
El boxeador estadounidense Patrick Day, que estaba internado en estado crítico tras recibir un brutal nocaut el sábado por parte de su compatriota Charles Conwell en un combate celebrado en Chicago, falleció ayer, según confirmó Lou DiBella, promotor de esa pelea.
“Patrick falleció como consecuencia de la lesión cerebral traumática que sufrió en su pelea del sábado. Estaba rodeado de su familia, sus amigos más cercanos y miembros de su equipo, entre ellos su mentor Joe Higgins”, escribió DiBella. Y agregó: “Su amabilidad, su positivismo y su generosidad de espíritu dejaron una marca en todos los que lo conocieron”.
Conwell había mandado a Day a la lona en el cuarto y octavo rounds, hasta que en el décimo lo sacudió un derechazo que lo hizo tambalear y un gancho de izquierda, que derivó en el KO. Day golpeó su cabeza contra el cuadrilátero e inmediatamente fue atendido por el cuerpo médico.
Day estaba inconsciente cuando abandonó el ring en camilla y fue trasladado en ambulancia, donde sufrió convulsiones y necesitó un tubo de respiración en el hospital. Allí fue sometido a una cirugía y quedó en coma en “estado extremadamente crítico”, según informaron desde su entorno días más tarde.
Desde la pelea del sábado, Conwell aprovechó sus redes sociales para pedirle a la gente que rezara por su rival. Y el lunes publicó una carta en la que compartió el difícil momento que estaba viviendo.
“Patrick no necesitaba boxear. Venía de una buena familia, era inteligente, un egresado universitario, tenía buenos valores y la posibilidad de ganarse la vida de otra manera. Él eligió el boxeo, conociendo los riesgos que cada boxeador afronta cuando se sube al ring. Boxear era lo que Pat amaba hacer. Era lo que lo hacía sentir vivo”, contó DiBella.
El 23 de julio pasado, el ruso Maxim Dadashev falleció por las lesiones cerebrales sufridas 4 días antes ante el puertorriqueño Subriel Matías. Y el 25 murió el argentino Hugo Santillán, cinco días después de haberse desvanecido tras escuchar el fallo de los jueces en un combate ante el uruguayo Eduardo Abreu en San Nicolás.
Clarín/Deportes