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Juramos no Morir de Amor subió a escena en el Complejo Teatral Itaca

Ana Rodríguez de Arana escribió y actúa en la obra bajo la dirección de Ana Alvarado y Laura Yusem.

Tres mujeres despiertan y, luego de darse a conocer una a la otra, entablan una conversación. Escrito por Ana Rodríguez de Arana, este conversatorio femenino hace foco sobre el amor y la muerte, entre otras cuestiones. Y el espacio donde ocurre el encuentro es una suerte de limbo, un lugar de tránsito donde se puede reflexionar sobre aquello que se ha vivido, ya que las tres mujeres, claramente, están muertas. O dos de ellas lo estan, en realidad, porque la tercera es un personaje de ficción. Actúan Patricia Carbonari, Gabriela Daniel y la misma Rodríguez de Arana. El diseño del dispositivo de escena y el vestuario son de Carlos Di Pasquo.

Antes de convocar a Laura Yusem para que las dirija, las tres actrices reunieron material sobre mujeres de diversas épocas. De todas las seleccionadas, la propia Yusem eligió a Inessa Armand, revolucionaria bolchevique, Ana Mendieta, performer cubana, y Lola Von Stein, personaje de la novela El arrebato, de Marguerite Duras. Luego de intervenir en el armado del proyecto y en ensayos, la directora decidió pasarle la posta a Ana Alvarado.

“La palabra conversatorio vuelve más actual a este encuentro entre mujeres”, dice la autora en la entrevista con Página/12, “Y el diálogo tiene que ver con lo teatral, con el ida y vuelta de las palabras”, completa Ana Alvarado, también presente en la nota. Ambas coinciden en que les entusiasmó el hecho de abocarse a un teatro de ideas, teniendo como interlocutoras a mujeres pertenecientes a diferentes momentos del siglo XX. La directora, por su parte, determinó sumar al espectáculo imágenes y sonidos relacionados con los personajes en cuestión, para contextualizar a las tres protagonistas en su tiempo.

-¿Qué te impulsó a crear este texto?

Ana Rodríguez de Arana: -Yo quería escribir acerca de lo que permanece en la voz femenina a través del tiempo. Y creo que lo que está siempre es el tema de la necesidad de salir al mundo.

Ana Alvarado: -Y como son voces del Siglo XX las tres hablan del amor como algo que puede sojuzgar. Ven al amor como una situación atrapante, que impide a una mujer desarrollarse.

-Desde que se devela en la conversación que Lenin murió de amor, es ahí cuando se instala la conversación…

A.R.A. -No se sabe muy bien de qué murió Lenin y como sí se sabe que murió poco después que Inessa, de quien era amante, podemos pensar que no soportó la idea de haberla abandonado. En cambio, no podía dejar a su mujer, porque era una figura clave en el partido.

A.A.: -Sí, pero igual yo creo que pudo haber sido una relación de tres. Es muy interesante hacer mención a la convivencia entre militantes, a la idea de que la propiedad no era tenida en cuenta en un contexto revolucionario. Aunque se sabe que Lenin era muy conservador en algunas cuestiones.

A.R.A.: -Sí, en ese sentido Inessa, mi personaje, creía en la idea del amor libre, algo a lo que no adhería Lenin. Antes de participar de la revolución, Inessa se casa con el mayor de los Armand, pero tuvo relaciones con el hermano menor. Y tuvo hijos con ambos. Era una mujer muy libre.

-¿Morir de amor también implica aquí morir por el amor a un ideal?

A.R.A.: -Claro, en la obra también está eso. En ese sentido, Ana Mendieta ironiza sobre el amor a las convicciones que están más allá de la duda, como pasa en la militancia política.

-¿Quién fue Ana Mendieta?

A.A.: -Fue una cubana emigrada, con una obra plástica y performática que en los ‘70 estuvo muy ligada a la naturaleza, a la tierra, especialmente, lo que la vuelve muy actual. Murió arrojada por la ventana por el marido, el escultor Carl André, que fue juzgado y absuelto. Hoy eso no habría pasado. Había una gran competencia entre ambos artistas y en el espectáculo no hay lugar para la duda. Fue un femicidio.

-¿Cuál es el relato del personaje de ficción?

A.R.A.: -Cuando le preguntan sobre su experiencia, Lola cuenta que, durante una fiesta, asiste al momento en que su esposo se enamora de una de las invitadas.

A.A.: -Queda en shock y con una sonrisa, como alhelada. Sonríe para no morir de amor.

-¿Por qué estas mujeres se proponen este juramento?

A.R.A.: –En toda época el amor puede ser destructivo. Estos personajes lo saben y quieren alertar a las mujeres, para que se preserven, porque el desborde pasional también puede llevar a la muerte.

*Juramos no morir de amor, Complejo teatral Itaca (Humahuaca 4027), los domingos a las 18 hs.

Cecilia Hopkins/Página 12-Espectáculos

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