Inicio / Cine / Murió Max Von Sydow, el actor sueco que fue figura en Europa y Hollywood

Murió Max Von Sydow, el actor sueco que fue figura en Europa y Hollywood

Protagonizó obras cumbres de Ingmar Bergman e importantes producciones estadounidenses.

Un gran actor, una de las figuras más carismáticas del cine europeo, que fue para Ingmar Bergman un “alter ego” inconfundible, desaparece con la muerte del sueco Max Von Sydow, nacido en Lund el 10 de abril de 1929 y fallecido el domingo en París, a los 90 años.

Lund es una pequeña y atractiva ciudad de la costa sueca. También, una de las más antiguas. Allí, el 10 de abril de 1929 nació quien se convertiría en uno de los más importantes actores surgidos de las escuelas suecas, que alcanzó la consagración bajo la guía del más notable de sus directores -Ingmar Bergman-, pero que también fue convocado para los géneros más populares. Si Max von Sydow fue el caballero Block que enfrentaba a la Muerte en una partida de ajedrez en esa obra monumental de Bergman llamada El séptimo sello, Von Sydow también cautivaba a chicos y grandes en otros registros: Flash Gordon en 1980, El exorcista, Conan, el bárbaro y, bien pasado sus 80 años con el personaje de Lor San Tekka en Star Wars: El despertar de la Fuerza”.

Max von Sydow provenía de una familia acomodada de Lund, su padre Carl Wilhelm era etnólogo y docente universitario, mientras su madre fue la baronesa Greta Rappe. De chico se vio atraído por la actuación, que comenzó a ejercer en la Escuela Catedrática de Lund y, una vez concluidos los estudios secundarios, llegó al Dramaten de Estocolmo. Pero había pasado por ciudades como Norrköping, Helsingborg y Malmöe (cuenta que allí conoció a Bergman).

El teatro era la pasión de Max von Sydow y recordaba que “allí los actores trabajan juntos, con todo el personal y con el director, es una experiencia más intensa”.

Fue Alf Sjöberg quien le ofreció sus primeros papeles en el cine: Sólo una madre ( Bara en mor, 1949) y Señorita Julia (1951). Y enseguida comenzó la “sociedad” con Bergman, que tendría capítulos fundamentales como El séptimo sello (1957) y La fuente de la doncella (1960), aunque abarcó una decena de títulos más y otras películas en las que el famoso director se desempeñó como guionista ( Con las mejores intenciones, de Billie August, en 1992, por ejemplo).

Así, Von Sydow participó de la “generación Bergman” y de la época dorada de la cultura cinematográfica sueca, junto a nombres como Liv Ullman, Bibi Andersson o el director de fotografía Sven Nykvist. Una ola de creadores excepcional.

El séptimo sello se convertiría en un clásico de la trayectoria de Bergman, anticipando los temas que desplegó en su “filosofía”: la Muerte, el Amor, la Angustia, la Búsqueda de Dios. Ambientada en una Europa medieval, Von Sydow se consagra allí como el caballero Block, que regresa de las Cruzadas. En la misma época, Bergman le concedió a Von Sydow otra de las películas que están consideradas entre las más prestigiosas de su carrera, conocida entre nosotros como Cuando huye el día. Se filmó justamente en Lund, la ciudad natal del actor.

Su sobriedad, versatilidad y hasta imponencia física -medía 1,93 m- le valió a Max von Sydow ser convocado por los grandes directores de su época: se dio el lujo de filmar con Woody Allen en Hannah y sus hermanas (1986), con David Lynch en Duna (1984), con Spielberg en Minority Report (2002), con Scorsese en La isla siniestra (2010) , con Ridley Scott en Robin Hood, con Bertrand Tavernier en La muerte en directo. En dos oportunidades fue candidato al Oscar: la primera, por esa obra maestra de August, Pelle, el conquistador (1987) y la segunda -como secundario- por Tan fuerte y tan cerca, de 2011, una película centrada en la tragedia del 11-S.

Esta fue dirigida por Stephen Daldry. Y Von Sydow hace el personaje de un anciano mudo, refugiado en la casa del chico que ha perdido a su padre en el atentado. “Allí me acordé del 11-S, cuando yo iba con mi mujer por una carretera sueca y me contó mi hijo, por teléfono, lo que acababa de ocurrir. Nos pasamos el resto del día delante de la televisión sin poder creer lo que estábamos viendo”, contó.

Pero junto a aquellos papeles de “cine de autor”, alternaba con las obras populares. Así se lo vio como el Padre Merrin en El exorcista para llegar también a Conan, el bárbaro, junto a Arnold Schwarzeneger, a una de las películas de la serie de James Bond ( Nunca digas nunca jamás, en 1983), o antes en Flash Gordon (1980). Y su personaje en Star Wars, además de participaciones en populares series de TV como Games of Thrones y Los Tudor.

“Lo bueno de una carrera larga es que haces de todo. Tenemos que desarrollar la habilidad de hacer buenas películas, para mí no hay géneros superiores o inferiores. Sólo merece la pena hablar de si una película tiene valores o no, si entretiene o no”, explicó. También señaló, cuando le llegaban papeles para “el gran público”: “Lo importante es seguir trabajando. A veces me ofrecían guiones de padres o abuelos enfermos. Muy aburridos. Así que si aparecía Game of Thrones o Star Wars me emocionaba. Yo quiero cosas menos serias, divertirme. Ya bailé demasiado en el teatro y poco en el cine”.

La trayectoria de Von Sydow abarca más de un centenar de películas y hay que citar entre ellas su participación en Los tres días del cóndor (1975) con Robert Redford y Faye Dunaway bajo la dirección de Sydney Pollack, El desierto de los tártaros al año siguiente y Escape a la victoria (1981) junto a figuras del cine… y del fútbol.

Max von Sydow estuvo casado con Cristina Olin, desde 1952 hasta su divorcio cuatro décadas más tarde. En 1997 volvió a casarse con Catherine Breley y se radicó en Francia, tomando la doble nacionalidad.

Clarín/Espectáculos

Compruebe también

Pakapaka cumple 10 años y renueva su programación

Que diez años no es nada. Pero es mucho. El 17 de septiembre de 2010 apareció …

Comienza el Festival Mira Pa´cá, a puro cine latinoamericano

Que al cine latinoamericano le cuesta encontrar espacios de visibilidad no es ninguna novedad. Se trata, por …

Dejanos tu comentario