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Plácido Domingo cumple 80 años y lo festeja cantando a Nabucco

El tenor español enfrenta numerosas acusaciones en su contra.

Según contó el crítico y escritor Ettore Mo, cuando Luciano Pavarotti agonizaba, lo único que quería era escuchar la voz de Plácido Domingo. A 13 años de aquellos días, el cantante español, el mejor tenor de todos los tiempos -según una encuesta realizada en 2008 por la BBC- celebrará su cumpleaños 80 sobre un escenario y haciendo música, como nunca dejó de hacerlo durante más de 60 años, mientras intenta dejar en el pasado las acusaciones por acoso sexual que debió comenzar a enfrentar en 2019.

Hoy, el cantante brindará por su nuevo año de vida, y al otro día (viernes) interpretará el papel principal de Nabucco en la Wiener Staatsoper, sin audiencia, pero con cámaras que grabarán la actuación, que el domingo 24 será transmitida por el canal de televisión austríaco ORF III.

Definitivamente, ni el Covid-19 (contrajo la enfermedad en 2020 y se recuperó) ni las acusaciones de acoso parecen haber logrado detener la carrera de una leyenda de la ópera. Aunque sí la ensombrecieron, y no hay razones suficientes para asegurar que la cuestión sea un caso cerrado.

“¿Cómo le dices ‘no’ a Dios?”, contó Patricia Wulf que le había planteado Plácido. Wulf es la única cantante, junto con Angela Turner Wilson, que se animaron a dar sus nombres cuando, en 2019, acusaron al cantante. Wulf lo describió como “un depredador”, que la persiguió hasta conseguir acostarse con ella en los ’80.

Primero fueron nueve mujeres quienes apuntaron contra el músico, ocho de ellas cantantes y una bailarina, de las cuales solo una dio la cara públicamente. Todas coincidían en que fueron víctimas de acoso sexual por parte de Domingo, quien las incitaba a tener relaciones sexuales a cambio de favores laborales.

Poco tiempo después, otras once ofrecieron sus testimonios en contra del músico a Associated Press; entre ellas la cantante Angela Turner Wilson, que compartió cartel con él cuando tenía 28 años, en la Ópera de Washington. Wilson relató cómo Domingo le manoseó con fuerza los pechos mientras se estaba maquillando en el camarín.

Las cancelaciones de los contratos no tardaron en sucederse alrededor del mundo. En España retiraron su nombre de la Escuela de Perfeccionamiento del Palau de les Arts, y el Ministerio de Cultura le cerró las puertas del Teatro de la Zarzuela, tal vez una de las cosas que más le dolió al cantante por el significado especial que ese teatro tuvo en su vida y en la de su familia.

Pero lo cierto es que mientras en los Estados Unidos le cancelaron todos los contratos, del mismo modo que sucedió en Tokio, en el resto de Europa sus compromisos en los grandes teatros europeos (Covent Garden, La Scala, la Ópera de Viena, la Ópera de Baviera) siguieron en pie. De hecho, en su página oficial están anunciadas sus próximas actuaciones para este año en Moscú, París, Suiza, Alemania. En mayo, cerrará la primavera en Italia dirigiendo Messa di Requiem de Verdi en el Teatro Municipale di Piacenza. Los pronósticos más agoreros habían decretado que en los Estados Unidos Domingo no tendría apoyo alguno y que, en caso de que su carrera continuara, tendría que hacer foco en Rusia y en Asia. Una parte se cumplió; la otra, no tanto.

En tanto, Domingo emitió en un principio un comunicado en el que sugirió que siempre había creído que sus “interacciones y relaciones” habían sido “bienvenidas y consensuadas”; y en febrero de 2020 pidió perdón a las mujeres que lo acusaron, por “el dolor” que les había causado, asumiendo toda la “responsabilidad” por aquellas acciones.

Nicoletta Mantovani, viuda de Luciano Pavarotti, se negó a borrar el testimonio de Domingo del documental sobre su marido, que contó con dirección de Robert Zemeckis. La escritora feminista disidente Camille Paglia también alzo su voz y citó el caso de Plácido Domingo en una nota para ABC de España como ejemplo del estado de locura de las redes sociales ejerciendo el rol de la justicia e impartiendo sentencias de muerte civil.

“Cuando se trata de un grandísimo artista como Plácido Domingo se produce un derrumbe de nuestra cultura. La gente ya no es capaz de diferenciar entre un hombre horrible como Harvey Weinstein y un gran artista como Plácido Domingo”, declaró. Y agregó: “Si hay pruebas concretas, lo acepto. Ahora bien, alegar que algo ocurrió sin aportar pruebas… No es así como deben funcionar las democracias modernas. No se pueden dejar de lado la equidad y la justicia porque estemos en medio de una cruzada política. Eso está pasando, el caos es absoluto”.

En ese marco, Domingo declaró sentirse arrepentido de haberse mantenido en silencio durante demasiado tiempo, y aseguró que de ningún modo abusó alguna vez de una mujer. Como sea, una parte del público y algunas instituciones europeas no parecen dispuestas a darle un adiós definitivo a la leyenda octogenaria de la ópera, con una carrera llena de hitos que tanto disfrutan citar sus seguidores: ningún intérprete de ópera cantó tantos papeles como él (alrededor de 150 en total) en más de 3.500 funciones, ni tuvo tantos años de continuidad en los principales teatros del mundo.

En los ’90 en Viena lo aplaudieron durante una hora y media y salió a saludar cien veces, marcando probablemente un récord en la materia. Pocos cantantes logran la veracidad dramática de sus interpretaciones. Y aunque cantó con todas las divas de la lírica, le quedó pendiente un proyecto con María Callas, que provocó la mayor frustración de su carrera. Ambos cenaron juntos en París en los ’70, hablaron de hacer La Traviata, Cavalleria Rusticana, Fedora… Pero las dudas que atravesaba la diva estadounidense sobre su vida y su carrera truncaron el proyecto.

Polifacético como pocos, primero tenor y luego barítono, Domingo es un cantante con un amplísimo repertorio operístico -extendido también a la música popular: rancheras, tangos, boleros-, también director de orquesta, y se desempeñó como director de dos compañías de ópera (en Los Ángeles, fundada por él, y en Washington); al mismo tiempo que se encaramó como líder del proyecto Operalia, un concurso fundado por él del que surgieron nuevas voces, entre ellas la de la soprano argentina Virginia Tola.

Pero, tal vez, su gran mérito es haber convertido a la ópera en un fenómeno de masas, y haber marcado un antes y un después en el género a partir de la popularidad que alcanzó la propuesta de Los 3 tenores, que integró junto a Luciano Pavarotti y José Carreras y que con su combinación de obras líricas y canciones populares alcanzó una proyección de carácter universal.

Hoy, en un momento de la vida en el cual la mayoría de los cantantes piensa en su retiro, Plácido Domingo continúa proyectando una carrera que, aún ensombrecida, pretende eludir el ocaso.

Laura Novoa/Clarín

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