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Ganaron Ciclón y Racing, perdió Independiente. El Bicho complicó al Lobo

Angel Romero festeja su gol con Nicolás Blandi.

San Lorenzo quedó como único líder de la Superliga al vencer este sábado por la tarde a Unión de Santa Fe por 2-1 en el Nuevo Gasómetro, por la quinta fecha. El equipo de Juan Antonio Pizzi quedó en solitario en la cima con 13 puntos, aunque este domingo lo puede alcanzar Boca (10), si se lleva un triunfo del Monumental. Unión sigue con 4 unidades.

La llegada del Ciclón al gol fue tempranera. En el primer partido en el que coincidieron como titulares, los gemelos Romero se conectaron a los dos minutos para festejar: córner de Oscar y cabezazo de Angel. A partir de allí, el equipo de Pizzi fue marcando los tiempos del juego ante un cuadro santafesino sin orden ni ideas para ir por el empate.

En consecuencia, no llamó la atención que la diferencia se aumentase. A los 20, Angel Romero la entretuvo, juntó tres marcas, espero que Salazar meta el pique por derecha y le puso un pase entre las piernas de un marcador tatengue; el 4 sacó el centro para Pittón, autor de un humilde puntinazo de zurda para poner el 2-0 y, además, su tercer gol en el torneo, colándose entre los máximos goleadores del mismo.

San Lorenzo era mucho más en el Bajo Flores y parecía encaminarse a un triunfo que, de no ser holgado, al menos sería tranquilo. Sin embargo, Unión logró arruinar los planes de relajación sanlorencista. Jalil Elías cruzó toda el mediocampo sin nadie que lo siga y metió un gran pase en cortada para Ezequiel Bonifacio, quien le comió la espalda a Pittón, eludió a un desesperado Nicolás Navarro y puso el descuento.

Pero la amenaza tatengue nunca se materializaría. En parte por Navarro, quien terminó por erigirse como protagonista debido al retroceso de los suyos y, en parte, porque cuando todavía había margen, Unión perdió a dos futbolistas en la misma jugada. El ex San Lorenzo Damián Martínez bajó a Gerónimo Poblete y se ganó su segunda amarilla e, increíblemente, el también ex Ciclón Jonathan Bottinelli le dio un pelotazo al caído, protestó y vio la roja.

El desahogo de Darío Cvitanich tras marcar la apertura del marcador en Avellaneda.

Volvió a ser Racing. No se podía haber olvidado de jugar el campeón. “Tenemos que mejorar. Creo que hasta tenemos mejor plantel que la Superliga pasada. Vamos a mejorar”, confiaba Coudet. Tardó en aparecer la Academia, pero ayer cantó presente, recuperando los goles de los delanteros y jugando con intensidad durante muchos minutos. Fue 3-1 ante un débil Godoy Cruz y fue, además, un mensaje para el líder San Lorenzo: desde atrás, Racing irá por la remontada. Tiene con qué.

El fútbol es apasionante entre muchas otras cosas porque nadie tiene la verdad. Habrán sacado pecho los puristas en el gol de Cvitanich, que estaba unos centímetros adelantados cuando convirtió. Y es que Leonardo Sigali arriesgó al gambetear a Brunetta casi en el área chica y de esa salida nació el primer grito. Que fue un golazo, por cierto. Esa audacia del zaguero central provocó que Godoy Cruz estuviera largo en la cancha. Los espacios fueron aprovechados con toques de primera: Sigali-Díaz-Barbona-Díaz-Licha López-GonzálezMontoya-Cvitanich.

Pero enseguida llegó un cachetazo, el 1-1 de Godoy Cruz porque Mena quiso salir jugando, perdió ante Agustín Manzur y gol de cabeza de Morro García, con floja salida de Arias.

Era más Racing y el empate parcial de Godoy Cruz era injusto. Le duelen demasiado las pérdidas a la Academia, las paga caro. Igual, la actitud de los dirigidos por Coudet fue otra. Marcelo Díaz dejó de flotar entre los centrales y se paró más cerca de los delanteros. Fue más agresivo en la conducción, además. El mejor de la primera etapa fue David Barbona, que aportó gambeta y remates desde afuera. El desequilibrio llegó luego de un penal inventado por Cvitanich que sólo compró Germán Delfino, de muy mal rendimiento. Licha cambió el penal por gol a los 42 minutos y sobre el final el Pulpo González anticipó un córner de Montoya para el 3-1. Era merecido: Racing había tenido el 74 por ciento de la posesión.

Tuvo cinco minutos de incertidumbre Racing en el inicio del segundo tiempo, pero una vez que se acomodó, mostró su mejor repertorio. Es cierto: le faltó ser más determinantes en los metros finales. No goleó porque no se lo propuso con énfasis. Por lo demás, siguió manejando mucho y bien el balón, con un muy mejorado Marcelo Díaz, que volvió a tener un rendimiento alto después de meses, y con las electrizantes participaciones de Barbona, que llegó para quedarse en el equipo titular.

A la noche le quedaba la última mala acción de Delfino, que tuvo un arbitraje pésimo. El off side no es de él, es verdad, pero inventó un penal y cobró otras tantas faltas inexistentes. Amonestó mal a Barbona y le mostró una roja apresurada al ingresado Jonatan Cristaldo. ¿Qué necesidad tenía el Churry de pegar un manotazo ganando 3-1?

Fue la noche de los regresos para Racing: ganó jugando a lo que quiere Coudet. Acaso resta que el arquero Arias gane en confianza y que el propio Chacho viva con más tranquilidad los partidos. Ganó Racing después de seis partidos. Volvió el campeón. Y se presume que dará pelea. Mejor subirse tarde que nunca.

                        Maximiliano Uría/Clarín

PATRONATO LE GANÓ A INDEPENDIENTE Y RESPIRA CON EL PROMEDIO

Patronato venció por 1 a 0 a un desdibujado Independiente en Paraná y logró alejarse de la zona del descenso. Lautaro Comas a los 35 minutos de la primera parte le dio el triunfo al equipo entrerriano, que toma impulso en su pelea por mantener la categoría con esta primera victoria ante los de Avellaneda en Primera División.

Tras el triunfo del Rojo el miércoles pasado 1 a 0 en Villa Mercedes, San Luis, por la Copa Argentina, el segundo encuentro entre ambos equipos en cuatro días comenzó muy desprolijo de los dos lados.

Con una presión constante y bien adelante hasta en los saques de arco, Patronato intentó no dejar jugar claro a Independiente y tuvo las mejores chances por pelota parada, con poca efectividad.

El Rojo se vio forzado a a los pelotazos, perdiendo el orden y la organización, Pablo Pérez avanzaba y dejaba el medio casi vacío, y su tridente de delanteros (Benítez, Blanco y Palacios) recién a los 20 minutos generó la primera situación clara de gol. Tras un error de Abero que quiso salir jugando, Benítez dejó mano a mano con un pase entre líneas a Palacios que definió de primera al pecho del arquero Ibáñez.

Las jugadas claras fueron por errores del rival, y de esa manera a los 35 minutos, Patronato consiguió lo que esperaba y abrió el marcador. Un mal despeje de Barboza en la mitad de la cancha le dejó la pelota a Ávalos que de cabeza habilitó a Comas, la defensa le permitió llegar hasta el final de la cancha y antes de quedarse sin espacio definió fuerte arriba al primer palo para marcar su primer gol en esta Superliga.

La primera etapa pasó con muy poco fútbol, quizás por un Patronato que hizo las labores para no dejar pensar y jugar tranquilo al equipo de Beccacece, lo mismo que le pasó el año pasado cuando dirigía a Defensa y Justicia y con el que perdió 2 a 0.

Independiente salió al segundo tiempo con iniciativa, se hizo dueño de la pelota pero no pudo ordenarse de mitad de cancha hacia adelante, le faltó peso dentro del área y aunque ingresó Chávez estuvo más tiempo defendiendo que atacando.

El local jugó con el resultado, mantuvo la presión bien arriba y provocó errores para ser ofensivo de contraataque y por pelota parada, su mejor arma.

Las mejores jugadas fueron elaboradas por Sánchez Miño, que desde el fondo se hizo los espacios y trató de llevar a su equipo al campo rival, mientras Barboza y Pérez, dos jugadores que habían sido nombrados para la Selección, no mostraron nada de sus cualidades.

En los minutos finales los de Avellaneda buscaron con centros que no lograron conectar y con aperturas para ambos laterales, ante un Patronato que se cerró bien en su campo y cuando tuvo la pelota buscó siempre el ataque.

Página 12/Deportes

ARGENTINOS SUMA Y SIGUE. EN EL LOBO SE FUE ORTIZ

Una cadena de malos resultados, un promedio raquítico, un técnico haciendo equilibrio en una cuerda tan floja que al final cedió, un ramillete de candidatos para reemplazarlo. La semana de Gimnasia había sido un suplicio. ¿Qué otro cierre podía ser más adecuado que otro tropiezo, esta vez frente al prolijo Argentinos ? El cuarto consecutivo en esta Superliga, en la que todavía no ganó. El descenso merodea por La Plata que ahora busca nuevo técnico.

Este Gimnasia que dirigía el Indio Ortiz tiene limitaciones evidentes. Pero además es un apostador que cuando pone una ficha en el rojo, sale negro; que cuando pone en el negro, sale rojo, y que cuando pone en ambos, sale cero. Los astros lo tienen cruzado. Se vio en La Paternal. Arrancó sólido y tuvo una chance clarísima a los 10 minutos, cuando Spinelli les ganó las espaldas a Torrén y Quintana, pero definió mal al primer palo. La respuesta, inmediata, fue letal: Miljevic, producto genuino del Semillero del Mundo, probó desde fuera del área, un roce en Torsiglieri descolocó a Martín Arias y el balón terminó en la red.

Entonces empezó a tambalear la endeble estantería del Lobo. Los nervios se apoderaron de algunos de sus jugadores (la patada de García a Mac Allister que le costó la amarilla fue una muestra) y el conjunto de Dabove lo aprovechó. Con el manejo y el vértigo de Miljevic (18 años, nacido en Miami, representó en la categoría sub-16 a Estados Unidos y en la sub-20 a Argentina), la buena compañía de MacAllister y las trepadas de Gómez por la izquierda, el local manejó el juego en el primer capítulo, aunque sin poner en problemas a Martín Arias.

Después del entretiempo, Ortiz dio un puñetazo sobre el paño y sacudió las fichas: dejó tres hombres en el fondo, trasladó a Licht al medio y metió a Comba y Tijanovich abiertos por las puntas para acompañar a Velázquez y Spinelli. Gimnasia ganó en ímpetu, pero su falta de juego asociado se mantuvo incólume. Justamente en un estadio que lleva el nombre de Maradona.

Para colmo, el pibe Khalil Caraballo, que había entrado seis minutos antes, se ganó la roja a los 26 por una patada brutal en el rostro del arquero Chaves. ¿Mala intención? Cero. ¿Torpeza y exceso de vehemencia? Un montón.

El empuje del Lobo fue solamente eso hasta el final. Apenas un cabezazo de Guanini hizo pensar que Argentinos no se quedaría con el triunfo y conservaría su invicto en esta Superliga. Pero el testazo del marcador central se fue desviado. Tan desviado como todo lo que le viene sucediendo a Gimnasia.

           Clarín/Deportes

 

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