
Como si el destino lo supiera. Como si todo estuviera escrito, o si alguien, desde algún lado, dijera: “Karito, ya está bien de dudas”, es que ese teléfono sonó justamente cuando debería de sonar. Ni antes, ni después. En el momento preciso.
Era su cumpleaños, y mientras la pava calentaba la temperatura del agua de la próxima ronda de mates, Karito Volpe le decía a su mamá que ya estaba. Ya estaba de remarla, de armar bandas, de hacer castings, de tocar puertas.
La música seguiría, pero desde un lugar más relajado. Después de dos décadas de intentarlo, no era tirar la toalla, pero casi.
En ese preciso momento, desde España querían hablar con la protagonista de un cover de Guns N’ Roses que se había hecho viral en las redes sociales.
No era un llamado cualquiera. Era de Diana Deville, que había sido manager de La Quinta Estación, la emblemática banda española ganadora de dos Grammys (2007 y 2010) y reconocida en todo el mundo desde comienzos de los 2000. Estaba buscando una poderosa voz para un nuevo proyecto con los fundadores de aquella locura que marcó el sonido del pop ibérico y latino hace algo más de veinte años.
“Yo trabajaba en una oficina. Y al mismo tiempo tenía mi banda, Sangre rockera, con la cual tocaba en bares y eventos. Hacía casi veinte años que era parte del under del rock y ya empezaba a perder las esperanzas cuando ese llamado me cambió la vida”, cuenta Karito Volpe (37) cantante y madre de dos hijos, una adolescente de 17 y un nene de 8.
Karito siempre supo que su vida tenía que estar cerca de los escenarios. Desde chica hizo teatro (otra de sus pasiones), pero con la adolescencia su rumbo se volcó hacia el canto, principalmente al rock internacional de los ‘80. La maternidad a los 20 hizo el camino más cuesta arriba, pero jamás abandonó la música: “No sé vivir de otra manera”, cuenta.
En los últimos años, las redes permitieron que su voz y presencia escénica trascendieran de pequeños y medianos escenarios a multiplicar sus seguidores por miles. Empezó a llamar la atención en el ambiente, pero sin estabilidad.
Canciones de Aerosmith, Bon Jovi, Guns N’ Roses y Metallica fueron algunos de sus covers más reproducidos. Pero el boom se produjo con las versiones de Rata Blanca (Mujer amante y Aún estas en mis sueños), que el mismísimo cantante de la banda Adrián Barilari recomendó más de una vez. “Tus versiones tienen más vistas que las mías”, le reveló Adrián cuando se conocieron.
Hay quienes dicen que cuando el mensaje es bueno, llega a destino aunque lo pongan en una botella y lo tiren al mar. Así pasó con Karito. Su talento no podía perderse en océanos de videos y dictaduras de algoritmos. Alguien, a miles de kilómetros de distancia, encontraría en ella el combustible para volver a escribir la historia del pop rock en español otra vez.
Sven Martín, guitarrista y uno de los fundadores tanto de La quinta estación como de Cinco estaciones, cuenta: “Habíamos empezado una búsqueda de cantantes, pero no era fácil. Conocimos excelentes artistas que no eran exactamente lo que buscábamos. Hasta que una noche de vinos con amigos en Salamanca me mandan un video de Karito cantando Mujer amante y Sweet Child of Mine, y ahí dije: es ella”. Y subraya: “De ocho mil millones de personas que hay en el mundo, era la indicada”
Luego de la llamada, se pusieron en contacto para conocerse. Había que ensamblar estilos que a priori no parecían tan cercanos. Pero antes que nada había que ver si existía la química necesaria. Ella dejó todos los proyectos y viajó a Madrid en abril del 2022. “Vas a jugar en Primera”, le dijo su amigo y productor artístico Guillermo Marín.
Pero los miedos eran muchos. “Las personas tenemos un horrible chip: parece que si los sueños no se te cumplen a los 25 no se te cumplen más, y yo cargaba esa mochila, pero todo cambió cuando los conocí”, relata ella.
La onda fue instantánea y casi orgánicamente la rockera de Flores se transformó en una bestia pop, pero sin perder su esencia. “No le íbamos a cambiar su forma de cantar, ni su voz rasgada, cuando precisamente lo que queríamos era algo que se amalgamara en libertad”, cuenta Sven.
Luego de recorrer el mundo varias veces con La Quinta Estación, Pablo Domínguez y Sven Martín se habían distanciado de los escenarios por casi una década pero, post pandemia, empezaron a sentir que algo les faltaba, y lo fueron a buscar.
“Nuestras vidas estaban bien. No volvíamos por dinero, porque no era un problema, pero sí volvimos en búsqueda de esa pasión que dan los escenarios, el estudio, crear música. Para nosotros es como un veneno que nos da vida, por eso volvimos”, cuenta Martín.
En tanto, para Domínguez (que estos años se dedicó a producir artistas) “todo se dio muy naturalmente” y agrega: “Se trabaja con total libertad y en una misma sintonía”, algo que según cuenta “es casi utópico en este ambiente”.
Ya con el formato de trío, más la colaboración de músicos que acompañaron a artistas como Paulina Rubio y David Bisbal, la banda se concentró en buscar su propio sonido.
La Estacioneta (como ellos la llaman en clara referencia a la selección argentina campeona del mundo) tendría algún aroma a lo que fueron, pero no era solo eso. Era un volver a nacer, “donde la libertad y el amor a la música marcaban el camino”, cuentan.
Después de casi un año de trabajo, la banda largó a fines de febrero el primer single: Por qué me empeño en quererte, una canción con destino inevitable de hit y con el espíritu inconfundible de aquellos años, que huelen a un puente entre España y México, pero con la voz de Karito, que exuda rock por todos lados.
En diez días la canción ya superó las 300 mil reproducciones. Mientras tanto, trabajan en una gira por Latinoamérica y España, así como en un primer disco de temas propios donde explotan mucho más el lado rock/pop de la nueva formación y adelantan posibles colaboraciones con Alejandro Sanz y Coti , entre otros referentes del género.
“Habrá cambiando mi suerte, será que no soy tan fuerte”, canta paradójicamente Karito, que en su búsqueda por más de dos décadas en el under se hizo inmensamente fuerte para que le cambiara la suerte.
“Si pudiera encontrarme con la Karito que la peleaba desde abajo hace 20 años, le diría que tenga paciencia y que crea en ella, que todo se va a acomodar”, describe la cantante, mientras regala una última sonrisa amplísima, con ojos verdosos que parecen perderse en algún recuerdo de aquellos duros momentos.
No es por contradecir al memorable éxito con la que La Quinta Estación llegó al país hace más de quince años, pero hay veces en que un último intento vale la pena.
Gabriel Dávila/Especial para Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón