
El River de las jornadas estelares de la Copa Libertadores volvió una noche para el disfrute de las más de 70.000 personas que colmaron el Monumental. Con grandes jugadas colectivas y rendimientos individuales muy altos, el conjunto que dirige Marcelo Gallardo venció 2-0 a Fortaleza y quedó como líder de su zona.
Fue una noche de fiesta la de Núñez, porque el público volvía en un duelo de Copa Libertadores después de 2 años, 6 meses y 12 días. Había ganas acumuladas, entonces. Por eso las ovaciones se sucedieron. Claro que ninguna tan ruidosa como la que recibió Marcelo Gallardo, el padre de la criatura. Y algo deberán agradecerle a Enzo Francescoli los futbolistas Enzo Fernández y Nicolás de la Cruz porque el “Olé, olé, olé, Enzo, Enzo” sale tan fácil como el “Uruguayo/uruguayo”. Y justamente esos fueron los cánticos para los autores de los goles en el primer tiempo.
Quienes estuvieron en la cancha observaron lo que se está viendo desde hace un par de partidos: River es un conjunto que ataca a nivel europeo pero que defiende al nivel de un equipo promedio de Sudamérica. Es cierto que la inalterable vocación ofensiva de los dirigidos por el Muñeco provoca que se dejen espacios en defensa. De todos modos, eso no puede consolar a nadie, porque a River le están llegando mucho y muy claro.
No habían pasado 2 minutos cuando Milton Casco sacó una pelota de la línea luego de un desborde de Moisés por la izquierda. Franco Armani tuvo dos apariciones notables: en la primera, manoteó un remate de Pikachu que llevaba destino de gol; en la segunda, anticipó a Kayser tras una mala cobertura de David Martínez, cuando se iba de cara al gol.
Fortaleza se brindó por el espectáculo e intentó jugar de igual a igual. Y lo logró en largos pasajes, salvo que los atacantes no estuvieron finos en las definiciones. Conviene acá, entonces, hablar de jerarquía. Porque River se fue al entretiempo con dos goles de ventaja por la calidad de sus futbolistas. De Enzo Fernández ya se ha dicho casi todo: resta por señalar que hay que disfrutarlo porque durará muy poco en este fútbol. Pisó el área el mediocampista de 21 años, fue a buscar un rebote corto de un central, y comprendió que solo llegaría antes que los rivales si impactaba la pelota con la punta del botín (no había espacio para darle de lleno con los cordones ni con la parte interior). Esto resulta fácil decirlo y escribirlo, pero es casi imposible de pensar en una fracción de segundo y adentro de la cancha. Enzo lo hizo.
Y también hay que tener jerarquía para impactar como impactó la pelota Nicolás de la Cruz en el segundo gol de River: el uruguayo agarró otro rebote corto y de volea la clavó abajo. Un golazo para el uruguayo, que probó cuatro veces con remates desde afuera del área.
En el complemento, River no sufrió porque Fortaleza se pinchó y porque David Martínez levantó mucho. Al zaguero le había pasado lo mismo contra Argentinos Juniors.
En el apartado de buenas noticias hay que apuntar los niveles de Enzo Pérez y de De la Cruz. El volante central volvió a ser el del año pasado y, se sabe, cuando el mendocino juega bien, River es deleite. El uruguayo, por su parte, tuvo su despliegue habitual y se animó a gambetear en velocidad, una de sus virtudes. El gol le aportará confianza, además.
Pudo haber goleado el local, pero Max Walef tuvo una buena noche. Y cuando no las atajó, el travesaño lo ayudó, como en el remate de Casco. La otra razón de la no goleada es porque Julián Álvarez atraviesa una sequía, aunque nunca deja de correr. Eso lo hace aún un mejor atacante.
Y el final fue con la gente contenta, en su vuelta por la Libertadores.
Maximiliano Uría/Clarín-Deportes
ESTUDIANTES SE TRAJO UN PUNTO DE MONTEVIDEO
Estudiantes jugó con inteligencia y aplomo defensivo ante Nacional de Montevideo y se trajo de Uruguay un punto que lo sostiene en la cima de las posiciones, a la espera del resultado de hoy entre Bragantino y Vélez, que completan el Grupo C de la Copa Libertadores. Si no gana el equipo brasileño, el club platense mantendrá su condición de líder al cabo de la segunda fecha.
Tras un primer tiempo sin el control del mediocampo, propiedad del local, Estudiantes supeditó su ataque a los contragolpes que pudo generar y a concentrarse defensivamente. Y prácticamente no pasó apuros durante la primera mitad.
La única falla a ese libreto sucedió a la media hora de juego: Nacional tuvo un penal por una falta muy discutida de Morel sobre Gigliotti. Felipe Carballo se encargó del remate, que esquinó a la derecha de Mariano Andújar, quien alcanzó a desviar la pelota.
Para el segundo tiempo, Ricardo Zielinski movió el tablero: convirtió la línea de fondo de cinco futbolistas en una de cuatro, para ubicar un delantero tras la salida del defensor Morel. Así equilibró el mediocampo. El director técnico uruguayo Pablo Repetto debió retrasar sus líneas y así el Pincha mostró su mejor cara ofensiva.
El partido se abrió, pero sin que ninguno pudiera lograr el desequilibrio. En definitiva a Estudiantes el punto que tenía en el bolsillo desde el pitazo inicial no le vino mal: suma de visitante ante uno de los rivales que a priori es de mayor peso.
La más clara para del equipo platense la tuvo Leandro Díaz al pelear una pelota dentro del área, pero no pudo controlarla para sacar un mejor remate, que rebotó en Brian Ocampo, quien había bajado para dar una mano en la defensa.
El sábado el Pincha volverá a poner en juego la cima de la Zona B de la Copa de la Liga Profesional cuando visite al envalentonado Barracas Central. Por la Libertadores, su próximo encuentro será el martes 26, cuando recibirá a Bragantino desde las 19.15.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón