Inicio / Teatro / Las Moiras y Una Casa llena de Agua, de Tamara Tenenbaum, en el Caras y Caretas

Las Moiras y Una Casa llena de Agua, de Tamara Tenenbaum, en el Caras y Caretas

Las Moiras es la segunda obra de Tenembaum y se puede ver los sábados de febrero.

En 2023 se estrenó Las Moiras, segunda obra de teatro escrita por Tamara Tenenbaum en la que confluyen tanto el mito judío del Dibuk como la leyenda griega de las moiras, hijas de Zeus que representan la síntesis entre lo sagrado y lo profano. Este sábado se repone en Caras y Caretas (Sarmiento 2037) y podrá verse los sábados de febrero a las 21.

Tenenbaum parece tener un don para reunir equipos femeninos con power: Una casa llena de agua –su primera obra, que podrá verse los viernes de febrero a las 21 en la misma sala– cuenta con dirección de Andrea Garrote y protagónico de Violeta Urtizberea; Las Moiras está dirigida por Mariana Chaud e interpretada por Analía Couceyro, Luciana Mastromauro, Flor Piterman y Fiamma Carranza Macchi. Lo femenino es una clave importante para ingresar al mundo Tenenbaum, quien a menudo reflexiona sobre estas cuestiones en columnas, ensayos o podcasts.

Sobre su interés por la historia del teatro judío en Argentina, dice a Página/12: “Me interesa el judaísmo argentino en general, el sincretismo que se arma, la mezcla cultural porque es una identidad hecha de sus pueblos nativos y de sus migraciones. Nunca me gustó la idea del judaísmo como algo separado de Argentina sino como algo que fue y es parte de su construcción identitaria”. La autora de El fin del amor expresa su interés por “un judaísmo contradictorio que tenga la capacidad de pensarse y criticarse”, algo que en la obra está muy presente.

“Está bastante estudiado que era un teatro financiado en gran parte por las redes de prostitución (hoy diríamos trata) manejadas por jerarcas de la comunidad a principios del siglo XX. Cuando eso se supo, las familias involucradas fueron expulsadas de los templos y los espacios para ejercer el judaísmo públicamente, entonces el teatro pasó a ser el lugar donde participaban de la comunidad. Ellos lo financiaban así que podían seguir yendo, y se convirtió en su único espacio de pertenencia comunitaria”, cuenta Tenenbaum, y dice que ese origen tiene “muchas particularidades y contradicciones presentes también en el judaísmo argentino con sus bemoles, internas y pluralismo”.

Hay también una dimensión biográfica. En una tesis de Paula Ansaldo (Doctora en Historia y Teoría de las Artes por la UBA), Tenenbaum descubrió que el archivo tuvo que ser reconstruido con mucho cuidado porque estaba guardado en la AMIA. “Me puse a pensar mucho en esto porque tengo una relación particular con el tema: mi papá falleció ahí y era muy loco que yo, que teóricamente sé bastantes cosas sobre la AMIA, nunca había pensado en la memoria que se guardaba ahí, que no es sólo del pueblo judío sino de Argentina. Hubo un aporte del judaísmo en la construcción identitaria porteña, fue una vía para que las vanguardias europeas ingresaran al teatro argentino”.

Ansaldo cuenta que cuando empezó su proyecto de doctorado lo primero que le sorprendió fue descubrir “la magnitud del desarrollo del circuito teatral en ídish que había funcionado en el país durante la primera mitad del siglo XX: entre los ’20 y los ’50 llegaron a funcionar en Buenos Aires hasta cinco teatros que representaban todas sus obras en ídish (el Excelsior y el Soleil en el Abasto, el Mitre en Villa Crespo, el Ombú y luego el IFT en el Once) y realizaban funciones a sala llena de martes a domingos. Fui descubriendo que el teatro judío no había sido un fenómeno marginal sino un episodio fundamental en la historia del teatro argentino”. La autora de Broyt mit teater. Historia del teatro judío en Argentina (Eudeba) asegura que funcionó como una “corriente modernizadora” que aportó “nuevas concepciones teatrales, repertorios, poéticas de actuación y estéticas modernas”.

Zippe, Ruth y Tamar son tres judías ortodoxas del Once que ejercen el oficio de casaderas. De ellas dependen los destinos de lxs solterxs de su comunidad, pero un grupo de jóvenes insurgentes se niegan a acatar esos designios y prefieren simular la posesión. Ansaldo explica que Las moiras trabaja con la herencia del teatro judío no sólo a nivel temático sino también a través de sus procedimientos dramáticos y “tiende un puente entre pasado y presente, entre el teatro judío de Europa y el teatro argentino”. Además, retoma uno de los principales tópicos del teatro judío: el choque generacional. “Son personajes jóvenes que se rebelan contra el mandato y la imposición de una definición sobre qué significa vivir como judío”, apunta la especialista.

Para Tenenbaum El Dibuk es “una obra bárbara de leer, divertida, graciosa, extraña”. La filósofa expresa su fascinación por los mitos de posesión pues tienen que ver con “lo diabólico, lo demoníaco y el modo en que la maldad ingresa a nuestro mundo”. Por otra parte, señala las interpretaciones feministas como un elemento clave en su abordaje: “Los mitos de posesión por lo general están asociados a mujeres jóvenes. Eso tiene que ver con el deseo sexual pero también con la fantasía de poseer a las mujeres. Una interpretación que a mí me gusta mucho es que estas chicas iban a ser casadas con tipos que no les gustaban y entonces inventan esto para salvarse de un matrimonio arreglado: se hacían las locas. Ahí aparece un rol emancipador de la posesión, la poseída no ya como una víctima sino todo lo contrario”.

Las Moiras se erige también como una defensa de la mezcla. Sobre este punto, Tamara señala: “Yo crecí en la tradición judía ortodoxa y es un lugar muy obsesionado con la pureza. Creo que la posesión revela que no existe tal cosa porque en lo profano siempre hay algo sagrado y viceversa. Es un leit motiv que aparece todo el tiempo: es muy subversivo defender la mezcla frente a esa obsesión por preservar la pureza y los linajes, algo que también tiene que ver con preservarse de la otredad”.

Tenenbaum se desempeña como escritora, dramaturga, periodista y guionista, por lo tanto, tiene un conocimiento amplio del campo cultural. Consultada sobre la situación actual en el sector, opina: “Creo que es importante dar la discusión en buenos términos, no porque lo merezcan los canallas de este gobierno sino pensando en la gente que escucha y por supuesto tiene derecho a preguntar qué se hace con su plata en un país quebrado y en un contexto de pobreza. No me parece injusta la pregunta pero sí los términos en los que se plantea la discusión. No es sólo un tema de plata; estos canallas quieren librar una batalla ideológica contra la cultura y sus actores políticos”.

Las Moiras puede verse los sábados a las 21 en Caras y Caretas (Sarmiento 2037) y las localidades están disponibles en Alternativa Teatral.

Laura Gomez/Página 12-Espectáculos

Compruebe también

Cristina Escofet y Andrés Bazzalo nos cuentan La Malinche que va en el Cervantes

Durante más de cinco siglos la figura de la Malinche ha generado polémica. Princesa de Paynala, «arquetipo …

Leonor Benedetto, protagonista de la temporada en Mar del Plata

A pocos días de haber generado una gran preocupación en el ambiente artístico por haber …

Dejanos tu comentario