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Goleó Huracán, perdió San Lorenzo y ganó Platense

Franco Cristaldo marcó dos goles y la rompió toda en la goleada Quemera.

Huracán ganó, gustó y se anima. El 41 frente a Sarmiento, tras una actuación muy valiosa, lo ubica tercero en la tabla, en zona de Sudamericana y de entusiasmo. Los aplausos del final fueron la rúbrica perfecta.

Fue más Huracán en ese primer tiempo. Desde la postura (se paró prioritariamente en campo de Sarmiento), desde la voluntad de ser el dueño de la pelota (y la manejó con precisión, con un 84% de pases bien entregados en esa etapa), y de llegar a fondo hasta el arco de Meza.

Esa búsqueda tuvo premio muy pronto. A los cuatro minutos, el equipo de Dabove ya ganaba 1-0. La jugada, una notable aparición por la derecha del lateral Soto, centro al segundo palo y definición de Cristaldo de pique al piso.

La ventaja no modificó la idea. Huracán siguió intentando del mismo modo. Pero se encontró con un golpe. Confusa jugada en el área, falta de Cristaldo a Méndez. Penal. Torres lo cambió por un empate que poco tenía que ver con el desarrollo. Iban 27.

Casi nada cambió. O sí: Huracán fue incluso más punzante. Primero se asomó al grito con un cabezazo de Hezze que dio contra el palo derecho de Meza. Enseguida volvió a llegar al gol, a los 37, con una jugada endiablada de Cabral que se le coló a Meza por encima, pegó en el palo izquierdo y en el arquero antes de entrar.

Era el mejor momento del Globo de Newbery en el partido. Y lo consolidó con más llegadas a fondo: un remate de Hezze que se fue rozando un palo, una chilena de Cóccaro para soñar el Premio Puskas que terminó en las manos de Meza y otro tiro de Cabral que se fue apenas desviado.

Lo del segundo tiempo fue una fiesta. En los primeros 15 minutos, Huracán jugó de un modo impropio de nuestro fútbol argentino: conjugó belleza, precisión y contundencia. Lo liquidó a Sarmiento en ese tramo. A los 8, desbordó Cabral, la pelota rebotó en Sauro y Garré definió para el 3-1. Siete minutos después, un gol que merece aplaudirlo por varios días. De arco a arco. Fueron 22 toques y sus dos figuras para cambiarlo por el cuarto grito: Desnivel de Cabral por la izquierda, centro al segundo palo y cabezazo de Cristaldo.

Lo que continuó fue el oficio de Huracán para demostrar que tiene con qué animarse. ¿Al campeonato? Demasiado pronto para semejante osadía.

Clarín/Deportes

PATRONATO SE LO DIO VUELTA AL CICLÓN

En un partido loco, de resultado y trámite cambiante, Patronato le ganó 32 a San Lorenzo, que no pudo ratificar en el marcador todo lo bueno que realizó en la primera parte. Así, el Ciclón volvió a la derrota luego de seis juegos (2 victorias y 4 empates).

En el competitivo y discreto fútbol argentino no alcanza con hacer casi todo bien para vencer: un mínimo error o una pequeña distracción te puede dejar con las manos vacías en un instante. Algo de esto fue lo que le sucedió a San Lorenzo en la primera parte ante Patronato en Paraná. Hubo un solo equipo en cancha y fue el que comanda Ruben Darío Insua.

El Ciclón jugó bien, metido, se puso en ventaja con un lindo gol y encontró espacios para contragolpear. Acaso no haber estado fino en los metros finales fue su pecado. El Patrón lució como una sombra de lo que fue ante Boca. Pero le alcanzó con hacer una buena jugada para empatar. De estas cosas también está hecho el fútbol.

Resulta complejo señalar cómo se paró San Lorenzo en la cancha. Insua mantuvo la línea de tres centrales con dos laterales y por delante de la línea se movió Juan Méndez. Unos metros más adelante del volante tapón, levemente recostado sobre la derecha, estuvo Agustín Martegani; arriba, Cerutti ampliando por izquierda, con dos atacantes de área, con Vombergar colaborando en el sector derecho. La rara distribución de los futbolistas hacía pensar que el elenco de Boedo iba a sufrir en el sector medio. No fue así: fue San Lorenzo quien impuso las condiciones.

Es cierto que el gol tempranero lo llenó de confianza y golpeó al local. Martegani pensó dos veces seguidas donde pocos piensan: adentro del área. Primero, el zurdo amagó con rematar y gambeteó a tres rivales con un simple toque de balón; segundo, habilitó a Vombergar cuando tenía todo para rematar de derecha. Centro atrás y gol a un toque del goleador de raíces eslovenas.

Se paró de contra el Ciclón y Patronato lució desconcertado. Corrió en varias oportunidades la visita y falló en la definición o en el pase final.

Y Patronato se acordó de que sabe jugar en el minuto final y regaló un golazo. A la jugada la armaron por la derecha entre Medina y Leys, que mandó un pase atrás que cruzó todo el área chica y que Lucas Kruspzky definió en soledad.

Fue furioso el arranque del local en el complemento y mucho tuvo que ver la mano de Facundo Sava. El entrenador tomó nota de lo mal que había jugado su equipo en la parte inicial y realizó tres modificaciones en el entretiempo, más allá del empate sobre el final. Y los suplentes tardaron sólo 25 segundos en darle la razón al Colorado: centro de Justo Giani y gol en el primer palo de Marcelo Estigarribia. La fórmula se invirtió minutos más tarde: envío de Estigarribia y gol de taco de Giani desde adentro del área chica. En 180 segundos los ingresados se hicieron notar.

Demasiado duro el partido para San Lorenzo, que había realizado un gran primer tiempo. Se quedó sin nada en menos de 5 minutos. Y desde entonces creció Patronato, que sí se pareció al que goleó a Boca.

Descontó el Ciclón de manera fortuita, con un cabezazo de Nicolás Castro, que intentó hacerle un pase al arquero y se la metió por arriba. Tuvo el empate Cerutti con un mano a mano, aunque definió a las manos del arquero Altamirano.

Y como no era la noche de San Lorenzo, en la última jugada Altamirano le ahogó el empate a Bareiro con una atajada descomunal.

Maximiliano Uría/Clarín-Deportes

PLATENSE VOLVIÓ A LA VICTORIA

Fue un partido de mucha fibra en la noche del viernes entre Platense y Banfield en el estadio Ciudad de Vicente López. Al encuentro llegaron dos equipos muy similares desde los números disputándose un lugar en la mitad de la tabla de posiciones de la Liga Profesional y con la necesidad de sumar pensando en la tabla de los promedios.

La visita, que llevaba largo tiempo sin alegrías, trató de imponer su juego desde el arranque, dominando el partido y siendo el dueño de la pelota. En tanto, al local le faltó presionar arriba para robar el balón y tener una idea de juego clara. Porque cada vez que se hacía con la pelota, ésta no encontraba buen destino.

Para fortuna de Claudio Vivas, el Taladro encontró rápido la senda de la victoria. Solo habían pasado dos minutos, cuando Dylan Gissi robó en la mitad de la cancha. Domingo encontró libre a Cuadra por la izquierda que remató desde afuera del área, con mucha clase, para colocar el balón a la izquierda de Ledesma.

En lo que quedó del primer tiempo, el duelo entró en baches que no hicieron vistoso el juego, pero el segundo período pareció otro partido.

Es que los locales se hicieron fuertes con más ganas que ideas, disputaron cada pelota como si fuese la última y Banfield se desinfló.

Así, Mauro Zárate puso el 1-1 parcial de penal a los 13 minutos del complemento y salió corriendo a increpar a un plateísta del Calamar. Jorge Benítez marcó el segundo tras mal rechazo de Cambeses luego de un tiro de esquina y Zárate volvió a la carga: “Gritá ahora, la con… de tu madre”. Sobre el ocaso del partido, en una contra, Contreras sentenció el juego marcando el tercero del local.

Clarín/Deportes

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