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Nodirbek Abdusattorov, de 17 años, destronó a Carlsen en el ajedrez rápido

El campeón del mundo noruego se rinde ante el prodigio uzbeco.

Maribor, Eslovenia. Noviembre de 2012. Nodirbek Abdusattorov arrasa en el Mundial de ajedrez de la categoría de menor edad, con 8 años y dos meses. Dos años después, el niño queda segundo en el Mundial Sub 10 de Durban, Sudáfrica, donde el argentino Alan Pichot se consagra campeón Sub 16. Hacia fines de 2017, el uzbeco se convierte en el segundo gran maestro más precoz de la historia, a los 13 años, un mes y 11 días. Un prodigio, claro. La confirmación llegó en los últimos días de 2021: destronó a Magnus Carlsen y se convirtió en el campeón mundial de ajedrez a ritmo rápido más joven de todos los tiempos.

Cuando lo que comienza como un juego poco a poco se transforma en una pasión por entender que también se puede hacer arte al mover las piezas sobre un tablero de 64 casillas, algo muy grande puede suceder. Y así se construyó la carrera de este portento que usa lentes y no parece inmutarse ante lo que logró en Varsovia: ganarle en la 10° ronda al mismísimo Carlsen (ver “La partida”), defensor del título, y vencer en el desempate de partidas a ritmo relámpago al ruso Ian Nepomniachtchi, retador del noruego en el reciente match por el título disputado en Dubai.

“Estoy feliz pero cansado. Venía de dos éxitos en torneos previos y me sentía bien al llegar a este Mundial. Esperaba poder ganar, pero también esperaba haber jugado mejor”. Con esta humildad y perfil bajo, aun a sabiendas de su gran presente, habló Abdussattorov ya como campeón en la capital polaca. Su inglés es limitado; no así sus recursos sobre el tablero.

Diciembre pasado había comenzado a tope para el adolescente porque en España conquistó los Abiertos de El Llobregat (7 puntos en 9 ruedas) y de Sitges (8 en 10), y ascendió al 95° puesto del ranking.

Y en las 13 rondas del Mundial, donde cada jugador tuvo 15 minutos por partida, más un incremento de 10 segundos por movida, el uzbeco de 17 años les ganó a tres top ten (Carlsen, el estadounidense Fabiano Caruana y el armenio Levon Aronian), perdió un solo duelo y sumó 9,5 unidades, al igual que Nepomniachtchi, Carlsen y Caruana.

El reglamento estipulaba que los dos con mejor sistema de desempate jugarían un match blitz final a 3 minutos, más 2 segundos por movida. Pues bien, entabló la primera partida con Nepo y le ganó la segunda con solvencia, incluso después de obviar un mate en dos.

Los flashes, las cámaras, los streamings de época y miles de caracteres en sitios especializados en ajedrez se centraron en Abdusattorov. Era lógico. Viva el rey. Pero el logro de este joven se elaboró con el paso del tiempo, a conciencia y con pequeños pero gigantes pasos que le permiten disfrutar este título.

No hay que ser un genio para recordar lo que la escuela soviética le ha dado a la historia del ajedrez. Y Uzbekistán, una de las ex repúblicas socialistas, no le escapó a esa tradición y la continuó ya independiente desde septiembre de 1991, con la implosión de la URSS.

Rustam Kasimdzhanov tuvo el privilegio de jugar el torneo de su vida en el momento indicado: Garry Kasparov se había separado de la Federación Internacional y el uzbeco ganó el Campeonato Mundial de la FIDE en Libia, en 2004. Había nacido en 1979 en Tashkent, capital de su país, donde el 18 de septiembre de 2004 nacería Abdusattorov.

Más allá de su título mundial Sub 8 en 2012, el niño hoy campeón de ajedrez rápido dio que hablar fuerte por primera vez cuando tenía 9 años y en el Memorial Georgy Agzamov, en su ciudad natal, derrotó a dos grandes maestros: el bielorruso Andrey Zhigalko y el kazajo Rustam Khusnutdinov.

Por eso no asombró cuando en el ranking mundial de abril de 2015 se convirtió en el más joven en llegar al top 100 de los juveniles: tenía apenas 10 años y medio.

Logró su primera norma de gran maestro en el Memorial Chigorin 2016 (octubre), donde llegó a los 7 puntos en 9 rondas, con tres victorias sobre los GMs Benjamin Bok, Kirili Stupak y Alexandr Fier. La segunda la obtuvo en agosto de 2017 en el Masters de Abu Dhabi, donde sumó 6,5 en 9 ruedas y terminó invicto, con triunfos sobre los GMs Mads Andersen y Luka Paichadze. Y dos meses después finalmente consiguió el título máximo del ajedrez tras su actuación en el Memorial Chigorin (6,5 en 9), donde venció a los GMs S. P. Sethuraman y Evgeny Levin.

La escalera al cielo se transitó peldaño a peldaño. Y en el Mundial blitz de Moscú 2019, el uzbeco de entonces 15 años tuvo a maltraer a un Carlsen que lograría la triple corona en ese año. El noruego apenas arañó entonces las tablas ante el precoz Abdusattorov.

Dos años después, a ritmo rápido, el rey del ajedrez le extendió la mano derecha al adolescente de 17 tras una partida vibrante en Varsovia. Fue su única derrota en el torneo y el preámbulo del título del uzbeco. Todo dicho.

Hernán Sartori/Clarín

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