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Palmeiras-Santos definen la Copa Libertadores en el Maracaná

Argentina y Brasil quedarán igualadas con 20 conquistas.

Será el partido que ponga fin al calendario futbolero 2020 de Sudamérica postergado por los efectos de la pandemia. Y será una bisagra en un siglo en el que los que grandes del continente se hicieron cada vez más grandes. Entre 2000 y 2019, solo dos veces festejaron los colombianos, con los títulos de Once Caldas (en 2004, ante Boca) y Atlético Nacional (2016); una vez hubo consagración paraguaya con el título del Olimpia de Nery Pumpido en 2002 y otra ecuatoriana con el campeonato de la Liga de Quito que comandaba el Patón Bauza en 2008. Todo el resto de los festejos quedó dividido entre argentinos y brasileños, con ocho títulos por lado. Algo así como el Bover de Sudamérica. Esta vez, la final de la Copa Libertadores será la del Boca-River frustrado, la que se muda por completo a Brasil para enfrentar, desde las 17 (ESPN) a Santos y Palmeiras con el Maracaná como marco ideal.

Palmeiras, que viene de mostrar dos caras en una sufrida clasificación en semifinales frente a River, irá en busca de su segunda Libertadores en la que será su quinta final en el torneo. El conjunto paulista levantó la Copa en 1999 y se le escurrió en las definiciones de 1961, 1968 y 2000.

Santos, que superó con autoridad en la serie a Boca, busca agrandar su historia copera y ser el primer tetracampeón brasileño. Llegó a la gloria en la época dorada con el Rey Pelé y las consagraciones en 1962 y 1963, y en 2011, con Neymar como heredero. Para Santos también será su quinta final, tras haber dejado escapar el título en 2003 contra Boca.

No se podrá hablar de proyectos. Tanto Cuca como Abel Ferreira llevan menos de seis meses en cada club e hicieron camino al andar, con la pandemia de por medio. Son diferentes en la teoría pero bastante parecidos en la práctica.

Al experimentado DT de Santos, lo llamaron en agosto del año pasado para iniciar su tercer ciclo en el club.

Tiene 57 y el mote de “bombero” encajaba justo en un club en el que el presidente debía irse a través de un impeachment, la FIFA le prohibía realizar incorporaciones debido a las deudas acumuladas, y varios futbolistas iban a la Justicia para exigir su salida. El joven entrenador de Palmeiras aterrizó en San Pablo en noviembre. Con 42 años, tenía la misión de reemplazar nada menos que al ex técnico de la selección, Vanderlei Luxemburgo. Ferreira extiende la tradición de técnicos portugueses que dio réditos en el fútbol brasileño con Paulo Bento (Cruzeiro), Jesualdo Ferreira (Santos) y Ricardo Sá Pinto (Vasco da Gama).

El ejemplo más fresco es el de Jorge Jesus, un espejo ideal para mirarse ya que en la última edición de la Libertadores llegó a Flamengo en octavos de final para reemplazar a Abel Braga y terminó ganando el título.

No es casualidad que dos meses antes de su arribo a Palmeiras, Ferreira haya conseguido un triunfo que hizo ruido en Brasil: en fases previas de Champions League el PAOK Salónica que dirigía eliminó al Benfica de, justamente, Jorge Jesus.

Enderezar rápido el barco, recomponer la confianza de los referentes y sobre todo darle lugar a los juveniles. La misma receta dio frutos en Santos y Palmeiras para llegar a la final que todos quieren en América.

En Santos volvieron a escena los “Meninos da Vila”. El término que remite a los juveniles que crecen en las inferiores de Vila Belmiro tuvo su origen a fines de los 70 cuando el equipo, al igual que ahora, no estaba en condiciones de reforzarse y Chico Formiga, su DT, se inclinó por el semillero del que ya había salido Pelé y lo siguieron Juary, Pita y Ailton Lira, entre otros.

El legado continuó en la era moderna con Neymar, Robinho, Rodrygo, Gabigol, Elano, Diego Ribas y Ganso.

Y los nuevos frutos de la Vila son la base de este equipo: el delantero Kaio Jorge (19 años) el volante externo Lucas Braga (24) o el enorme zaguero Lucas Veríssimo (25) que ya fue vendido al Benfica en 6,5 millones de euros y jugará su último partido con la camiseta del Santos.

Puede pararse con un 4-2-3-1, como lo hizo en la Bombonera, con Marinho, el venezolano Soteldo y Lucas Braga por detrás de Kaio Jorge y la idea de bloquear líneas de pase y apostar a la salida rápida con el rival mal parado. O amoldar los mismos nombres a un 4-3-3 con Braga de volante, como en la revancha en Brasil que ganó 3-0.

Del lado de Palmeiras también hay una buena combinación de experiencia y juventud. Atrás, sostienen el arquero Weverton (33) y una línea de tres con Marcos Rocha (32), Gustavo Gómez (27) y Alan Empereur (26). Del medio hacia adelante aparecen los chicos del club Gabriel Menino (20), Patrick de Paula (21) y Danilo (19). Y arriba son letales Luiz Adriano, con cinco goles en la Copa, y Rony, con igual cantidad de gritos y además 7 asistencias en 10 partidos.

Desde 2006, cuando Inter le ganó a San Pablo, no llegaban dos brasileños a la final. Justo cuando el Maracaná fue definido como el escenario de la definición. Justo cuando había que inclinar la balanza entre argentinos y brasileños para ver qué país era el más ganador del certamen en el siglo que se acaba de ir.

La bandera celeste y blanca esta vez la lucirán solo los árbitros. A Boca y a River les toca mirar la final por televisión con la amarga sensación de haber quedado en la orilla.

Clarín/Deportes

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