
Hay fiesta y calor humano en el UNO muy a pesar del frío penetrante de la noche platense. Estudiantes gana, gusta y aplasta por 3 a 0 al débil Fortaleza y se permite soñar con la Copa Libertadores. “Vamos a traer la Copa a Argentina/la Copa que perdieron los bosteros y las gallinas”, cantan los hinchas en un coro afinado. Y no está mal: Estudiantes jugará en los cuartos de final ante Athletico Paranaense y mantiene intactas sus chances.
Tendrán que revisar cuentas los denominados grandes del fútbol argentino: la crisis, en mayor o menor medida, los castiga a todos. Tienen sus méritos Estudiantes, Vélez y Talleres, los representantes nacionales en el máximo torneo continental. Pero, ¿es lógico que ninguno de los cinco grandes esté entre los ocho mejores de Sudamérica? Parece que no.
El fútbol en tiempos del VAR tiene su cadencia, sus momentos de suspenso sin acción. Con justa razón entrenadores y futbolistas se quejan de la falta de ritmo que suelen tener los partidos. Habrá que acostumbrarse. Ocurrió una secuencia que pinta a la perfección el nuevo ya viejo fútbol. Desde el minuto 19 y 37 segundos hasta el 27 y 42 tan sólo se disputaron tres segundos que fue lo que tardó Agustín Rogel en desviar un centro desde la izquierda de Fernando Zuqui. Lo demás fue la revisión de la tarjeta roja a Yago Pikachu (insólito que el árbitro Esteban Ostojich no haya visto la patada) y la determinación del fuera de juego en el mencionado segundo tanto de Estudiantes. Resu men: tres segundos de juego activo en más de ocho minutos.
Antes y después Estudiantes fue muy superior a Fortaleza. No tanto desde el juego, pero sí desde la actitud y la inteligencia para afrontar un duelo copero. La inteligencia en el futbolista es igual de importante que la calidad. No se puede avanzar en la Libertadores sin la cabeza. Esa misma que perdió Pikachu y dejó a Fortaleza con uno menos a los 20 minutos por planchazo que sacó de la cancha a Mauro Boselli.
Inteligentes fueron también Corcho Rodríguez, Boselli y Fernando Zuqui. Todos en el local, en realidad: jugaron a la perfección el 5-3-2 que dispuso el Ruso Zielinski. Igual, ningunos tan destacados como Rogel, que anticipó en el campo propio, condujo y le sirvió el gol a Manuel Castro, que metió un cabezazo de crack para el 10. Iban apenas 8 minutos. Todo a pedir del conjunto platense.
¿Qué hizo Estudiantes? Defendió su ventaja sin meterse atrás, pero sin arriesgar. Se preocupó porque no lo tomaran mal parado y atacó con los jugadores justos. Una receta conocida en Zielinski. No le salió mal: Fortaleza no llevó peligro al arco defendido por Mariano Andújar.
Pegó rápido Estudiantes en el segundo tiempo y mató el partido. Otra vez Rogel recuperó en su campo, la pelota le llegó en la izquierda a Emanuel Mas que ensayó el centro exacto a la cabeza de Castro que definió de pique al palo lejano. En dos minutos se puso la clasificación en el bolsillo.
Franco Zapiola aprovechó un error del fondo y marcó el 3-0 a los 11. Y se apiadó el local porque, si aceleraba, el resultado hubiera sido más grande. No le hizo falta, igual. Y con lo que hizo, Estudiantes avisó que dará pelea en la Libertadores.
Maximiliano Uría/Clarín-Deportes
LANÚS NO PUDO GANAR Y QUEDÓ ELIMINADO
Lanús no pudo en su propia casa. Tenía que ganar por un gol para forzar los penales y dar vuelta la derrota por 2-1 que se había traído de Quito en el partido de ida ante Independiente del Valle, que pese a jugar con uno menos durante casi todo el segundo tiempo pudo defender el resultado y pasó a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. El otro corolario de la noche: Jorge Almirón renunció a su cargo de DT de Lanús.
El local sabía lo que debía hacer. Aunque seguramente Almirón planeó para su 4-3-3 una dinámica distinta a la que pudo plasmar en la cancha. Lo que mostró no alcanzó.
Sin demasiada prolijidad Lanús tuvo sus situaciones: la primera clara fue un buscapié de Varaldo que no llegó a conectar Lautaro Acosta. La siguiente fue el gol anulado a instancias del asistente y confirmado por el VAR: lo festejó Maximiliano González, pero en un cabezazo previo de Varaldo hubo una posición adelantada.
La primera que tuvo Independiente del Valle fue un mano a mano de Jhoanner Chávez que Monetti alcanzó a desviar con los pies. Para entonces, y más allá de las situaciones iniciales, Lanús estaba desdibujado.
La expulsión de Jonatan Bauman -que bien pudo haber recibido una amarilla- le abrió los espacios a Lanús que, sin embargo, no pudo aprovecharlos. En definitiva generó más situaciones en el primer tiempo que en el complemento, cuando tuvo la ventaja numérica.
Tuvo la pelota, dominó pero no fue efectivo. Y cuando le acertó al arco se topó con Ramírez. La visita dejó un sólo punta y aguantó. Lanús, campeón de la edición 2013 del torneo y finalista en 2020, quedó eliminado y, además, con un panorama sombrío en la competencia local.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón