
El joven director cordobés Matías Lucchesi no pudo tener mejor debut en su primera realización cinematográfica: Ciencias naturales fue galardonada como mejor película en la sección Panorama del Festival de Berlín, en 2014. Le siguió El Pampero y ahora acaba de estrenar Las Rojas, donde mantiene la esencia del viaje como autodescubrimiento, utilizada en sus dos anteriores filmes.
Como el mismo realizador precisó durante el rodaje, su nuevo trabajo es una curiosa y lograda apuesta al western, ya que contiene los principales elementos de este género.
Hay aquí un cuento con características morales, ambientado en un paisaje bello pero desértico, sumado al enfrentamiento de dos caracteres bien diferenciados. Un personaje que viaja a esos parajes inhóspitos con la esperanza utópica de resolver una situación conflictiva y, por el contrario, otro que representa el costado más malvado, dispuesto a tomar provecho de las circunstancias.
Carlota (Mercedes Morán), es una prestigiosa paleontóloga que afirma haber descubierto restos fósiles de un hipogrifo; mítico animal, que tiene cabeza, alas, garras de águila y cuerpo de león.
El hallazgo le dio categoría en su especialidad y le permitió acceder a los fondos generosos de una fundación que solventa todos sus gastos. Instalada en un área con acceso vedado a cualquier mortal, en medio de la nada, donde las estrellas parecen dormitar sobre las montañas, construyó su propio e inaccesible espacio, donde nadie la controla.
Como la investigación avanzó poco y nada a lo largo de los años, los gastos se han incrementado y hay rumores de malversación, la institución decide enviar a Constanza (Natalia Oreiro), para que lleve adelante una pesquisa en esa reserva llamada Campo del Gato. Ella también es paleontóloga, aunque dejó atrás su prometedora carrera para dedicarse a tareas administrativas.
Por la hosquedad de Carlota, el choque se produce apenas se conocen: siente que está siendo investigada por alguien de menor rango que ella.
Avanzada la trama, ese encuentro inesperado generará más tarde la superación de la desconfianza mutua. Sobre todo ante la aparición de la figura atemorizante de Freddy (Diego Velázquez), alguien que, quizás sin proponérselo, despertará la sororidad de ambas mujeres.
El final del interesante guion -escrito por el propio Lucchesi en colaboración con Mariano Llinás- es sorprendente y demuestra cómo lo sobrenatural encuentra el ámbito ideal en la inhospitalidad de esos parajes.
A la atrayente dirección se suman las interpretaciones: Morán aporta su conocida calidad de actriz a esa mujer de armas llevar; Oreiro, espléndida en su madurez, sorprende e ilumina la pantalla ante cada aparición; Velázquez despierta inquietud con su sibilina presencia.
En roles pequeños, pero no menores, se destacan Alberto Leiva y Giampaolo Sama. La fotografía de Ramiro Civita aprovecha la luz de Mendoza y los apartados parajes de Uspallata y Potrerillos.
Jorge Luis Montiel/Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón