquietud, por conocer más, lo llevó a pasar horas frente a la pista de aterrizaje mientras aprendía a identificar cada modelo de avión. Un año más tarde se haría cargo del mercado de toda Europa Central y su desempeño llamó la atención de otras compañías.

Así pasó a GA Télesis, la otra gran empresa de la misma industria, donde le ofrecieron crear y dirigir el departamento de motores. “Me sentía el Dios de la aviación, generaba ingresos de a US$ 4 millones cada dos meses. El problema fue que me encontré con un techo, no podía crecer más y eso no me gustó”, cuenta Longo. Un desacuerdo en el cobro de comisiones por ventas lo llevó a replantearse la situación y decidió crear su propia compañía.

A pesar de no tener el capital necesario, el paso ya estaba decidido. En poco tiempo creó el nombre, el logo y escrituró su marca. “La fundé con sólo 50 dólares”, ironiza, ya que ese era el precio del trámite. Mientras tanto, su trabajo en Télesis continuaba. Aprovechó el tiempo para aprender todo lo necesario y tantear qué harían los clientes si él decidiera fundar Aeroset. En su mayoría, la respuesta fue positiva y eso le dio el aliento para el siguiente paso. “Era 2013 y ya estaba listo para el traspaso. Así que junté los US$ 60.000 que tenía ahorrado y los invertí en piezas de fuselaje”, destaca el empresario de 41 años.

Siete años después, su compañía aeronáutica factura más de US$ 40 millones al año y esta valuada en US$ 250 millones. Al mismo tiempo dirige, desde 2015, una empresa de bienes raíces, llamada Pampas Holding, con 35 viviendas en todo el mundo. Lo que lo hace pensar en cómo siguió los consejos de su papá. “Mi viejo decía que había que laburar mucho, que había que hacer plata y ponerla en viajes y en ladrillos”, resalta el bonaerense que a los 15 años ya trabajaba en McDonald’s.

Ya erradicado en Portugal, espera el fin de la pandemia para volver a ver los partidos de la Academia. En su casa, tiene más de 30 camisetas para repartir entre sus clientes y proveedores, las cuales se llevó de su última visita al Cilindro de Avellaneda. Porque para el empresario, Aeroset y Racing van de la mano.

Clarín/Deportes

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