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Lanús y Ñuls ganaron y se prendieron. Banfield tomó aire en Mendoza

El Granate arrancó con 20 minutos de ensueño. Después sufrió.

La mirada en dos tablas al mismo tiempo. Con la bipolaridad que casi siempre ofrece el fútbol argentino. Así fue el triunfo de Lanús ante Colón en Cabrero y Guidi. Porque los de Zubeldía bailaron a los santafesinos en un primer tiempo que invitó al Ooole/ooole de su gente al ritmo de Auzqui y Vera pero terminó con angustia, celebrando rechazos al aire de Muñoz. De un primer tiempo para mirar la tabla de arriba de la Superliga a un complemento para aferrarse a 3 puntos que aumenten un promedio que lo angustia cuando lo pispea.

Al cabo, ese 3 a 0 en el inicio del juego terminó siendo decisivo. Porque bajo el domingo soleado de La Fortaleza, el local salió a jugar una final. Con personalidad y una voracidad ofensiva desde Quignon para adelante, Lanús se llevó puesto al equipo B de Colón. Fue lógico lo que hizo Lavallén: el jueves buscará en Belo Horizonte meterse en la final de la Sudamericana. Un objetivo muy grande como para arriesgarlo en el Sur por una 7ª fecha del torneo doméstico.

Sufrió Colón ese primer tiempo y hasta pudo irse con cinco o seis goles en su arco si Moreno o Acosta hubiesen estado más precisos. Porque el eterno Sand metió su grito a los 20 minutos y la historia pareció resuelta.

Sin embargo, Colón se metió rápido en partido en la segunda etapa. Después del descuento de penal identificó un flanco débil en la defensa granate: el lateral del chico Carrasco. Con el perfil cambiado, lo desbordaron siempre y la visita se adelantó. Fritzler (metió el segundo tanto) copó el medio y los músculos de Vera, Auzqui y Quignon lucieron cansados. Las manos de Rossi salvaron al local antes de un cierre que lo ilustró todo: Sand y Acosta, esos históricos campeones en Lanús, corrieron a cuanto defensor o volante visitante tuvieron a la vista. Con un orgullo enorme. Ellos saben bien qué tabla mirar.

 Matías Bustos Milla/Clarín

Los jugadores del Leproso festejan la apertura del marcador, apenas comenzado el encuentro.

Un gol de entrada y otro en la recta final del encuentro le bastaron a Newell’s para vencer a Aldosivi y sumar su cuarta victoria consecutiva en Rosario. La racha en esta Superliga le permitió a la Lepra tomar aire en su lucha por la permanencia además de hundir al Tiburón, aunque también lo dejó a 4 puntos de Boca, el líder del torneo y su próximo rival.

Los rojinegros sacaron provecho del excelente remate de Jerónimo Cacciabue y la distracción defensiva de su adversario para inclinar la balanza a su favor y eso no se modificó durante el resto del cotejo. Al equipo de Gustavo Álvarez le costó muchísimo arrinconar a su rival en busca de la igualdad, incluso durante un segundo tiempo en el que tuvo más la pelota mientras los locales levantaron el pie del acelerador para apostar al contragolpe.

Más allá de que la victoria fue merecida, los del Parque de la Independencia fueron de mayor a menor en cuanto a su rendimiento. Si recién marcaron el segundo cerca del final del encuentro no fue por falta de oportunidades sino de precisión. La mayoría de las chances las tuvieron en el primer tiempo, pero a veces falló la definición y en otra ocasión se toparon con Luciano Pocrnjic.

Los dirigidos por Frank Kudelka, en tanto, ratificaron las virtudes por las cuales mantienen el puntaje ideal en el Bielsa. Alan Aguerre casi no tuvo trabajo gracias al trabajo de su defensa, apoyado en gran medida por Julián Fernández. Excepto por la apuesta a buscar la espalda de Ángelo Gabrielli, a los visitantes les faltaron vías claras para moverse en ataque y hacer pie en campo rival.

Newell’s facturó de arranque y consiguió arrebatarle tres puntos vitales a un adversario directo en la lucha por la permanencia. Aldosivi, en cambio, avanza en la dirección opuesta y se fue de la cancha sin demasiados indicios alentadores al margen de su cuarta derrota en el torneo.

Agencia Rosario/Clarín

El racimo de jugadores banfileños celebran una victoria muy necesaria en Mendoza.

Banfield encontró un respirador en Mendoza. Porque en el duelo de necesidades y urgencias que se había planteado en la previa con ambos eliminados durante la semana de la Copa Argentina, los de Julio Falcioni se reencontraron con la victoria gracias al 2 a 0 sobre Godoy Cruz. Y en la eficacia se justifica el marcador.

Al Emperador le preocupaba la construcción de juego. Por eso hundió el bisturí en el medio y optó por sacar al doble cinco al que había apostado en el inicio de su cuarta etapa en el club. Con Israel Damonte y Sergio Vittor afuera, Jorge Rodríguez se hizo eje y tuvo un buen trabajo. También Nicolás Bertolo y Agustín Urzi que por las bandas abrieron la cancha y le dieron más amplitud de ataque.

Sin embargo, Godoy Cruz fue el que contó con las mejores chances: a los 12, un insólito resbalón de Lollo le posibilitó a Leandro Vella quedar mano a mano y Conde con la pierna izquierda salvó su arco. La primera polémica llegó desde ese córner: tras una pésima salida del arquero, Jacquet cabeceó al gol. Pero antes de que la pelota ingresara, Alanís sobre la línea obstruyó a Junior Arias quien intentaba despejar el peligro. La confusión se apoderó de todos, ya que el asistente Eduardo Lucero convalidó el tanto corriendo hacia mitad de cancha. Pero Pablo Dóvalo se tomó un momento que le permitió hacer justicia: anular la acción a pesar de la protesta airada de todos en Mendoza.

Godoy Cruz siguió acumulando situaciones: lo tuvo Breitenbruch, pero su remate dio en el travesaño. Luego, una media vuelta de Burgoa volvió a exigir a Conde. Pero los goles que no se hacen en un arco… A los 36 minutos, un centro preciso de Julián Carranza encontró la cabeza de Junior Arias, quien en soledad eligió el palo derecho de Mehring para celebrar su primer gol con la camiseta de Banfield.

El primer tiempo iba a tener lugar para una polémica más, cuando a falta de cinco minutos para el final, un centro pasado complicó a Conde que cargó dentro del área contra Cardona. Otra polémica que Dóvalo buscó desactivar al no cobrar la falta.

Para el segundo tiempo, el local salió a quemar las naves, pero dejó espacios como para que Banfield hiciera lo que mejor sabe hacer: contraatacar. Por eso, no extrañó que Julián Carranza, de penal, aumentara la cuenta tras una nueva falta en el área generada por Bertolo. Mientras se espera que en las próximas horas se defina al nuevo DT del Tomba -suena Vojvoda-, Banfield respira y suma en su carrera contra el descenso.

Clarín/Deportes

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