
Del festejo de su título 73 a la eliminación de la Copa Argentina, sin escala. Un Boca totalmente alternativo quedó afuera por penales tras iguabió lar 1-1 en los 90 minutos con un Patronato que vive un momento muy particular: descendió a la Primera Nacional, pero jugará la final ante Talleres, el domingo en Mendoza, con la posibilidad de ganar el primer título de su historia.
¿Desestimó esta competencia Hugo Ibarra? Para nada. Consideró que debía enfrentar esta semifinal con hombres frescos y por eso, a modo de estrategia, cambió a los once jugadores para darles descanso a los protagonistas del infartante desenlace del torneo. Hasta a Agustín Rossi sacó para poner a Javier García pensando en que si pasaban había que disputar la final en un par de días.
Prefirió correr riesgos Facundo Sava en San Juan. Sorprendió al ver la postura de Patronato. Se esperaba que vistiera un 4-4-2 clásico, pero salió a jugar con un 3-4-1-2, con Raúl Lozano sumándose a la línea de volantes y Jonás Acevedo corriéndose a la posición de enlace. Así, los de Paraná defendían tres contra tres y quedaba Sebastián Villa con bastante campo libre para aprovechar.
El colombiano tuvo un par de situaciones. Primero enganchó hacia adentro y remató de derecha. Tapó Facundo Altamirano sin dar rebote. Y después entró por afuera l área y buscó definir al segundo palo, pero la pelota se fue apenitas afuera.
Sava sabía que esto podía ocurrir, claro. Pero optó por arriesgarse para tener más gente en ataque y que también la defensa de Boca quedara mano a mano con sus delanteros. Y eso pasó. Y cuando pasó, Patronato lastimó. Sebastián Medina, que ya había probado con un disparo desviado, fue rápido para asistir a Marcelo Estigarribia, quien se escapó entre los dos centrales rivales. Facundo Roncaglia tuvo un error de cálculo y se lo comió el delantero del Patrón, que definió ante la salida de Javier García.
Daba el golpe el conjunto del Colorado. Sus planes se cumplían a la perfección. Es que más allá de esas corridas de Villa, los de la ribera no contaron con otras situaciones de jugada que generen riesgo en una primera parte realmente pareja. Un tiro libre de Martín Payero que sacó con sus puños un atento Altamirano casi se mete en el primer palo.
Con el resultado a favor, Sava cambió para el complemento y ahora sí planteó dos líneas de cuatro para apostar a defender el triunfo. Ibarra, en tanto, empezó a meter a los titulares: adentro Oscar Romero, Langoni, el pibe Morales. Le costaba igual entrarle a Patronato. Y se encomendó a la carta de siempre: Villa.
El colombiano reemplazó con sus individualidades la ausencia de un colectivo de juego. Franco Leys lo bajó entrando al área y el árbitro Yael Falcón Pérez no dudó en sancionar el penal que el propio Villa cambió por el empate.
Los de Paraná pudieron volver a ponerse arriba porque Quintana y Justo Giani desviaron sus cabezazos y porque Javier García le sacó un remate a Estigarribia. De a poco se fueron cargando de amarillas los dirigidos por Sava. Cortando con infracciones buscaron enfriar a un Boca que se le venía en los último minutos. Así aguantó y forzó los penales.
Altamirano se lo tapó a Romero, convirtió Acevedo, también Langoni y Estigarribia. Altamirano le ahogó el tiro a Varela y García a Giani. Sandez y Cobos anotaron. Y Altamirano se transformó en héroe al atajar el último penal a Villa.
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TALLERES SUPERÓ A BANFIELD EN EL COLOSO ROSARINO
Una jugada. Un pelotazo defensivo para buscar arriba a un compañero ante el asedio del rival: una acción obligada, prima hermana del revoleo. El envío de Matías Catalán cruzó el medio y llegó a la zona que controlaba Alejandro Maciel y al que llegaba a la carrera Michael Santos. El defensor de Banfield tuvo un yerro fatal que aprovechó el delantero que intentó cruzar al segundo palo ante la salida alocada de Facundo Cambeses, que no pudo evitar el gol.
Los dos equipos habían tenido sus situaciones de mayor o menor exigencia para los arqueros, pero ninguna que hiciera suponer que el partido se resolviera antes de los penales.
El partido tuvo un contexto melancólico para los amantes del fútbol: un estadio repleto con simpatizantes de los dos equipos. La multitudinaria presencia de hinchas de la T que ocutodo lo que tuvieron disponible en el Marcelo Bielsa, y el sector de Banfield, ayudado por una campaña del club que solventó los micros para la llegada de sus socios.
Pero la multitud también recordó por qué cada vez hay menos hinchas en las canchas: los simpatizantes cordobeses le tiraron un zapatillazo a Nicolás Bertolo cuando se disponía a sacar un lateral o las bengalas encendidas al campo de juego que interrumpieron el encuentro.
Comportamientos antisociales aparte, el partido tuvo pasajes interesantes más allá de las pocas situaciones que se contaron. El técnico de Banfield, Javier Sanguinetti, debió motorizar algunos cambios por lesiones: reemplazó a Luis Mago por un golpe en el rostro y Bertolo por una lesión en el gemelo izquierdo.
Los cambios más llamativos fueron los de Javier Gandolfi, dos a cinco minutos de la finalización de la primera parte. Uno de los que dejó la cancha, sin estar lesionado, fue Julio Buffarini, que no había sido de gran valía para frenar los esporádicos avances del Taladro por su carril.
El Taladro apeló a un 4-4-2 que pocas veces modificó. Intentó el control del medio, algo que por momentos logró, pero falló en el intento de consumar un ataque coordinado. Hizo poco para lograr la diferencia.
Talleres, por su parte, también sostuvo cuatro futbolistas en el fondo, pero le puso al medio una dinámica distinta a partir de las variantes: a los 17 minutos del segundo le quedaba solamente una modificación posible, que utilizó a cinco del final para reemplazar a un extenuado Santos, que pidió el cambio por cansancio.
Al equipo de Sanguinetti el gol en contra le cambió los papeles. Se desesperó, como si dentro de la cancha los 12 minutos restantes se escurriesen con otra velocidad. Si no hubo rojas, fue porque Germán Delfino decidió resolver todo con amarillas.
Sanguinetti deberá pensar en refuerzos para el torneo que se avecina, ya que lo comenzará con un promedio apenas algo mejor que aquellos que están más comprometidos.
Gandolfi, en tanto, deberá resolver si acepta la propuesta que le hicieron en Talleres para seguir al frente del equipo. El entrenador espera la definición de River en la contratación de Martín Demichelis como DT, que lo llevaría como ayudante. Con Talleres en la final de la Copa, deberá considerar si quiere ser el protagonista principal, o un actor de reparto en el Millonario. Pero antes, jugará su primera final. Y hay un premio gordo esperando.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón