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Martin Barre, violero de Jethro Tull, tocará mañana en el Teatro Coliseo

Barre presentará el show titulado 50 años de Jethro Tull.

¿Ícono de la guitarra? ¿Héroe del rock progresivo? ¿El violero más influyente en las últimas cinco décadas para las nuevas generaciones? ¿Un virtuoso? ¿Un distinto? Todos esos adjetivos caben en la fisonomía artística de Martin Lancelot Barre. O simplemente Sir Lancelot. Como aquel valiente caballero del Rey Arturo, sí.

Muchos lo han categorizado como un verdadero off the wall (fuera de serie). Comenzando por sus mismos colegas, claro.

Cuando Martin Barre se levanta a la mañana, lo primero que hace no es lavarse la cara ni desayunar. “Lo primero que hago es enchufar mi guitarra y tocar algo de rock”, dice. Y lo hace todos los días, a sus 72 años.

Si tuviéramos que elegir uno solo de sus tantos riffs emblemáticos en la guitarra, allí está ese comienzo oscuro, misterioso y ominoso de Aqualung, que abre el disco homónimo de 1971, un clásico de esa banda que el planeta entero conoce como Jethro Tull. Ah, porque Barre fue el guitarrista solista de los Tull de 1968 a 2011.

Precisamente, el motivo de su visita a Buenos Aires, para tocar mañana jueves en el Teatro Coliseo será presentar un show titulado 50 años de Jethro Tull.

Barre ha sido el segundo miembro más antiguo de Jethro Tull. El primer lugar está reservado al líder y cantante Ian Anderson, con quien no estaría en las mejores condiciones de amistad.

“Ustedes son muy afortunados de tener a dos jugadores como Messi y Maradona, realmente”, dispara el músico desde el otro lado de la línea.

-Sin dudas. ¿Y a cuál elegirías?

-No podría elegir entre ambos porque los dos se han convertido en leyendas. Es como preguntarme si prefiero a Eric Clapton o a Jimi Hendrix. ¿Por qué debería elegir? ¡Me quiero quedar con los dos!

-Te gusta el fútbol…

-Me gusta mirar fútbol, pero no lo juego. Lo jugué en la escuela. Me gusta la mecánica y las habilidades del juego, lo veo sin que me importe mucho quien juega. En las giras, por ahí en algún hotel, miro algún partido. -Entiendo, pero como buen inglés recordarás aquel partido entre Inglaterra y Argentina, en México ‘86… -Hmmm, no, no lo recuerdo… Te digo, no soy un gran fan del seleccionado inglés, o del Chelsea o el Liverpool. Me gusta más ver el fútbol sudamericano, la Selección argentina o un partido entre Chile y Bolivia. No creo que el fútbol inglés sea el mejor del mundo.

Desde su habitación del hotel en San Pablo, Brasil, donde comenzó el tramo de la gira que lo trae a Buenos Aires, Martin habla con su acento british y tose. Tose bastante. ¿Habrá que preocuparse? “Estoy cansado de escuchar que me pregunten por qué dejé Jethro Tull. ¡No hice eso!”, se queja.

-Entonces, ¿qué fue lo que ocurrió?

-Ian (Anderson, el cantante original, fundador y y multi instrumentista del grupo) quiso terminar. Quiso parar la banda por completo. Tengo 40 años de fantásticos recuerdos, y amaba tocar con los músicos en la familia Tull. Para mí fue un enorme shock cuando me enteré. Yo ya había hecho discos solistas y giras con mi banda en paralelo. Tenía un pie en ese otro proyecto, pero se me movió el piso. Y sólo tuve un mes para reorganizar mi vida desde cero. Es verdad que ahora soy libre, pero no buscaba esa libertad.

-Igual se te nota contento, pleno con tu proyecto propio.

-Estoy contento con lo que pude hacer luego. Ahora es mi cara en los carteles, para bien o para mal. Me gustó haber tenido ese desafío. Me encontré diciéndome a mí mismo: “Bueno, vamos. Escribís música, ¿no? Has escrito algunas canciones, ¿verdad? Muy bien: entonces, andá al estudio y mostrarle a la gente lo que tenés”.

-¿Cómo es que te bautizaron Martin Lancelot?

-Ah, bueno, es que mis abuelos eran franceses, ¿sabés?

-No es un nombre muy rockero. Tampoco tenés un aspecto rockero como podrían tener otros músicos de tu generación, como los Rolling Stones.

-Puede ser, pero con mi banda nos divertimos mucho. Y también depende de lo que quieras hacer. Para tener diversión no necesitás una legión de mujeres o drogas. Yo soy casado, tengo hijos y tengo varios hobbies. Me gusta correr cada día, juego tenis… Y con respecto a las mujeres, cuando miro a una chica linda pienso que podría ser mi hija. Y ahí se termina todo.

-Vos ya habías estado en Sudamérica, y también en la Argentina. ¿Qué conocés de nuestra música?

-Bueno, los fans me dieron una enorme cantidad de CDs las veces que estuve. Escuché grupos verdaderamente asombrosos. Me han hablado mucho de la música de Piazzolla, pero aún no he tenido tiempo de escucharlo. Una deuda pendiente ¿no?

-Y, sí. En algunos solos tuyos, sobre todo de tu última parte como solista, se escucha como que tocás jazz. ¿Te gusta el jazz?

-Ah, ¡no! No sé tocar jazz. Nunca lo toqué, pero puedo hacer que suene algo parecido. También puedo tocar country, pero es simulado. Y puedo fingir que toco música clásica. Es fácil copiar, y yo copio mi propia versión. -Hace pocos días Genesis anunció su regreso a los escenarios, después de trece años. ¿Qué pensás de eso? -¿Genesis? ¿Se juntan de nuevo? Te enteraste vos antes que yo… Soy amigo de Phil (Collins); hemos tocado juntos. Son grandes músicos. Es una muy buena noticia.

-Tocaste con Paul McCartney. ¿Es tan obsesivo con la música como dicen?

-Eso fue… Increíble. Imaginate estar tocando con uno de tus héroes. Y sí, tenés que ser obsesivo, porque si no las cosas no funcionan.

-En tu banda toca Adam Wakeman, el hijo de Rick. ¿Lo conociste a través del padre?

-No, lo escuché tocar varias veces en vivo, y me encantó. Es un enorme músico que ha tocado con Ozzy (Osbourne) y con Black Sabbath. Hace a la perfección las partes del tecladista John Evans.

-Aquí en la Argentina las primeras bandas y solistas de blues fueron influenciados por el blues inglés antes que el americano.

-Eso sucedió en muchos países. Supongo que fue la gran influencia de Beatles y Stones. Pero también es que en Inglaterra hay enormes músicos de blues, como Peter Green, Jeff Beck, Clapton… No es sencillo tocar los blues. Parece fácil, pero no lo es. -¿Qué podemos esperar en tu show? -Básicamente, las grandes canciones de los años ‘60 y ‘70. De discos como This Was, Stand Up, Aqualung, Thick as a Brick, Benefit, Heavy Horses. Es un gran show, te lo aseguro

-Hace pocos días Ian Anderson dijo que el único Jethro Tull que existe es el suyo, el que hace con su banda.

-Yo soy una persona muy feliz. Y creo que Ian también lo es. Para mí, el resultado final ha sido bueno, pero tuve que sortear muchos obstáculos. Yo toco el material de Jethro Tull con mis propias versiones. Pero no soy Jethro Tull. Yo soy Martin Barre.

Eduardo Barone/Clarín

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