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Los chicos se suman a la Ópera (literalmente) en Hansel y Gretel. Entrada libre

A medida que transcurre la obra se incorporan gradas en el escenario para sumar a los espectadores.

“Los clásicos, sean cuentos o música, necesitan reversiones (tanto como nuevas audiencias) para que nos permitan reflexionar sobre nuestra realidad. Hoy las tentaciones son otras, pero el desequilibrio entre la carencia y el exceso sigue vigente. Y Hansel y Gretel nos obliga a pensar una nueva ópera para una nueva generación de espectadores”. Así explican sus creadores el punto de partida para esta muy particular versión de la ópera de Engelbert Humperdink y Adelheide Wette, sobre el cuento de los hermanos Grimm. Que sitúa a esos niños abandonados y expuestos al peligro no ya en un lejano bosque sin tiempo, sino en un aquí y ahora concreto, tan duro como cotidiano. Pero que, al mismo tiempo, habilita un relato fresco, divertido, y con un final esperanzador. Y es capaz de convocar (y, literalmente, meter adentro) a públicos de distintas edades, aun a los muy chiquitos, con distintas capas de sentido. Hansel y Gretel puede verse ¡con entrada gratuita! en el Teatro de la Ribera de La Boca (Av. Pedro de Mendoza 1821), todos los días a las 11. Quedan pocos días en cartel: hasta el domingo 4 de agosto.

La búsqueda por acercar a las nuevas generaciones a un género como la ópera, a priori de difícil acceso, fue el punto de partida para esta producción del Teatro de la Ribera, con su perfil escénico y musical. El título elegido –originalmente concebido para niños, y además protagonizado por niños–, el material ideal para trabajar. “La ópera es hermosa, pero encontramos que tenía un texto y una sonoridad que resultaban muy lejanos a los chicos. Se nos ocurrió trabajar algo que en el teatro es una práctica habitual, pero que en la ópera plantea ciertas resistencias: la idea de la versión”, cuenta a PáginaI12 el director, Julián Garcés, encargado de esta versión y de la traducción de la ópera.

Así aparecieron Hansel y Gretel como un nene y una nena argentinos, hoy. Viven en la pobreza, trabajan, sus padres tienen poco tiempo para estar con ellos. Son vulnerables, están expuestos a los peligros y tentaciones del “afuera”. Viven situaciones que chicos y grandes del público pueden identificar como cercanas y cotidianas. La versión musical también pasó por esta “traducción” que pone en contexto actual a Hansel y Gretel. El joven compositor Facundo Negri fue el encargado atravesar el original orquestal con sonoridades electrónicas, que remiten al mundo de los videojuegos, también cercanas al público actual.

La gran apuesta escénica de esta versión de Hansel y Gretel es la de introducir a los pequeños espectadores literalmente en la obra: el escenario se extiende, se suman gradas, y casi sin darse cuenta, los chicos y chicas del público se convierten en parte de la obra. “La ópera, de hecho, termina de cerrar con la presencia de ellos en escena”, describe Garcés, repasando un final en el que “llueven” caramelos, o los pasajes donde los intérpretes, muy naturalmente, alzan a upa a los nenes más chiquitos que se largan a recorrer el espacio y los llevan junto a sus papás.

“Es una experiencia inmersiva. Para eso no solo se armaron las gradas sobre el escenario, también hay todo un dispositivo lumínico que baña a los chicos en la misma luz que los cantantes, y que termina de meterlos en la escena. Hubo mucho trabajo previo, también técnico”, repasa Diana Theocharidis, directora artística del Teatro de la Ribera, sobre la particular invitación a la interacción que abre Hansel y Gretel. Las respuestas del público, observó la directora y coreógrafa, son siempre entusiastas, a veces, eufóricas.

“Cuando descubren una voz lírica, que no están para nada acostumbrados a escuchar, desde un lugar tan cercano, se fascinan. Para muchos es la primera experiencia operística”, advierte Theocharidis. La historia que les cuenta esta ópera también es muy cercana, y a pesar de que es un relato duro, también aparece mucha alegría para transitarla, con un final también feliz. Esa posibilidad de meterse tan adentro, de distintos modos, en una historia, provoca reacciones muy especiales”.

Hansel y Gretel
Hasta el 4 de agosto, a las 11.
Teatro de la Ribera, Av. Pedro de Mendoza 1821.
Gratis. Las entradas se retiran en el mismo teatro, desde una hora antes de la función.

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